martes, 27 de julio de 2010

LA COMPETITIVIDAD

Hace unos días llegaba a Toledo por la N.403, la llamada carretera de Ávila, cuando me encontré con un atasco que me tuvo allí unos treinta y cinco minutos. En una zona lindante con el Instituto Geofísico en el que la carretera se estrecha, se había cortado un sentido de circulación por que unos trabajadores estaban reparando la valla de ese centro. Eso ocurrió al menos un par de días más, en la zona de Toledo donde más retenciones de tráfico se producen a diario… sin necesidad de obra alguna. Unos días mas tarde en esa misma carretera en la conexión con unas variantes en construcción, ocurrió algo parecido, durante toda una mañana.
Intentando relajarme en el atasco, me dio por preguntarme cuanto dinero le costaría a todos y cada uno de nosotros y a nuestras empresas, aquella pérdida de tiempo. Cuantos trastornos en lo que se refiere a horarios de suministros y citas se producirían. A cuantos más hubo que molestar para que atendieran esas obligaciones inaplazables, a las que nosotros no podíamos atender. Cuantos perdieron la conexión con un autobús de línea o con el tren. Bien, todo esto se hubiese evitado si esas empresas hubieran hecho ese trabajo por la noche. El coste hubieran sido unos pluses de nocturnidad, y el alquiler de un grupo electrógeno. Pero además ellos hubieran trabajado con mayor comodidad, con más seguridad, y como consecuencia empleando menos tiempo.
Casos como estos se repiten a diario en calles y carreteras sin que a ningún elemento de ese ejercito de funcionarios, a los que pagamos religiosamente, se le pase por la cabeza que la prioridad son los ciudadanos y no los intereses, en ocasiones mezquinos, de cualquier fulano.
Se habla mucho de la falta de competitividad de las empresas españolas. Y se habla generalmente asociándola al marco de relaciones laborales, y muy frecuentemente con el absentismo, y yo me pregunto: ¿Qué respeto le merece al Estado este asunto? ¿A caso los trabajadores no se ven forzados a veces a pasar por absentistas por culpa de las Administraciones Públicas?
Meses atrás tuve conocimiento de un trabajador al que le dieron de baja por una tendinitis en el hombro. Este trabajador se informó de los tiempos que tendría que estar de baja hasta curar su dolencia. Por buenas composturas y sin complicaciones le dieron: dos, tres semanas lista de espera de Trauma, dos, tres semanas pruebas diagnósticas, un mes lista de espera del fisio, más el tiempo requerido para que haga efecto el tratamiento, no menos de tres meses y medio.
Como a este trabajador se le hacia insufrible la espera, se fue a la mutua con la que su empresa tenía contratadas las contingencias comunes, y les dijo: ustedes me pagan el sueldo a partir de la segunda semana de baja, me pongo a su disposición para que la baja sea lo más corta posible. En el mismo momento la vio un traumatólogo, la hicieron una ecografía y pasó la primera consulta con el fisio. La dolencia era seria, cinco semanas después estaba de alta y trabajando. Cuando este trabajador se presentó en su empresa con el alta, no se lo podían creer. La llamaron de recursos humanos. ¿Cómo era posible que una dolencia que generalmente tiene una baja de tres meses y medio, se cure en poco más de un mes? le preguntaron. La dolencia se cura en mes y medio, el resto del tiempo estamos en listas de espera, es “tiempo muerto”, contestó el trabajador.
Estoy hablando de un caso leve, si el caso es complicado o requiere operación los “tiempos muertos” se multiplican exponencialmente.
¿No sería sensato que los trabajadores con baja laboral tuvieran un protocolo, en cuanto a consulta de especialistas y pruebas diagnósticas, diferenciado del resto de los demás usuarios del Sistema Público de Salud? ¿Por qué no se deja a las mutuas que hagan el trabajo para el que se les paga? ¿Están los inspectores del sistema para algo más que para echar balones fuera?
Viendo estos casos y otros, que sería prolijo relatar, se llega a la conclusión de que la responsable del absentismo y, en la medida que corresponda, de la falta de competitividad de las empresas, es una Administración más que absentista, dimitida de todo lo que sea exigir el cumplimiento de las normas, de enfrentarse con los que las incumplen, o las bordean con subterfugios; aprovechándose del esfurzo de los trabajadores honestos, que son la mayoría.

