Recomiendo la lectura del artículo de Remedios Gámez, "MALOS TIEMPOS PRESIDENTE", publicado el lunes pasado en La Tribuna de Talavera. Introduce un concepto: La Dictadura Administrativa, que explica mucha de las cosas que han pasado y pasan en esta región. Está publicado en su blog. Para tener acceso hacer click, donde está indicado, en la parte superior izquierda de esta página.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
LOS SIETE NIÑOS DE ÉCIJA III.- El Tóner
En esta serie titulada “Los siete niños de Écija”, pretendo denunciar los abusos de las grandes empresas que: con la complicidad de la Administración, que está para cosas de más altura que la de defender a los usuarios, los medios de comunicación que son receptores de sus cuantiosas cuentas de publicidad, y de las organizaciones de usuarios que están desbordadas por tanto “golferío”, o pendientes de la subvención; nos tienen al pueblo llano sablazo va sablazo viene.
Hace unos meses, tuve la necesidad de comprar una impresora. Me sorprendieron los buenos precios. Una HP laser color multifunción, costaba poco más de trescientos euros. La sorpresa vino unos días después cuando tuve que cambiar los cuatro cartuchos de tóner – uno para el negro y tres para el color. La broma ascendía a 290 euros. A los tres meses de nuevo alarma de tóner. Para protegerme del sablazo, pasé de cambiar los tóner correspondientes al color, pero entonces deja de funcionar la función de fax. A partir de ese momento tomo medidas para reducir el consumo de los tóner de color al mínimo. Nuevo error a los tres meses de nuevo alarma del tóner del negro y los tres cartuchos del color.
“Aquí pasa algo raro, pienso ¿Cómo es posible que los cartuchos correspondientes al color den la alarma al mismo tiempo que el cartucho del negro, cuando los primeros apenas se utilizan? Llamo al servicio técnico y allí me explican que los cartuchos no dan la alarma por el tóner que queda dentro de los mismos, sino por las vueltas que dan los rodillos que tienen cada uno de ellos. Como al margen de la copia que hagas todos los rodillos giran a la vez, da lo mismo que hagas las fotos en blanco y negro o color.
Pregunto al amable empleado de HP, al que al menos tengo que agradecerle la franqueza: “¿quiere decir que la duración de los cuatro tóner ira en función de aquel que menos dure?” Ante una pregunta tan clara el empleado dudó un momento, para a continuación responder: “sí, podríamos decir que es así”. “Es decir que en mi caso, que el tóner del negro se termina cada tres meses, ¿tendré que cambiar todos con esa frecuencia?” “Efectivamente”, me contesto.
Consecuencia de lo cual es lo siguiente: te puedes comprar una impresora por poco más de 300 euros pero tendrás que pagar 1200 cada año por el tóner.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
PLINIO
Francisco García Pavón es, sin duda, el escritor que con mayor precisión y maestría ha retratado, en sus novelas, el espíritu y la manera de ser de los habitantes de La Mancha. En un pasaje de una de ellas -Las Hermanas Coloradas- el protagonista, Plinio, jefe de la policía local de Tomelloso, conversa con su inseparable compañero de fatigas, Don Lotario, de esta guisa: “…cuando los concejales se ponen artistas, es para temerles –siguió Don Lotario-. Tú lo sabes mejor que yo. En la decoración de las ciudades no debería intervenir los políticos, que en general son bastos o van a lo suyo…Que un alcalde o un concejal joroba a un pueblo en un amén… Tampoco las fuentes son mancas. Mas bien feísimas…lo primero que hacen es cargarse los árboles…lo segundo joder las plazas…
Un día ya lejano todos saludamos con alegría las rotondas. Era una solución sencilla e ingeniosa que evitaba los tiempos muertos en los cruces regulados por semáforos, mejorando sensiblemente la fluidez en el tráfico urbano. Así fue durante mucho tiempo, hasta que estos elementos se convirtieron en objetivos de las ocurrencias de alcaldes y concejales. Lugares, en los que el absurdo afán de hacer cosas, aunque no sirvan para nada, han dado lugar a una carrera, en la que la ordinariez y el mal gusto son los únicos competidores.
