miércoles, 18 de agosto de 2010

LA DICTADURA DEL CARTEL

“Haced vosotros las leyes y dejarme a mí los reglamentos” Esta frase, tradicionalmente puesta en boca del Conde de Romanones, nos da una ligera idea de lo fútil que puede llagar a ser el ordenamiento jurídico, en la medida en que se aleja del legislador. Las leyes necesitan para su aplicación correcta, de elementos que las desarrollen, pero no hasta el extremo que estos elementos la desvirtúen haciéndolas irreconocibles, inaplicables o inoperantes.
El desarrollo autonómico ha traído entre otras lindezas un desarrollo legislativo descomunal. Una selva en la que no se avanza ni con “machete en mano”. Un despropósito legislativo hecho por aficionados, en el que la inconstitucionalidad es corriente, la falta de adaptación a la legislación estatal frecuente, y la tendenciosidad habitual: en este sentido conozco leyes que no les falta mas que el DNI del alcalde, generalmente del PP, contra el que iban dirigidas El problema es que este tipo de legislación no se revisa de oficio, ya que los informes de los Consejos Consultivos no son preceptivos, y en demasiadas ocasiones, sus miembros, son tan dependientes del poder político, como los magistrados del Tribunal Constitucional, por poner un ejemplo.
La situación es de tal calibre, que Dios ayude al ciudadano que tenga le necesidad de andar tan procelosos caminos. Si además el adversario es la Administración, mejor que no lo intente; este tinglado no tiene otro objeto que amparar a los “nuevos caciques” y a sus amigos, herederos espirituales de aquel conde al que hago referencia al comienzo de mi artículo.
Pero aquí no acaba el despropósito. Después de las leyes y los reglamentos vienen las Órdenes de las Consejerías y después de las Órdenes, las Circulares. Con estos elementos las leyes se adaptan a las conveniencias de los gobernantes, a su comodidad o se convierten en meros titulares: flores de un día para “vender humo”.
¿Cuantos varemos, requisitos, bases reguladoras, plazos, convocatorias, no son mas que elementos de corrupción de la ley?
Pero como la filigrana administrativa, en España, no tiene límites, aquí tenemos una figura que nos define. Una figura que, después de todos esos elementos enunciados, en los que cada director general, jefe de servicio, de sección o negociado, dejaba su impronta, nos eleva por encima de modelo administrativo europeo. Me estoy refiriendo al CARTEL.
Es en ese elemento, donde el humilde empleado municipal, el administrativo, la enfermera o el conserje se expresan sin tapujos: “Los miércoles no se atiende”, reza un cartel en una oficina de consumo. “Para compulsas es necesario el certificado de empadronamiento”, reza en un ayuntamiento. No se admiten billetes de 200 y 500 euros. Eso sí algunos te dan la solución. En la oficina de recaudación de un ayuntamiento en un cartel pegado en una columna puede leerse: “golpear con la cabeza, relaja; bueno para el estrés y la ansiedad”.