lunes, 5 de julio de 2010

LÍMITE DE f(x)


La gente asocia las Matemáticas con el cálculo. Efectivamente, esta ciencia nos permite conocer con antelación el comportamiento, y como consecuencia, el resultado de los fenómenos físicos. La resistencia de una viga, la velocidad de un cohete, los intereses de un préstamo, son datos que las Matemáticas nos permiten evaluar, por medio de fórmulas, que no son otra cosa que la representación resumida de esos fenómenos.
Pero las Matemáticas van mucho más allá. Representan mediante fórmulas, ecuaciones o algoritmos, comportamientos mucho más complejos: evolución de la capa de ozono, previsiones económicas o el comportamiento de las células cancerígenas. Se llega incluso a situaciones en las que las Matemáticas se confunden con la Filosofía, posiblemente debido a que el adelanto de esta disciplina sobre todas las demás es considerable, y sus postulados, a fuer de no tener referencias tangibles, pasan del campo de las Ciencias Aplicadas al de la Metafísica.
Lo que nunca pude imaginar es que las Matemáticas pudieran representar de una manera tan acertada los comportamientos políticos. Hoy después de que el Tribunal Constitucional alumbrara la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, se me vino a la memoria la definición de límite de una función
Informalmente, se dice que el límite de la función f(x) es L cuando x tiende a c, y se escribe:
Lim f(x) = L
x --> c
Cuando se puede encontrar para, cada ocasión, un valor de x suficientemente próximo a c tal, que el valor de f(x) sea tan próximo a L como se desee. Pero sin llegar nunca a que el valor de x sea c (que me perdonen los de letras)
Y es que el nacionalismo catalán, igual que otros muchos, pretende separarse de España tanto como sea posible pero sin llegar nunca a la separación total. O si quieren de otra manera más al estilo de la definición de límite, pretenden aproximarse a la independencia tanto como sea posible pero sin llegar nunca a tenerla por completo.
La razón es que el día que tuviesen esa independencia se terminaría su razón de ser política, y ante la ausencia del tan socorrido “enemigo exterior”, verse en la obligación de dar cuentas a su pueblo de la gestión sobre las cosas del día a día, que afectan a los ciudadanos de esas tierras igual que a cada hijo de vecino, y que nada tiene que ver con la mitología, entre wagneriana y zarzuelera con la que los partidos nacionalistas intentan anestesiar a los que gobiernan.
La sentencia del Tribunal Constitucional, también me ha traído a la memoria la decisión de otro Tribunal Constitucional, el de Colombia. Hace unas fechas puso en su sitio a un magnífico presidente y le mandó a su casa. ¡Qué pena! no tener en España un Tribunal Constitucional como tienen algunos países del “tercer mundo”.