El asunto se fue agravando con los años de bonanza económica, en los que la abundancia de recursos derivados del urbanismo, convirtió estos enclaves en una suerte salas de exposiciones donde cada edil, asociación de vecinos, o grupo cívico, se explayó a sus anchas, eso sí, a costa del erario público. El catálogo de ocurrencias, para el Guiness.
Todas estas construcciones, al no estar hechas con criterios de respeto a la circulación de vehículos, están perdiendo su eficacia inicial, llegando a convertirse causa directa en la producción de accidentes. La instalación de fuentes y aspersores de riego, tanto cuando hay viento, en el primero de los casos, como en todo momento en el segundo, producen el encharcamiento de la calzada. Encharcamiento que el conductor se encontrará de manera sorpresiva. Si eres motorista lo tienes aún peor porque el agua simplemente te caerá encima cuando menos te lo esperes. La visibilidad, fundamental en esos cruces, en muchos casos, inexistente. Todo un rosario de despropósitos, donde la competencia en alcanzar el mayor grado de estulticia asombra.
Plinio y Don Lotario nos tenían bien calados.
Un día ya lejano todos saludamos con alegría las rotondas. Era una solución sencilla e ingeniosa que evitaba los tiempos muertos en los cruces regulados por semáforos, mejorando sensiblemente la fluidez en el tráfico urbano. Así fue durante mucho tiempo, hasta que estos elementos se convirtieron en objetivos de las ocurrencias de alcaldes y concejales. Lugares, en los que el absurdo afán de hacer cosas, aunque no sirvan para nada, han dado lugar a una carrera, en la que la ordinariez y el mal gusto son los únicos competidores.
El asunto se fue agravando con los años de bonanza económica, en los que la abundancia de recursos derivados del urbanismo, convirtió estos enclaves en una suerte salas de exposiciones donde cada edil, asociación de vecinos, o grupo cívico, se explayó a sus anchas, eso sí, a costa del erario público. El catálogo de ocurrencias, para el Guiness.
Todas estas construcciones, al no estar hechas con criterios de respeto a la circulación de vehículos, están perdiendo su eficacia inicial, llegando a convertirse causa directa en la producción de accidentes. La instalación de fuentes y aspersores de riego, tanto cuando hay viento, en el primero de los casos, como en todo momento en el segundo, producen el encharcamiento de la calzada. Encharcamiento que el conductor se encontrará de manera sorpresiva. Si eres motorista lo tienes aún peor porque el agua simplemente te caerá encima cuando menos te lo esperes. La visibilidad, fundamental en esos cruces, en muchos casos, inexistente. Todo un rosario de despropósitos, donde la competencia en alcanzar el mayor grado de estulticia asombra.
Plinio y Don Lotario nos tenían bien calados.
domingo, 12 de septiembre de 2010
CANDIDATOS
Pasado el verano llega la época de los candidatos. Los alcaldes haciéndose los remolones: “estoy cansado”, “son muchos años”, “la familia la tengo abandonada”. En fin, hay que hacerse rogar, a ver si esta vez me hacen diputado provincial. Después de algunos años de experiencia en la materia, puedo decir que los únicos alcaldes que se quieren ir son los que saben que pueden perder las elecciones; y esa es la única facultad, la de saberlo, que reconozco en cualquiera de ellos.
Donde no hay alcalde, tenemos a los candidatos que llevan años peleando por ganar. Esos, que “pierden”, en muchos casos tienen más méritos que los que ganan. Tiene mucho mérito dar la cara donde las cosas son difíciles. Por eso no entiendo lo que ha pasado en la Puebla de Montalbán. Domingo era un buen candidato serio y trabajador, buena persona, que además, estoy seguro, que no hubiera tenido inconveniente en dejar esa responsabilidad si se lo hubiesen pedido. Eso si, habría que habérselo pedido. Pero la humildad, la franqueza, la consideración con los nuestros, son cualidades que no adornan a los “designados”. ¿Qué les importa los de “abajo” si los que les colocan son los de “arriba”? En tres ocasiones tuve la responsabilidad de hacer las listas municipales, no se me ha dado un solo caso en el que pidiera a un compañero que dejara paso a otro, y este se resistiera.