sábado, 31 de julio de 2010

LAS CATEQUISTAS



Ante la falta de ideas, de proyectos de futuro. Ante la ausencia de objetivos. Ante el miedo a asumir los riesgos de las responsabilidades de gobierno: nada mejor que haceros militantes, progresistas por supuesto, de lo políticamente correcto. O lo que es lo mismo el Top then e la memez política
Se trata de hacer gestos, para que parezca que hacemos algo, que generalmente nada tiene que ver con los problemas de la gente. También se trata de crear conflictos donde no los hay para que, sembrando la confrontación en temas baladíes, nos olvidemos de lo fundamental.
Como no me gusta opinar de oídas, hace un tiempo me hice con un libro de Educación para la Ciudadanía. Después de darle un repaso, al margen de algunos pasajes innecesarios, lo que más me preocupó no fue tanto la tendenciosidad de los contenidos, ni la invasión de aspectos educativos que incumben a la familia, sino el tufo a “catecismo” que impregnaba la obra. Me quedé tranquilo. Como dice mi amigo Domingo Trigueros: “déjalos, si los muchachos salen tos cambiaos”.
Ahora le toca el turno a las prohibiciones. Soy fumador de baja intensidad, no obstante procuro evitar molestar a los demás, pero me parece una exageración que se prohíba fumar en locales en los que expresamente se indica que se puede hacer. ¿Quién obliga a nadie a entrar en esos locales? Simplemente se trata de prohibir, en un alarde de progresismo memo. Se trata de dar titulares de prensa, para justificar el fracaso en otras políticas: ¿Quién se ocupa en España del crecimiento del alcoholismo, sobre todo entre los jóvenes? ¿Acaso este fenómenos no causará en un futuro tantos estragos sociales como el tabaco? ¿Qué tal una ley seca? Ánimo ministras de la pilticalli correct, que puede haber corte.
Pero en lo que las “vivis” se han superado, ha sido, en la prohibición de la publicidad de contactos en los medios de comunicación. Nunca el cinismo gubernamental llegó a cotas tan altas; con las calles llenas de meretrices, donde los contactos, a ojos vista, son de tu a tu. Ahora las que se anunciaban en medios de comunicación saldrán a la calle, o lo harán por otros medios, que la creatividad en este sector es de alto standing. En este sentido recuerdo un viaje a Tokio: Los árboles de determinadas zonas se llenaban de fotos que solo tenían adhesivo en la parte superior. En ellas estaba la foto de la señorita y su teléfono. Los usuarios solo tenían que despegar la foto y hacer la llamada. Y en todo caso siempre quedará Internet.
Pero que más da, lo importante son las apariencias. ¡Y lo bien que quedan!
Lo de los toros en Cataluña choca menos, allí el “catecismo” lleva funcionando varios lustros.
Me alegra que me venga a la memoria mi catequista, aquella chica que nos colocaba a cuatro o cinco crios, alrededor de una colosal pilastra de la herreriana colegiata de Yepes. Adornada con aquel velo negro de ganchillo, que les caía sobre la frente, nos tenía a todos enamorados. Ella esforzándose por meternos el “dogma” en la cabeza, y nosotros pecando contra el sexto mandamiento… cosas de críos.

martes, 27 de julio de 2010

LA COMPETITIVIDAD

Hace unos días llegaba a Toledo por la N.403, la llamada carretera de Ávila, cuando me encontré con un atasco que me tuvo allí unos treinta y cinco minutos. En una zona lindante con el Instituto Geofísico en el que la carretera se estrecha, se había cortado un sentido de circulación por que unos trabajadores estaban reparando la valla de ese centro. Eso ocurrió al menos un par de días más, en la zona de Toledo donde más retenciones de tráfico se producen a diario… sin necesidad de obra alguna. Unos días mas tarde en esa misma carretera en la conexión con unas variantes en construcción, ocurrió algo parecido, durante toda una mañana.
Intentando relajarme en el atasco, me dio por preguntarme cuanto dinero le costaría a todos y cada uno de nosotros y a nuestras empresas, aquella pérdida de tiempo. Cuantos trastornos en lo que se refiere a horarios de suministros y citas se producirían. A cuantos más hubo que molestar para que atendieran esas obligaciones inaplazables, a las que nosotros no podíamos atender. Cuantos perdieron la conexión con un autobús de línea o con el tren. Bien, todo esto se hubiese evitado si esas empresas hubieran hecho ese trabajo por la noche. El coste hubieran sido unos pluses de nocturnidad, y el alquiler de un grupo electrógeno. Pero además ellos hubieran trabajado con mayor comodidad, con más seguridad, y como consecuencia empleando menos tiempo.
Casos como estos se repiten a diario en calles y carreteras sin que a ningún elemento de ese ejercito de funcionarios, a los que pagamos religiosamente, se le pase por la cabeza que la prioridad son los ciudadanos y no los intereses, en ocasiones mezquinos, de cualquier fulano.
Se habla mucho de la falta de competitividad de las empresas españolas. Y se habla generalmente asociándola al marco de relaciones laborales, y muy frecuentemente con el absentismo, y yo me pregunto: ¿Qué respeto le merece al Estado este asunto? ¿A caso los trabajadores no se ven forzados a veces a pasar por absentistas por culpa de las Administraciones Públicas?
Meses atrás tuve conocimiento de un trabajador al que le dieron de baja por una tendinitis en el hombro. Este trabajador se informó de los tiempos que tendría que estar de baja hasta curar su dolencia. Por buenas composturas y sin complicaciones le dieron: dos, tres semanas lista de espera de Trauma, dos, tres semanas pruebas diagnósticas, un mes lista de espera del fisio, más el tiempo requerido para que haga efecto el tratamiento, no menos de tres meses y medio.
Como a este trabajador se le hacia insufrible la espera, se fue a la mutua con la que su empresa tenía contratadas las contingencias comunes, y les dijo: ustedes me pagan el sueldo a partir de la segunda semana de baja, me pongo a su disposición para que la baja sea lo más corta posible. En el mismo momento la vio un traumatólogo, la hicieron una ecografía y pasó la primera consulta con el fisio. La dolencia era seria, cinco semanas después estaba de alta y trabajando. Cuando este trabajador se presentó en su empresa con el alta, no se lo podían creer. La llamaron de recursos humanos. ¿Cómo era posible que una dolencia que generalmente tiene una baja de tres meses y medio, se cure en poco más de un mes? le preguntaron. La dolencia se cura en mes y medio, el resto del tiempo estamos en listas de espera, es “tiempo muerto”, contestó el trabajador.
Estoy hablando de un caso leve, si el caso es complicado o requiere operación los “tiempos muertos” se multiplican exponencialmente.
¿No sería sensato que los trabajadores con baja laboral tuvieran un protocolo, en cuanto a consulta de especialistas y pruebas diagnósticas, diferenciado del resto de los demás usuarios del Sistema Público de Salud? ¿Por qué no se deja a las mutuas que hagan el trabajo para el que se les paga? ¿Están los inspectores del sistema para algo más que para echar balones fuera?
Viendo estos casos y otros, que sería prolijo relatar, se llega a la conclusión de que la responsable del absentismo y, en la medida que corresponda, de la falta de competitividad de las empresas, es una Administración más que absentista, dimitida de todo lo que sea exigir el cumplimiento de las normas, de enfrentarse con los que las incumplen, o las bordean con subterfugios; aprovechándose del esfurzo de los trabajadores honestos, que son la mayoría.