sábado, 12 de junio de 2010

CRISIS

Estaba decidido a no hablar de la crisis. No quería abundar en lo que se ha convertido en una especie de deporte nacional, donde todo se justifica y todos nos justificamos haciendo referencia a los efectos de tan desagradable señora. Es como si se hubiera acostado con todos y cada uno de nosotros, para contagiarnos sus venéreas consecuencias.
Lo primero que habría que decir es que cada uno se acuesta con quien quiere o le dejan, y esa señora abrió la cama para todos aquellos ingenuos que pensaban que había llegado la hora de hacerse ricos sin dar un palo al agua. Se trataba de comprarse un pisito, con el dinero que te prestaban los bancos, en el convencimiento que el año siguiente valdría el doble, ¡y ya éramos ricos!
Pero el problema no es que se lo creyeran los ciudadanos de a pié, es que se lo creyeron la panda de incultos que gobiernan las grandes corporaciones, que al parecer no tenían ni idea de casos que se estudian en cualquier Universidad: Los tulipanes en Holanda, la Compañía de la Indias Orientales, las Puntocom, más recientes, son ejemplos históricos de lo que pasa cuando se paga por una cosa más de lo que razonablemente vale. La cosa está clara hemos estado pagando dinero por humo, el dinero se lo llevaron los listos y a nosotros no nos ha quedado ni la carbonilla.
El otro día hablaba en su consulta con mi urólogo – la cosa va de venéreas- al que conozco desde hace muchos años cuando militábamos en el mismo partido, y me trasladó su inquietud sobre la situación económica. Coincidimos que por primera vez, después de haber vivido varias crisis, en ninguna ocasión, como ocurre con la actual, habíamos visto tan de cerca el precipicio. Nunca hasta ahora habíamos tenido miedo. Él quería ver una explicación en nuestra edad, pero yo le dije que en esta crisis se daban circunstancias que la hacían más grave.
A la crisis económica y financiera propiamente dicha, que es de alcance global, en España se le unen elementos sustanciales que la agravan sobremanera: un gobierno inane, con un presiente que se creyó que los “pájaros maman” y que la solución vendría del dogmatismo, entre decimonónico y parvulario, que le embarga. En estos casos, solo no hacer nada, es casi peor que hacerlo mal. Y aquí hemos estado perdiendo meses, si no años esperando que los demás nos sacaran las “castañas del fuego”.
Pero además y a mi juicio es lo más grave, en España todo esto ha coincidido con el fin de una época, la del “gratis total”. Simplemente, lo que agrava nuestra situación es que no nos podemos permitir la España que tenemos. No hay riqueza en el país para financiar le derroche del Estado.
Unos ejemplos serían buenos:
Hace quince años, en el Ayuntamiento de Toledo, el equipo de gobierno tenía menos liberados y menos recursos que ahora tiene el de la oposición, y al decir menos quiero decir muchos menos. No es que quiera criticar a los compañeros de esa corporación, solo quiero poner un ejemplo de lo que ha aumentado el costos del sistema; que se reproduce en diputaciones, parlamentos regionales, además de empresas públicas, consorcios, fundaciones y otros entes cuyo fin es liberar el gasto del, siempre engorroso, control público, y de paso colocar a unos cuantos amigos.
Este estado de cosas ha traído como consecuencia, no solo unos mayores gastos en el funcionamiento de los grupos políticos y los partidos que los sustentan, si no la dependencia económica de los que nos representan, del aparato del partido. Donde la prioridad no es la ideología el interés común, si no la permanencia Este circulo vicioso se realimenta a sí mismo generando a su vez más y más aparato y más y más gasto. Sería escandaloso si salieran a la luz pública lo que algunos políticos se gastan, simplemente, en “hostelería”.
No podemos pagar una Sanidad que atiende, al máximo que da la ciencia, a cualquier persona que se presente a la puerta de un centro público, sin más explicaciones.
No podemos regalar tantas cosas a gente que puede pagarlas: libros de texto, portátiles en las escuelas, campamentos de verano, viajes, etc. Y estamos hablando de cosas necesarias e importantes. Si pasamos al capítulo de “festejos”, el escándalo es mayúsculo, para qué entrar en detalles.
Pero el gasto más importante y el que más daño hace al buen funcionamiento del país es el que se emplea en lo que podríamos llamar “la compra del voto”. En este apartado se encuentra el verdadero cáncer de España, aquí no se vota al que mejor administra, o al que mejor emplea nuestros recursos, si no al que más “nos da”, haciendo bueno aquel dicho de que “el que regla bien vende si el que recibe lo entiende”. En España hemos optado por engañarnos pensando que las mal llamadas ayudas subvenciones que se reparten a diestro y siniestro, pero con mucha intención política, vienen del cielo y no de nuestros bolsillos. Es un dinero improductivo que solo sirve para mantener una estructura caciquil, del que viven los listos y listas de pueblo, que han hecho del proselitismo del jefe su modo de vida, y que mantienen a la Sociedad, a la que pretenden representar, adocenada e insensible a las injusticias, a la falta de libertad y a los abusos de los poderosos. ¿Cuánto nos cuentan los voceros del poder? Sería un buen título para un Best Seller
Todo esto se sustenta con otro capítulo extremadamente costoso, por lo que nos cuesta económicamente y por lo que entorpece el normal funcionamiento del país: me estoy refiriendo a la legión de funcionarios que copan la Administración, sin que el principio de publicidad, mérito y capacidad, asomase por la oposición que les dio entrada en el limbo de los justos.
Son demasiadas cosas las que confluyen en esta España, que además de postrada por estas cuestiones que termino de relatar, está perdiendo el rumbo como proyecto en común. Quizá tenga que ocurrir así, para que esta Vieja Nación sea capaz de ver lo que hemos perdido y renazca con nuevos bríos.
¡Cuánto echo de menos la foto de las Azores!