Me preocupan Toledo y Talavera, en los dos sitios los alcaldes actuales están consolidados, y no va ser fácil desbancarlos. Las cosas se presentan, por lo que hace a la situación política, muy parecidas a las del año 95. En aquella ocasión apostamos por candidatos nuevos, jóvenes, que nos devolvieran la ilusión que los ciudadanos habían perdido con los gobiernos socialistas, y acertamos. En la actualidad los grupos, tanto de Toledo como de Talavera, representan proyectos agotados, sería un error intentar remediarlo con parches de última hora en base a candidatos de circunstancias. En ambas ciudades tenemos la obligación de ilusionar. Puede ocurrir que los probables candidatos no sean del “corralito” de los que mangonean en el partido, pero no se deberían correr riesgos, en orden a amparar intereses espurios.
En la región, parece no haber problemas: nunca hemos tenido una candidata tan mediática, nunca hemos tenido tanto apoyo de Génova. A los del PSOE les “crecen los enanos”, no dan una. Empiezan las defecciones, el poder monolítico se desgrana…pero yo no me fiaría. En una región relativamente pequeña, pueden pastorearse muchos votos. El voto cautivo, el voto dependiente, el voto interesado; que por su naturaleza es un voto oculto, vergonzante, que no sale en las encuestas, puede darnos un susto, si le sumamos al voto fiel.
Hay que trabajar la calle, no esperar sentado a la puerta de nuestra casa a ver pasar el cadáver de nuestro enemigo. Pudiera ocurrir que la noche electoral apareciese vivito y coleando, llamando a nuestra puerta para asistir al velatorio.
P.D.…y cuidar los detalles. Hace unos días vi una pancarta electoral de nuestra candidata en Almuñecar: lucía camisa con el caballito Burberry. Unas horas después, en televisión, nuestro portavoz Esteban González Pons, con Yves Saint Laurent. Los mensajes subliminales pueden hacer estragos.
Donde no hay alcalde, tenemos a los candidatos que llevan años peleando por ganar. Esos, que “pierden”, en muchos casos tienen más méritos que los que ganan. Tiene mucho mérito dar la cara donde las cosas son difíciles. Por eso no entiendo lo que ha pasado en la Puebla de Montalbán. Domingo era un buen candidato serio y trabajador, buena persona, que además, estoy seguro, que no hubiera tenido inconveniente en dejar esa responsabilidad si se lo hubiesen pedido. Eso si, habría que habérselo pedido. Pero la humildad, la franqueza, la consideración con los nuestros, son cualidades que no adornan a los “designados”. ¿Qué les importa los de “abajo” si los que les colocan son los de “arriba”? En tres ocasiones tuve la responsabilidad de hacer las listas municipales, no se me ha dado un solo caso en el que pidiera a un compañero que dejara paso a otro, y este se resistiera.
Me preocupan Toledo y Talavera, en los dos sitios los alcaldes actuales están consolidados, y no va ser fácil desbancarlos. Las cosas se presentan, por lo que hace a la situación política, muy parecidas a las del año 95. En aquella ocasión apostamos por candidatos nuevos, jóvenes, que nos devolvieran la ilusión que los ciudadanos habían perdido con los gobiernos socialistas, y acertamos. En la actualidad los grupos, tanto de Toledo como de Talavera, representan proyectos agotados, sería un error intentar remediarlo con parches de última hora en base a candidatos de circunstancias. En ambas ciudades tenemos la obligación de ilusionar. Puede ocurrir que los probables candidatos no sean del “corralito” de los que mangonean en el partido, pero no se deberían correr riesgos, en orden a amparar intereses espurios.
En la región, parece no haber problemas: nunca hemos tenido una candidata tan mediática, nunca hemos tenido tanto apoyo de Génova. A los del PSOE les “crecen los enanos”, no dan una. Empiezan las defecciones, el poder monolítico se desgrana…pero yo no me fiaría. En una región relativamente pequeña, pueden pastorearse muchos votos. El voto cautivo, el voto dependiente, el voto interesado; que por su naturaleza es un voto oculto, vergonzante, que no sale en las encuestas, puede darnos un susto, si le sumamos al voto fiel.
Hay que trabajar la calle, no esperar sentado a la puerta de nuestra casa a ver pasar el cadáver de nuestro enemigo. Pudiera ocurrir que la noche electoral apareciese vivito y coleando, llamando a nuestra puerta para asistir al velatorio.