lunes, 5 de julio de 2010

LÍMITE DE f(x)


La gente asocia las Matemáticas con el cálculo. Efectivamente, esta ciencia nos permite conocer con antelación el comportamiento, y como consecuencia, el resultado de los fenómenos físicos. La resistencia de una viga, la velocidad de un cohete, los intereses de un préstamo, son datos que las Matemáticas nos permiten evaluar, por medio de fórmulas, que no son otra cosa que la representación resumida de esos fenómenos.
Pero las Matemáticas van mucho más allá. Representan mediante fórmulas, ecuaciones o algoritmos, comportamientos mucho más complejos: evolución de la capa de ozono, previsiones económicas o el comportamiento de las células cancerígenas. Se llega incluso a situaciones en las que las Matemáticas se confunden con la Filosofía, posiblemente debido a que el adelanto de esta disciplina sobre todas las demás es considerable, y sus postulados, a fuer de no tener referencias tangibles, pasan del campo de las Ciencias Aplicadas al de la Metafísica.
Lo que nunca pude imaginar es que las Matemáticas pudieran representar de una manera tan acertada los comportamientos políticos. Hoy después de que el Tribunal Constitucional alumbrara la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, se me vino a la memoria la definición de límite de una función
Informalmente, se dice que el límite de la función f(x) es L cuando x tiende a c, y se escribe:
Lim f(x) = L
x --> c
Cuando se puede encontrar para, cada ocasión, un valor de x suficientemente próximo a c tal, que el valor de f(x) sea tan próximo a L como se desee. Pero sin llegar nunca a que el valor de x sea c (que me perdonen los de letras)
Y es que el nacionalismo catalán, igual que otros muchos, pretende separarse de España tanto como sea posible pero sin llegar nunca a la separación total. O si quieren de otra manera más al estilo de la definición de límite, pretenden aproximarse a la independencia tanto como sea posible pero sin llegar nunca a tenerla por completo.
La razón es que el día que tuviesen esa independencia se terminaría su razón de ser política, y ante la ausencia del tan socorrido “enemigo exterior”, verse en la obligación de dar cuentas a su pueblo de la gestión sobre las cosas del día a día, que afectan a los ciudadanos de esas tierras igual que a cada hijo de vecino, y que nada tiene que ver con la mitología, entre wagneriana y zarzuelera con la que los partidos nacionalistas intentan anestesiar a los que gobiernan.
La sentencia del Tribunal Constitucional, también me ha traído a la memoria la decisión de otro Tribunal Constitucional, el de Colombia. Hace unas fechas puso en su sitio a un magnífico presidente y le mandó a su casa. ¡Qué pena! no tener en España un Tribunal Constitucional como tienen algunos países del “tercer mundo”.