sábado, 1 de mayo de 2010

DIGNIDAD

Algunas frases de mis discursos han hecho fortuna. Son esas que a veces algunos, sobre todo periodistas, te recuerdan incluso en la actualidad, en la que uno ya se encuentra fuera de la vorágine de la política activa. Una de ellas se refería a este grupo que, una vez más, vuelve a estar de moda; los llamados sin empacho por el presidente Barreda, “la sociedad” de Castilla la Mancha. Esos que arropan al poder cada vez que son requeridos para ello, que aplauden desde el coro de las Cortes con entusiasmo y firman tantos manifiestos como haga falta. La denominación me vino sin ningún esfuerzo: los “arriba aplaudientes y abajo firmantes”. Después, haciendo referencia a otro denominador común con tiempos pretéritos los denominé: “el Vertical”.
Resulta patético ver lo poco que esta tierra ha progresado políticamente. Que desgracia tener que escuchar los mismos cuentos que oyeron nuestros abuelos y nuestros padres en la boca de los mismos “listillos de pueblo”. Nos quieren, nos defienden, trabajan por nosotros, se desviven por los intereses de nuestra tierra, pero la única realidad es que solo a ellos y a sus comparsas les va bien.
De la dignidad mejor no hablar ¿Cuándo alguien, en esta tierra, ha sacrificado algo de lo suyo por salvar su dignidad?, la de nuestra tierra y la suya propia. Que buena ocasión han tenido Barreda y Cospedal para pasar a la Historia. Pero una vez más han preferido salvar su poltrona. Que buena ocasión han tenido los del “Vertical” para liderar a la sociedad que dicen representar en orden a salvar su dignidad; la suya y la de nuestra tierra. Pero todos ellos han preferido la comodidad del “Presupuesto”, antes de la incomodidad de enfrentarse al Poder.
¿Al Pueblo? : “Ya le contaremos algún cuento”, una reserva estratégica, un derecho preferente ¡que más da!
Ahora la lucha está en saber quien miente mejor. Si quien nos pasó del fin del trasvase a la reserva estratégica, pero que teniéndola aprobada en la Comisión Constitucional de las Cortes Generales, no la lleva al Pleno, porque Pajín y de la Vega no podrían votar una propuesta que las impediría pisar Alicante a la primera y Valencia a la segunda. O quien también nos llevó del fin del trasvase, al derecho preferente, para no hacer de menos a Valcárcel, que ufano se tomaba cañas con los regantes murcianos en los alrededores del Congreso. Y los representantes de la Sociedad a partir un piñón con quien reparte el presupuesto que les permite vivir como marqueses, sin serlo.
Que fácil hubiera sido retirar el Estatuto por la imposibilidad de la caducidad, pero eso no le servía a Barreda, que quería dejar en evidencia a Cospedal. Que fácil para Cospedal haber mantenido, desde el principio, el discurso de “agua para todos según sus necesidades” que mantiene el PP nacional. Pero eso no le hubiera permitido llegar a Castilla la Mancha de supercandidata, haciéndose con el partido por las bravas, dando a entender que las cosas en el PP empezaban a cambiar. Los representantes de la sociedad son los que lo han tenido más fácil: ¡a órdenes!
Pero la realidad y el tiempo pone a cada uno en su sitio, y lo cierto es que la retirada del Estatuto pasará a la historia de esta Región como el fracaso más grande de sus treinta años de historia. Fracaso que se debe, sobre todo, pero no solamente, a los que han tenido durante esos treinta años la responsabilidad de gobernarnos.
Duelen los oídos de volver a escuchar la cantinela de quien defiende mejor los intereses de Castilla la Mancha. Pues miren Vds. si después de treinta años de gobiernos socialistas, de defender tan bien defendidos nuestros intereses, andamos de este guisa, más vale que se vallan a su casa que tengo la seguridad de que mejor nos iría.
Y como tengo la sospecha que, al menos en esta cuestión, el PP no lo hubiera hecho mejor, lo que corresponde es que Castilla la Mancha renuncie a su Estatuto de Autonomía, al nonato y al vigente. Mejor integrarnos en el estado Español, que con el paso que lleva, no le vendrá mal disponer al menos de cinco provincias, y de paso nos ahorramos unos miles de vividores.