P.D.…y cuidar los detalles. Hace unos días vi una pancarta electoral de nuestra candidata en Almuñecar: lucía camisa con el caballito Burberry. Unas horas después, en televisión, nuestro portavoz Esteban González Pons, con Yves Saint Laurent. Los mensajes subliminales pueden hacer estragos.
miércoles, 18 de agosto de 2010
LA DICTADURA DEL CARTEL
“Haced vosotros las leyes y dejarme a mí los reglamentos” Esta frase, tradicionalmente puesta en boca del Conde de Romanones, nos da una ligera idea de lo fútil que puede llagar a ser el ordenamiento jurídico, en la medida en que se aleja del legislador. Las leyes necesitan para su aplicación correcta, de elementos que las desarrollen, pero no hasta el extremo que estos elementos la desvirtúen haciéndolas irreconocibles, inaplicables o inoperantes.
El desarrollo autonómico ha traído entre otras lindezas un desarrollo legislativo descomunal. Una selva en la que no se avanza ni con “machete en mano”. Un despropósito legislativo hecho por aficionados, en el que la inconstitucionalidad es corriente, la falta de adaptación a la legislación estatal frecuente, y la tendenciosidad habitual: en este sentido conozco leyes que no les falta mas que el DNI del alcalde, generalmente del PP, contra el que iban dirigidas El problema es que este tipo de legislación no se revisa de oficio, ya que los informes de los Consejos Consultivos no son preceptivos, y en demasiadas ocasiones, sus miembros, son tan dependientes del poder político, como los magistrados del Tribunal Constitucional, por poner un ejemplo.
La situación es de tal calibre, que Dios ayude al ciudadano que tenga le necesidad de andar tan procelosos caminos. Si además el adversario es la Administración, mejor que no lo intente; este tinglado no tiene otro objeto que amparar a los “nuevos caciques” y a sus amigos, herederos espirituales de aquel conde al que hago referencia al comienzo de mi artículo.
Pero aquí no acaba el despropósito. Después de las leyes y los reglamentos vienen las Órdenes de las Consejerías y después de las Órdenes, las Circulares. Con estos elementos las leyes se adaptan a las conveniencias de los gobernantes, a su comodidad o se convierten en meros titulares: flores de un día para “vender humo”.
¿Cuantos varemos, requisitos, bases reguladoras, plazos, convocatorias, no son mas que elementos de corrupción de la ley?
Pero como la filigrana administrativa, en España, no tiene límites, aquí tenemos una figura que nos define. Una figura que, después de todos esos elementos enunciados, en los que cada director general, jefe de servicio, de sección o negociado, dejaba su impronta, nos eleva por encima de modelo administrativo europeo. Me estoy refiriendo al CARTEL.
Es en ese elemento, donde el humilde empleado municipal, el administrativo, la enfermera o el conserje se expresan sin tapujos: “Los miércoles no se atiende”, reza un cartel en una oficina de consumo. “Para compulsas es necesario el certificado de empadronamiento”, reza en un ayuntamiento. No se admiten billetes de 200 y 500 euros. Eso sí algunos te dan la solución. En la oficina de recaudación de un ayuntamiento en un cartel pegado en una columna puede leerse: “golpear con la cabeza, relaja; bueno para el estrés y la ansiedad”.
El desarrollo autonómico ha traído entre otras lindezas un desarrollo legislativo descomunal. Una selva en la que no se avanza ni con “machete en mano”. Un despropósito legislativo hecho por aficionados, en el que la inconstitucionalidad es corriente, la falta de adaptación a la legislación estatal frecuente, y la tendenciosidad habitual: en este sentido conozco leyes que no les falta mas que el DNI del alcalde, generalmente del PP, contra el que iban dirigidas El problema es que este tipo de legislación no se revisa de oficio, ya que los informes de los Consejos Consultivos no son preceptivos, y en demasiadas ocasiones, sus miembros, son tan dependientes del poder político, como los magistrados del Tribunal Constitucional, por poner un ejemplo.
La situación es de tal calibre, que Dios ayude al ciudadano que tenga le necesidad de andar tan procelosos caminos. Si además el adversario es la Administración, mejor que no lo intente; este tinglado no tiene otro objeto que amparar a los “nuevos caciques” y a sus amigos, herederos espirituales de aquel conde al que hago referencia al comienzo de mi artículo.