sábado, 12 de junio de 2010

CRISIS

Estaba decidido a no hablar de la crisis. No quería abundar en lo que se ha convertido en una especie de deporte nacional, donde todo se justifica y todos nos justificamos haciendo referencia a los efectos de tan desagradable señora. Es como si se hubiera acostado con todos y cada uno de nosotros, para contagiarnos sus venéreas consecuencias.
Lo primero que habría que decir es que cada uno se acuesta con quien quiere o le dejan, y esa señora abrió la cama para todos aquellos ingenuos que pensaban que había llegado la hora de hacerse ricos sin dar un palo al agua. Se trataba de comprarse un pisito, con el dinero que te prestaban los bancos, en el convencimiento que el año siguiente valdría el doble, ¡y ya éramos ricos!
Pero el problema no es que se lo creyeran los ciudadanos de a pié, es que se lo creyeron la panda de incultos que gobiernan las grandes corporaciones, que al parecer no tenían ni idea de casos que se estudian en cualquier Universidad: Los tulipanes en Holanda, la Compañía de la Indias Orientales, las Puntocom, más recientes, son ejemplos históricos de lo que pasa cuando se paga por una cosa más de lo que razonablemente vale. La cosa está clara hemos estado pagando dinero por humo, el dinero se lo llevaron los listos y a nosotros no nos ha quedado ni la carbonilla.
El otro día hablaba en su consulta con mi urólogo – la cosa va de venéreas- al que conozco desde hace muchos años cuando militábamos en el mismo partido, y me trasladó su inquietud sobre la situación económica. Coincidimos que por primera vez, después de haber vivido varias crisis, en ninguna ocasión, como ocurre con la actual, habíamos visto tan de cerca el precipicio. Nunca hasta ahora habíamos tenido miedo. Él quería ver una explicación en nuestra edad, pero yo le dije que en esta crisis se daban circunstancias que la hacían más grave.
A la crisis económica y financiera propiamente dicha, que es de alcance global, en España se le unen elementos sustanciales que la agravan sobremanera: un gobierno inane, con un presiente que se creyó que los “pájaros maman” y que la solución vendría del dogmatismo, entre decimonónico y parvulario, que le embarga. En estos casos, solo no hacer nada, es casi peor que hacerlo mal. Y aquí hemos estado perdiendo meses, si no años esperando que los demás nos sacaran las “castañas del fuego”.
Pero además y a mi juicio es lo más grave, en España todo esto ha coincidido con el fin de una época, la del “gratis total”. Simplemente, lo que agrava nuestra situación es que no nos podemos permitir la España que tenemos. No hay riqueza en el país para financiar le derroche del Estado.
Unos ejemplos serían buenos:
Hace quince años, en el Ayuntamiento de Toledo, el equipo de gobierno tenía menos liberados y menos recursos que ahora tiene el de la oposición, y al decir menos quiero decir muchos menos. No es que quiera criticar a los compañeros de esa corporación, solo quiero poner un ejemplo de lo que ha aumentado el costos del sistema; que se reproduce en diputaciones, parlamentos regionales, además de empresas públicas, consorcios, fundaciones y otros entes cuyo fin es liberar el gasto del, siempre engorroso, control público, y de paso colocar a unos cuantos amigos.
Este estado de cosas ha traído como consecuencia, no solo unos mayores gastos en el funcionamiento de los grupos políticos y los partidos que los sustentan, si no la dependencia económica de los que nos representan, del aparato del partido. Donde la prioridad no es la ideología el interés común, si no la permanencia Este circulo vicioso se realimenta a sí mismo generando a su vez más y más aparato y más y más gasto. Sería escandaloso si salieran a la luz pública lo que algunos políticos se gastan, simplemente, en “hostelería”.
No podemos pagar una Sanidad que atiende, al máximo que da la ciencia, a cualquier persona que se presente a la puerta de un centro público, sin más explicaciones.
No podemos regalar tantas cosas a gente que puede pagarlas: libros de texto, portátiles en las escuelas, campamentos de verano, viajes, etc. Y estamos hablando de cosas necesarias e importantes. Si pasamos al capítulo de “festejos”, el escándalo es mayúsculo, para qué entrar en detalles.
Pero el gasto más importante y el que más daño hace al buen funcionamiento del país es el que se emplea en lo que podríamos llamar “la compra del voto”. En este apartado se encuentra el verdadero cáncer de España, aquí no se vota al que mejor administra, o al que mejor emplea nuestros recursos, si no al que más “nos da”, haciendo bueno aquel dicho de que “el que regla bien vende si el que recibe lo entiende”. En España hemos optado por engañarnos pensando que las mal llamadas ayudas subvenciones que se reparten a diestro y siniestro, pero con mucha intención política, vienen del cielo y no de nuestros bolsillos. Es un dinero improductivo que solo sirve para mantener una estructura caciquil, del que viven los listos y listas de pueblo, que han hecho del proselitismo del jefe su modo de vida, y que mantienen a la Sociedad, a la que pretenden representar, adocenada e insensible a las injusticias, a la falta de libertad y a los abusos de los poderosos. ¿Cuánto nos cuentan los voceros del poder? Sería un buen título para un Best Seller
Todo esto se sustenta con otro capítulo extremadamente costoso, por lo que nos cuesta económicamente y por lo que entorpece el normal funcionamiento del país: me estoy refiriendo a la legión de funcionarios que copan la Administración, sin que el principio de publicidad, mérito y capacidad, asomase por la oposición que les dio entrada en el limbo de los justos.
Son demasiadas cosas las que confluyen en esta España, que además de postrada por estas cuestiones que termino de relatar, está perdiendo el rumbo como proyecto en común. Quizá tenga que ocurrir así, para que esta Vieja Nación sea capaz de ver lo que hemos perdido y renazca con nuevos bríos.
¡Cuánto echo de menos la foto de las Azores!