jueves, 22 de abril de 2010

PANORAMA DESPUES DE LA BATALLA

El 12 de octubre de 2008, hacía unas reflexiones sobre el Estatuto de Castilla la Mancha en este mismo blog, en un artículo que titulé “Panorama antes de la batalla”.Eran los días en que el mencionado estatuto se iba a presentar en las Cortes Generales.
En él analizaba las dificultades a que se debería enfrentar en su tramitación y terminaba diciendo que con un poco de suerte, para los diputados nacionales de Castilla la Mancha: “a ese toro le devuelven al corral”.
No hacía falta ser profeta para saber que es lo que iba a ocurrir. Simplemente había que conocer el peso político de Castilla la Mancha, en el concierto nacional, que es muy poco, por no decir nada.
Ahora tenemos de nuevo a Barreda diciendo que la culpa la tiene el PP. Que no sabemos defender los intereses de Castilla la mancha como él lo hace. Y yo me pregunto: ¿después de treinta años de defender tan bien defendidos nuestros intereses, por qué pintamos menos que la Blasa en los Títeres?
Este hecho es “el suma y sigue” de una situación derivada de la dependencia política de nuestros representantes a lo largo de estos años. Desde que Guerra impuso a Bono, en contra de la voluntad del Comité Federal del PSOE de Castilla la Mancha, que había elegido a Jesús Fuentes, todos los representantes socialistas no han hecho otra cosa que plegarse a los intereses de Madrid, Bono incluido. La única diferencia con Barreda es la habilidad de aquel para montar los números mediáticos que hicieran falta para engañar la candidez de nuestros paisanos.
En el PP las cosas no fueron mejor en la medida en que nuestros líderes siempre fueron producto de la designación del aparato y no de su ascendiente en la organización regional. Las cosas en la actualidad no han cambiado. Seguimos teniendo, más que nunca, unos líderes producto de la designación, por más que tengan mucha fuerza en la organización, como pueda ser el caso de María Dolores. Fuerza, que en este caso, le viene dada, de quien no puede poner los legítimos intereses de Castilla la Mancha por delante de los de otras regiones.
Pero la realidad política es que nos encontramos, de nuevo, ante unos hechos que nos sitúan en ese papel de “traidores” a los intereses de Castilla la Mancha, por más que no sea cierto. Barreda va a retirar el Estatuto de las cortes Generales porque sabe de sobra que ni Pagín, ni de la Vega, van a enfrentarse a los sus votantes en Valencia, aprobando ese texto. El problema es que al PSOE regional le dejan, en Madrid, tirar de la cuerda hasta el límite, y a nosotros no.
Puede ser que la actitud del PP sea de pura coherencia con nuestros postulados hidrológicos, que fueron recogidos magistralmente en el último PHN de Aznar. Pero si así fuese, no deberíamos haber empezado a andar el camino de la caducidad del Trasvase. No se entiende, que en Castilla la Mancha votáramos la caducidad, y ahora no seamos capaces de admitir una reserva estratégica, Ese argumento le explotarán hasta la saciedad, y nos pasará factura.
No entiendo como no defendimos en el Parlamento Nacional la caducidad hasta el final. Esa era la única puerta por donde no habrían podido pasar ni el PP ni el PSOE, y hubiera dejado en evidencia a Barreda. Caer en la trampa de la reserva estratégica, e intentar cambiarla por el manifiesto de una necesidad de agua, es un error que ha permitido al PSOE, no cumplir su promesa y además quedar mejor que nosotros.