Pero aquí no acaba el despropósito. Después de las leyes y los reglamentos vienen las Órdenes de las Consejerías y después de las Órdenes, las Circulares. Con estos elementos las leyes se adaptan a las conveniencias de los gobernantes, a su comodidad o se convierten en meros titulares: flores de un día para “vender humo”.
¿Cuantos varemos, requisitos, bases reguladoras, plazos, convocatorias, no son mas que elementos de corrupción de la ley?
Pero como la filigrana administrativa, en España, no tiene límites, aquí tenemos una figura que nos define. Una figura que, después de todos esos elementos enunciados, en los que cada director general, jefe de servicio, de sección o negociado, dejaba su impronta, nos eleva por encima de modelo administrativo europeo. Me estoy refiriendo al CARTEL.
Es en ese elemento, donde el humilde empleado municipal, el administrativo, la enfermera o el conserje se expresan sin tapujos: “Los miércoles no se atiende”, reza un cartel en una oficina de consumo. “Para compulsas es necesario el certificado de empadronamiento”, reza en un ayuntamiento. No se admiten billetes de 200 y 500 euros. Eso sí algunos te dan la solución. En la oficina de recaudación de un ayuntamiento en un cartel pegado en una columna puede leerse: “golpear con la cabeza, relaja; bueno para el estrés y la ansiedad”.
sábado, 31 de julio de 2010
LAS CATEQUISTAS
Ante la falta de ideas, de proyectos de futuro. Ante la ausencia de objetivos. Ante el miedo a asumir los riesgos de las responsabilidades de gobierno: nada mejor que haceros militantes, progresistas por supuesto, de lo políticamente correcto. O lo que es lo mismo el Top then e la memez política
Se trata de hacer gestos, para que parezca que hacemos algo, que generalmente nada tiene que ver con los problemas de la gente. También se trata de crear conflictos donde no los hay para que, sembrando la confrontación en temas baladíes, nos olvidemos de lo fundamental.
Como no me gusta opinar de oídas, hace un tiempo me hice con un libro de Educación para la Ciudadanía. Después de darle un repaso, al margen de algunos pasajes innecesarios, lo que más me preocupó no fue tanto la tendenciosidad de los contenidos, ni la invasión de aspectos educativos que incumben a la familia, sino el tufo a “catecismo” que impregnaba la obra. Me quedé tranquilo. Como dice mi amigo Domingo Trigueros: “déjalos, si los muchachos salen tos cambiaos”.
Ahora le toca el turno a las prohibiciones. Soy fumador de baja intensidad, no obstante procuro evitar molestar a los demás, pero me parece una exageración que se prohíba fumar en locales en los que expresamente se indica que se puede hacer. ¿Quién obliga a nadie a entrar en esos locales? Simplemente se trata de prohibir, en un alarde de progresismo memo. Se trata de dar titulares de prensa, para justificar el fracaso en otras políticas: ¿Quién se ocupa en España del crecimiento del alcoholismo, sobre todo entre los jóvenes? ¿Acaso este fenómenos no causará en un futuro tantos estragos sociales como el tabaco? ¿Qué tal una ley seca? Ánimo ministras de la pilticalli correct, que puede haber corte.
Pero en lo que las “vivis” se han superado, ha sido, en la prohibición de la publicidad de contactos en los medios de comunicación. Nunca el cinismo gubernamental llegó a cotas tan altas; con las calles llenas de meretrices, donde los contactos, a ojos vista, son de tu a tu. Ahora las que se anunciaban en medios de comunicación saldrán a la calle, o lo harán por otros medios, que la creatividad en este sector es de alto standing. En este sentido recuerdo un viaje a Tokio: Los árboles de determinadas zonas se llenaban de fotos que solo tenían adhesivo en la parte superior. En ellas estaba la foto de la señorita y su teléfono. Los usuarios solo tenían que despegar la foto y hacer la llamada. Y en todo caso siempre quedará Internet.
Pero que más da, lo importante son las apariencias. ¡Y lo bien que quedan!