sábado, 1 de mayo de 2010

DIGNIDAD

Algunas frases de mis discursos han hecho fortuna. Son esas que a veces algunos, sobre todo periodistas, te recuerdan incluso en la actualidad, en la que uno ya se encuentra fuera de la vorágine de la política activa. Una de ellas se refería a este grupo que, una vez más, vuelve a estar de moda; los llamados sin empacho por el presidente Barreda, “la sociedad” de Castilla la Mancha. Esos que arropan al poder cada vez que son requeridos para ello, que aplauden desde el coro de las Cortes con entusiasmo y firman tantos manifiestos como haga falta. La denominación me vino sin ningún esfuerzo: los “arriba aplaudientes y abajo firmantes”. Después, haciendo referencia a otro denominador común con tiempos pretéritos los denominé: “el Vertical”.
Resulta patético ver lo poco que esta tierra ha progresado políticamente. Que desgracia tener que escuchar los mismos cuentos que oyeron nuestros abuelos y nuestros padres en la boca de los mismos “listillos de pueblo”. Nos quieren, nos defienden, trabajan por nosotros, se desviven por los intereses de nuestra tierra, pero la única realidad es que solo a ellos y a sus comparsas les va bien.
De la dignidad mejor no hablar ¿Cuándo alguien, en esta tierra, ha sacrificado algo de lo suyo por salvar su dignidad?, la de nuestra tierra y la suya propia. Que buena ocasión han tenido Barreda y Cospedal para pasar a la Historia. Pero una vez más han preferido salvar su poltrona. Que buena ocasión han tenido los del “Vertical” para liderar a la sociedad que dicen representar en orden a salvar su dignidad; la suya y la de nuestra tierra. Pero todos ellos han preferido la comodidad del “Presupuesto”, antes de la incomodidad de enfrentarse al Poder.
¿Al Pueblo? : “Ya le contaremos algún cuento”, una reserva estratégica, un derecho preferente ¡que más da!
Ahora la lucha está en saber quien miente mejor. Si quien nos pasó del fin del trasvase a la reserva estratégica, pero que teniéndola aprobada en la Comisión Constitucional de las Cortes Generales, no la lleva al Pleno, porque Pajín y de la Vega no podrían votar una propuesta que las impediría pisar Alicante a la primera y Valencia a la segunda. O quien también nos llevó del fin del trasvase, al derecho preferente, para no hacer de menos a Valcárcel, que ufano se tomaba cañas con los regantes murcianos en los alrededores del Congreso. Y los representantes de la Sociedad a partir un piñón con quien reparte el presupuesto que les permite vivir como marqueses, sin serlo.
Que fácil hubiera sido retirar el Estatuto por la imposibilidad de la caducidad, pero eso no le servía a Barreda, que quería dejar en evidencia a Cospedal. Que fácil para Cospedal haber mantenido, desde el principio, el discurso de “agua para todos según sus necesidades” que mantiene el PP nacional. Pero eso no le hubiera permitido llegar a Castilla la Mancha de supercandidata, haciéndose con el partido por las bravas, dando a entender que las cosas en el PP empezaban a cambiar. Los representantes de la sociedad son los que lo han tenido más fácil: ¡a órdenes!
Pero la realidad y el tiempo pone a cada uno en su sitio, y lo cierto es que la retirada del Estatuto pasará a la historia de esta Región como el fracaso más grande de sus treinta años de historia. Fracaso que se debe, sobre todo, pero no solamente, a los que han tenido durante esos treinta años la responsabilidad de gobernarnos.
Duelen los oídos de volver a escuchar la cantinela de quien defiende mejor los intereses de Castilla la Mancha. Pues miren Vds. si después de treinta años de gobiernos socialistas, de defender tan bien defendidos nuestros intereses, andamos de este guisa, más vale que se vallan a su casa que tengo la seguridad de que mejor nos iría.
Y como tengo la sospecha que, al menos en esta cuestión, el PP no lo hubiera hecho mejor, lo que corresponde es que Castilla la Mancha renuncie a su Estatuto de Autonomía, al nonato y al vigente. Mejor integrarnos en el estado Español, que con el paso que lleva, no le vendrá mal disponer al menos de cinco provincias, y de paso nos ahorramos unos miles de vividores.