domingo, 11 de abril de 2010

LOS SIETE NIÑOS DE ÉCIJA II -LOS ECOPIJOS

Hay aspectos de la vida diaria que demuestran, hasta el empacho, el nivel de idiocia que ha alcanzado nuestra sociedad. En los últimos tiempos todo lo que pueda, aunque sea por los pelos, dársele el calificativo de verde, ecológico, sostenible, respetuoso con el medio ambiente, merece no ya la consideración, sino la adoración, de esa legión de progres que han hecho que su hueca vida pueda ser llenada de “verde”, que debe ser pasto, por el nivel de irracionalidad que rezuman ¡Pero qué bien quedan!
Desde hace unos días estamos oyendo hablar del coche eléctrico. El ministro de Industria, Sr. Sebastián, va a destinar unos pocos miles de millones de euros al tema. Lo que ha dado lugar a la alegría de los sectores gubernamentales, deseosos de escamotear de las mentes de los ciudadanos, los múltiples problemas que nos aquejan. Se trata de hacernos soñar con la panacea de la energía barata e interminable.
Ya lo vienen haciendo desde hace unos años con la energía solar y la eólica. Los “ecopijos” intentando convencernos de que el futuro está en estas energías, cuando la realidad es muy distinta. Las placas solares no producirán, a lo largo de su vida útil, más energía de la que se consume en fabricarlas e instalarlas. Los molinos necesitan instalar en sus rotores cinco veces la potencia que se pretenda generar para conseguir un suministro medianamente estable.
Pero lo que no se dice, es que estas energías están suponiendo unos grandes negocios, para los que tienen la suerte de contar con las concesiones administrativas correspondientes. En definitiva una fuente de corrupción, como todo lo que depende de una decisión político-discrecional. Esa energía se paga a precio de oro, pero no la pagan las compañías eléctricas, como algunos pueden pensar, sino cada uno de nosotros con nuestros recibos. Este mismo año el Kw/h consumido ha subido un 9%. La potencia contratada un 25%. Esto con los niveles de IPC más bajos de la historia. Sin contar que hace un año a los usuarios de la tarifa nocturna, con unos u otros subterfugios, nos multiplicaron la factura por dos.
El choche eléctrico, tal como se está planteando se configura como un elemento más de distracción y narcolepsia mental, a fin de que los españoles nos creamos el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Zapatero quiere cargarse el principio de conservación de la energía, o al menos eso pretende.
Por suerte para él, son muchos los españoles que no conocen la ley de Ohm, y demasiados que conociéndola miran para otro lado. Unos para que no chafar sus fantasías medioambientales, y otros porque, como en las renovables, ven en el horizonte un pingüe negocio. Por lo que hace a la ley de Ohm un simple cálculo: Un coche de 100 caballos si fuera eléctrico necesitaría un motor eléctrico de 74 Kilowatios (acordaos 1Hp= 0,74Kw). En un viaje de 5 horas y 500 Km, un motor de gasóleo gastaría 30 litros, es decir 31 euros. Con motor eléctrico gastaríamos 74 Kw por cinco horas de marcha, 370 Kw/h; con las tarifas actuales a 15 céntimos el Kw/h, eso supondría 55 euros, sin contar las pérdidas de transformación de la CA a CC, presentes en cualquier carga de baterías.
Pero además habrá que terminar de una vez por todas con la falacia de que la energía eléctrica no es contaminante. La energía eléctrica puede no contaminar en el sitio donde se consume. De ahí su aplicación en lugares donde haya grandes concentraciones de vehículos, como ocurre en las ciudades. Pero desde el punto de vista medioambiental un motor eléctrico consume los mismos combustibles que se emplean en generar la electricidad: carbón, gasóleo, gas natural, energía atómica y energías renovables (hidráulica, eólica y solar). Es decir, en su mayor parte combustibles fósiles, que contaminan y producen CO2, allí donde se queman.
Por lo tanto, con permiso de la ministra Aído, “menos lobos Caperucita”, ya está bien de cuentos, y de engañar a los ciudadanos, que estamos pagando: el mesianismo de un presidente que tiene a España como si fuera su juguete de niño malcriado, la voracidad de los electro-golfos que están dejando nuestros bolsillos vacíos y la majaderia de tanto ecopijo, ecomemo, ecolelo, o como ustedes prefieran llamarlos.