Lo de los toros en Cataluña choca menos, allí el “catecismo” lleva funcionando varios lustros.
Me alegra que me venga a la memoria mi catequista, aquella chica que nos colocaba a cuatro o cinco crios, alrededor de una colosal pilastra de la herreriana colegiata de Yepes. Adornada con aquel velo negro de ganchillo, que les caía sobre la frente, nos tenía a todos enamorados. Ella esforzándose por meternos el “dogma” en la cabeza, y nosotros pecando contra el sexto mandamiento… cosas de críos.
martes, 27 de julio de 2010
LA COMPETITIVIDAD
Hace unos días llegaba a Toledo por la N.403, la llamada carretera de Ávila, cuando me encontré con un atasco que me tuvo allí unos treinta y cinco minutos. En una zona lindante con el Instituto Geofísico en el que la carretera se estrecha, se había cortado un sentido de circulación por que unos trabajadores estaban reparando la valla de ese centro. Eso ocurrió al menos un par de días más, en la zona de Toledo donde más retenciones de tráfico se producen a diario… sin necesidad de obra alguna. Unos días mas tarde en esa misma carretera en la conexión con unas variantes en construcción, ocurrió algo parecido, durante toda una mañana.
Intentando relajarme en el atasco, me dio por preguntarme cuanto dinero le costaría a todos y cada uno de nosotros y a nuestras empresas, aquella pérdida de tiempo. Cuantos trastornos en lo que se refiere a horarios de suministros y citas se producirían. A cuantos más hubo que molestar para que atendieran esas obligaciones inaplazables, a las que nosotros no podíamos atender. Cuantos perdieron la conexión con un autobús de línea o con el tren. Bien, todo esto se hubiese evitado si esas empresas hubieran hecho ese trabajo por la noche. El coste hubieran sido unos pluses de nocturnidad, y el alquiler de un grupo electrógeno. Pero además ellos hubieran trabajado con mayor comodidad, con más seguridad, y como consecuencia empleando menos tiempo.
Casos como estos se repiten a diario en calles y carreteras sin que a ningún elemento de ese ejercito de funcionarios, a los que pagamos religiosamente, se le pase por la cabeza que la prioridad son los ciudadanos y no los intereses, en ocasiones mezquinos, de cualquier fulano.
Se habla mucho de la falta de competitividad de las empresas españolas. Y se habla generalmente asociándola al marco de relaciones laborales, y muy frecuentemente con el absentismo, y yo me pregunto: ¿Qué respeto le merece al Estado este asunto? ¿A caso los trabajadores no se ven forzados a veces a pasar por absentistas por culpa de las Administraciones Públicas?
Meses atrás tuve conocimiento de un trabajador al que le dieron de baja por una tendinitis en el hombro. Este trabajador se informó de los tiempos que tendría que estar de baja hasta curar su dolencia. Por buenas composturas y sin complicaciones le dieron: dos, tres semanas lista de espera de Trauma, dos, tres semanas pruebas diagnósticas, un mes lista de espera del fisio, más el tiempo requerido para que haga efecto el tratamiento, no menos de tres meses y medio.
Como a este trabajador se le hacia insufrible la espera, se fue a la mutua con la que su empresa tenía contratadas las contingencias comunes, y les dijo: ustedes me pagan el sueldo a partir de la segunda semana de baja, me pongo a su disposición para que la baja sea lo más corta posible. En el mismo momento la vio un traumatólogo, la hicieron una ecografía y pasó la primera consulta con el fisio. La dolencia era seria, cinco semanas después estaba de alta y trabajando. Cuando este trabajador se presentó en su empresa con el alta, no se lo podían creer. La llamaron de recursos humanos. ¿Cómo era posible que una dolencia que generalmente tiene una baja de tres meses y medio, se cure en poco más de un mes? le preguntaron. La dolencia se cura en mes y medio, el resto del tiempo estamos en listas de espera, es “tiempo muerto”, contestó el trabajador.
Estoy hablando de un caso leve, si el caso es complicado o requiere operación los “tiempos muertos” se multiplican exponencialmente.
¿No sería sensato que los trabajadores con baja laboral tuvieran un protocolo, en cuanto a consulta de especialistas y pruebas diagnósticas, diferenciado del resto de los demás usuarios del Sistema Público de Salud? ¿Por qué no se deja a las mutuas que hagan el trabajo para el que se les paga? ¿Están los inspectores del sistema para algo más que para echar balones fuera?