jueves, 22 de abril de 2010

PANORAMA DESPUES DE LA BATALLA

El 12 de octubre de 2008, hacía unas reflexiones sobre el Estatuto de Castilla la Mancha en este mismo blog, en un artículo que titulé “Panorama antes de la batalla”.Eran los días en que el mencionado estatuto se iba a presentar en las Cortes Generales.
En él analizaba las dificultades a que se debería enfrentar en su tramitación y terminaba diciendo que con un poco de suerte, para los diputados nacionales de Castilla la Mancha: “a ese toro le devuelven al corral”.
No hacía falta ser profeta para saber que es lo que iba a ocurrir. Simplemente había que conocer el peso político de Castilla la Mancha, en el concierto nacional, que es muy poco, por no decir nada.
Ahora tenemos de nuevo a Barreda diciendo que la culpa la tiene el PP. Que no sabemos defender los intereses de Castilla la mancha como él lo hace. Y yo me pregunto: ¿después de treinta años de defender tan bien defendidos nuestros intereses, por qué pintamos menos que la Blasa en los Títeres?
Este hecho es “el suma y sigue” de una situación derivada de la dependencia política de nuestros representantes a lo largo de estos años. Desde que Guerra impuso a Bono, en contra de la voluntad del Comité Federal del PSOE de Castilla la Mancha, que había elegido a Jesús Fuentes, todos los representantes socialistas no han hecho otra cosa que plegarse a los intereses de Madrid, Bono incluido. La única diferencia con Barreda es la habilidad de aquel para montar los números mediáticos que hicieran falta para engañar la candidez de nuestros paisanos.
En el PP las cosas no fueron mejor en la medida en que nuestros líderes siempre fueron producto de la designación del aparato y no de su ascendiente en la organización regional. Las cosas en la actualidad no han cambiado. Seguimos teniendo, más que nunca, unos líderes producto de la designación, por más que tengan mucha fuerza en la organización, como pueda ser el caso de María Dolores. Fuerza, que en este caso, le viene dada, de quien no puede poner los legítimos intereses de Castilla la Mancha por delante de los de otras regiones.
Pero la realidad política es que nos encontramos, de nuevo, ante unos hechos que nos sitúan en ese papel de “traidores” a los intereses de Castilla la Mancha, por más que no sea cierto. Barreda va a retirar el Estatuto de las cortes Generales porque sabe de sobra que ni Pagín, ni de la Vega, van a enfrentarse a los sus votantes en Valencia, aprobando ese texto. El problema es que al PSOE regional le dejan, en Madrid, tirar de la cuerda hasta el límite, y a nosotros no.
Puede ser que la actitud del PP sea de pura coherencia con nuestros postulados hidrológicos, que fueron recogidos magistralmente en el último PHN de Aznar. Pero si así fuese, no deberíamos haber empezado a andar el camino de la caducidad del Trasvase. No se entiende, que en Castilla la Mancha votáramos la caducidad, y ahora no seamos capaces de admitir una reserva estratégica, Ese argumento le explotarán hasta la saciedad, y nos pasará factura.
No entiendo como no defendimos en el Parlamento Nacional la caducidad hasta el final. Esa era la única puerta por donde no habrían podido pasar ni el PP ni el PSOE, y hubiera dejado en evidencia a Barreda. Caer en la trampa de la reserva estratégica, e intentar cambiarla por el manifiesto de una necesidad de agua, es un error que ha permitido al PSOE, no cumplir su promesa y además quedar mejor que nosotros.