miércoles, 7 de abril de 2010

ENCUESTAS II

En los últimos días hemos asistido a la publicación de varias encuestas, al menos dos. Alguien podría tener la tentación de situarse en la mera contemplación de los números y porcentajes. Podría incluso detenerse en el análisis de las contestaciones a preguntas tan simples que insultarían a la inteligencia de un chaval de diez años. Como siempre en estas encuestas hay que ver más allá de lo que se publica y analizar más lo que no dicen, que lo que dicen.
Estas encuestan no dicen que el PP ha recortado aproximadamente diez puntos de los doce de ventaja de las últimas elecciones, y que con esa tendencia se ganarían las próximas elecciones. Estas encuestas no dan el dato de la intención de voto por provincias, cuestión fundamental dada la especial ley electoral que tenemos. Estas encuestas no hacen preguntas clave, como por ejemplo: si el conocimiento que Barreda tiene de Castilla la Mancha –esto si lo preguntan- ha servido de algo. No preguntan si después de treinta años de “farolillo rojo”, no sería bueno cambiar de gobernantes. Así podríamos seguir pero ni merece la pena porque la encuesta rezuma “cocina” por los cuatro costados.
Pero lo que sí dice la encuesta, en una lectura global, es que el próximo año es definitivo para los resultados que se puedan obtener en las próximas elecciones regionales. Y es en este momento cuando el PP deberá tomar decisiones importantes:
He mantenido la convicción de que le presencia de María Dolores de Cospedal en la Secretaría General es buena para nuestros intereses electorales en Castilla la Mancha. Pero analizando los resultados de las encuestas ha llegado el momento de ocupar la calle, y para eso la presencia continua y constante de la candidata en la región es imprescindible. Como también lo es el diseño de una campaña por profesionales que entiendan de esto. Con los cuatro meritorios que tiene alrededor poco tiene que hacer. A estos que los deje para aplaudir, que eso lo bordan, pero el diseño de una estrategia para ganar unas elecciones, donde hay que tomar decisiones y asumir riesgos, les viene más que ancha a los especialistas de la supervivencia.
Y como decía anteriormente hay que ocupar la calle. No se puede ganar unas elecciones mientras tu adversario te deja en evidencia, haciendo hincapié en las ausencias. Éstas que hasta ahora podrían estar justificadas, no lo van a estar de ahora en adelante, donde todo el mundo entiende como lógico, que los candidatos se vuelquen en sus circunscripciones electorales.
Sospecho que en estas últimas encuestas está descontado el descontento con Zapatero, luego, por esa parte van a llegar pocos votos. Que mejoren a nuestro favor solo será posible en la medida en que nos comprometamos con nuestra región, y que no caigamos en las trampas que nos está poniendo el PSOE para dejarnos en evidencia de deslealtad. El aval para el aeropuerto de Ciudad Real, por más que nos duela, y a pesar de que suponga un respiro para algunos empresarios, que han hecho de su apoyo al PSOE, una manera de hacerse ricos, es una pieza clave de cara a nuestros intereses en esa provincia.
El Estatuto habrá que administrarle con habilidad para que no quedar mal en un asunto que solo al PSOE le debería pasar factura. Habría que estar pendientes de la decisión sobre el cementerio nuclear en Guadalajara, que nos podría hacer perder en esa provincia lo que teníamos ganado.
Pero sobre todo lo que debemos hacer es ilusionar, no podemos pretender ganar a nuestros adversarios, pretendiendo superarlos en la mezquindad de la mediocre “política de puchero” del PSOE manchego. Tenemos que dar un salto cualitativo, abandonando políticas añejas, grises y alicortas, para situarnos, como pueblo, en el futuro. Y solo el PP puede liderar ese cambio en Castilla la Mancha. Que sepamos o no hacerlo es de nuestra exclusiva responsabilidad.