Viendo estos casos y otros, que sería prolijo relatar, se llega a la conclusión de que la responsable del absentismo y, en la medida que corresponda, de la falta de competitividad de las empresas, es una Administración más que absentista, dimitida de todo lo que sea exigir el cumplimiento de las normas, de enfrentarse con los que las incumplen, o las bordean con subterfugios; aprovechándose del esfurzo de los trabajadores honestos, que son la mayoría.
Intentando relajarme en el atasco, me dio por preguntarme cuanto dinero le costaría a todos y cada uno de nosotros y a nuestras empresas, aquella pérdida de tiempo. Cuantos trastornos en lo que se refiere a horarios de suministros y citas se producirían. A cuantos más hubo que molestar para que atendieran esas obligaciones inaplazables, a las que nosotros no podíamos atender. Cuantos perdieron la conexión con un autobús de línea o con el tren. Bien, todo esto se hubiese evitado si esas empresas hubieran hecho ese trabajo por la noche. El coste hubieran sido unos pluses de nocturnidad, y el alquiler de un grupo electrógeno. Pero además ellos hubieran trabajado con mayor comodidad, con más seguridad, y como consecuencia empleando menos tiempo.
Casos como estos se repiten a diario en calles y carreteras sin que a ningún elemento de ese ejercito de funcionarios, a los que pagamos religiosamente, se le pase por la cabeza que la prioridad son los ciudadanos y no los intereses, en ocasiones mezquinos, de cualquier fulano.
Se habla mucho de la falta de competitividad de las empresas españolas. Y se habla generalmente asociándola al marco de relaciones laborales, y muy frecuentemente con el absentismo, y yo me pregunto: ¿Qué respeto le merece al Estado este asunto? ¿A caso los trabajadores no se ven forzados a veces a pasar por absentistas por culpa de las Administraciones Públicas?
Meses atrás tuve conocimiento de un trabajador al que le dieron de baja por una tendinitis en el hombro. Este trabajador se informó de los tiempos que tendría que estar de baja hasta curar su dolencia. Por buenas composturas y sin complicaciones le dieron: dos, tres semanas lista de espera de Trauma, dos, tres semanas pruebas diagnósticas, un mes lista de espera del fisio, más el tiempo requerido para que haga efecto el tratamiento, no menos de tres meses y medio.
Como a este trabajador se le hacia insufrible la espera, se fue a la mutua con la que su empresa tenía contratadas las contingencias comunes, y les dijo: ustedes me pagan el sueldo a partir de la segunda semana de baja, me pongo a su disposición para que la baja sea lo más corta posible. En el mismo momento la vio un traumatólogo, la hicieron una ecografía y pasó la primera consulta con el fisio. La dolencia era seria, cinco semanas después estaba de alta y trabajando. Cuando este trabajador se presentó en su empresa con el alta, no se lo podían creer. La llamaron de recursos humanos. ¿Cómo era posible que una dolencia que generalmente tiene una baja de tres meses y medio, se cure en poco más de un mes? le preguntaron. La dolencia se cura en mes y medio, el resto del tiempo estamos en listas de espera, es “tiempo muerto”, contestó el trabajador.
Estoy hablando de un caso leve, si el caso es complicado o requiere operación los “tiempos muertos” se multiplican exponencialmente.
¿No sería sensato que los trabajadores con baja laboral tuvieran un protocolo, en cuanto a consulta de especialistas y pruebas diagnósticas, diferenciado del resto de los demás usuarios del Sistema Público de Salud? ¿Por qué no se deja a las mutuas que hagan el trabajo para el que se les paga? ¿Están los inspectores del sistema para algo más que para echar balones fuera?
Viendo estos casos y otros, que sería prolijo relatar, se llega a la conclusión de que la responsable del absentismo y, en la medida que corresponda, de la falta de competitividad de las empresas, es una Administración más que absentista, dimitida de todo lo que sea exigir el cumplimiento de las normas, de enfrentarse con los que las incumplen, o las bordean con subterfugios; aprovechándose del esfurzo de los trabajadores honestos, que son la mayoría.
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