sábado, 12 de junio de 2010

CRISIS

Estaba decidido a no hablar de la crisis. No quería abundar en lo que se ha convertido en una especie de deporte nacional, donde todo se justifica y todos nos justificamos haciendo referencia a los efectos de tan desagradable señora. Es como si se hubiera acostado con todos y cada uno de nosotros, para contagiarnos sus venéreas consecuencias.
Lo primero que habría que decir es que cada uno se acuesta con quien quiere o le dejan, y esa señora abrió la cama para todos aquellos ingenuos que pensaban que había llegado la hora de hacerse ricos sin dar un palo al agua. Se trataba de comprarse un pisito, con el dinero que te prestaban los bancos, en el convencimiento que el año siguiente valdría el doble, ¡y ya éramos ricos!
Pero el problema no es que se lo creyeran los ciudadanos de a pié, es que se lo creyeron la panda de incultos que gobiernan las grandes corporaciones, que al parecer no tenían ni idea de casos que se estudian en cualquier Universidad: Los tulipanes en Holanda, la Compañía de la Indias Orientales, las Puntocom, más recientes, son ejemplos históricos de lo que pasa cuando se paga por una cosa más de lo que razonablemente vale. La cosa está clara hemos estado pagando dinero por humo, el dinero se lo llevaron los listos y a nosotros no nos ha quedado ni la carbonilla.
El otro día hablaba en su consulta con mi urólogo – la cosa va de venéreas- al que conozco desde hace muchos años cuando militábamos en el mismo partido, y me trasladó su inquietud sobre la situación económica. Coincidimos que por primera vez, después de haber vivido varias crisis, en ninguna ocasión, como ocurre con la actual, habíamos visto tan de cerca el precipicio. Nunca hasta ahora habíamos tenido miedo. Él quería ver una explicación en nuestra edad, pero yo le dije que en esta crisis se daban circunstancias que la hacían más grave.
A la crisis económica y financiera propiamente dicha, que es de alcance global, en España se le unen elementos sustanciales que la agravan sobremanera: un gobierno inane, con un presiente que se creyó que los “pájaros maman” y que la solución vendría del dogmatismo, entre decimonónico y parvulario, que le embarga. En estos casos, solo no hacer nada, es casi peor que hacerlo mal. Y aquí hemos estado perdiendo meses, si no años esperando que los demás nos sacaran las “castañas del fuego”.
Pero además y a mi juicio es lo más grave, en España todo esto ha coincidido con el fin de una época, la del “gratis total”. Simplemente, lo que agrava nuestra situación es que no nos podemos permitir la España que tenemos. No hay riqueza en el país para financiar le derroche del Estado.
Unos ejemplos serían buenos:
Hace quince años, en el Ayuntamiento de Toledo, el equipo de gobierno tenía menos liberados y menos recursos que ahora tiene el de la oposición, y al decir menos quiero decir muchos menos. No es que quiera criticar a los compañeros de esa corporación, solo quiero poner un ejemplo de lo que ha aumentado el costos del sistema; que se reproduce en diputaciones, parlamentos regionales, además de empresas públicas, consorcios, fundaciones y otros entes cuyo fin es liberar el gasto del, siempre engorroso, control público, y de paso colocar a unos cuantos amigos.
Este estado de cosas ha traído como consecuencia, no solo unos mayores gastos en el funcionamiento de los grupos políticos y los partidos que los sustentan, si no la dependencia económica de los que nos representan, del aparato del partido. Donde la prioridad no es la ideología el interés común, si no la permanencia Este circulo vicioso se realimenta a sí mismo generando a su vez más y más aparato y más y más gasto. Sería escandaloso si salieran a la luz pública lo que algunos políticos se gastan, simplemente, en “hostelería”.
No podemos pagar una Sanidad que atiende, al máximo que da la ciencia, a cualquier persona que se presente a la puerta de un centro público, sin más explicaciones.
No podemos regalar tantas cosas a gente que puede pagarlas: libros de texto, portátiles en las escuelas, campamentos de verano, viajes, etc. Y estamos hablando de cosas necesarias e importantes. Si pasamos al capítulo de “festejos”, el escándalo es mayúsculo, para qué entrar en detalles.
Pero el gasto más importante y el que más daño hace al buen funcionamiento del país es el que se emplea en lo que podríamos llamar “la compra del voto”. En este apartado se encuentra el verdadero cáncer de España, aquí no se vota al que mejor administra, o al que mejor emplea nuestros recursos, si no al que más “nos da”, haciendo bueno aquel dicho de que “el que regla bien vende si el que recibe lo entiende”. En España hemos optado por engañarnos pensando que las mal llamadas ayudas subvenciones que se reparten a diestro y siniestro, pero con mucha intención política, vienen del cielo y no de nuestros bolsillos. Es un dinero improductivo que solo sirve para mantener una estructura caciquil, del que viven los listos y listas de pueblo, que han hecho del proselitismo del jefe su modo de vida, y que mantienen a la Sociedad, a la que pretenden representar, adocenada e insensible a las injusticias, a la falta de libertad y a los abusos de los poderosos. ¿Cuánto nos cuentan los voceros del poder? Sería un buen título para un Best Seller
Todo esto se sustenta con otro capítulo extremadamente costoso, por lo que nos cuesta económicamente y por lo que entorpece el normal funcionamiento del país: me estoy refiriendo a la legión de funcionarios que copan la Administración, sin que el principio de publicidad, mérito y capacidad, asomase por la oposición que les dio entrada en el limbo de los justos.
Son demasiadas cosas las que confluyen en esta España, que además de postrada por estas cuestiones que termino de relatar, está perdiendo el rumbo como proyecto en común. Quizá tenga que ocurrir así, para que esta Vieja Nación sea capaz de ver lo que hemos perdido y renazca con nuevos bríos.
¡Cuánto echo de menos la foto de las Azores!

sábado, 1 de mayo de 2010

DIGNIDAD

Algunas frases de mis discursos han hecho fortuna. Son esas que a veces algunos, sobre todo periodistas, te recuerdan incluso en la actualidad, en la que uno ya se encuentra fuera de la vorágine de la política activa. Una de ellas se refería a este grupo que, una vez más, vuelve a estar de moda; los llamados sin empacho por el presidente Barreda, “la sociedad” de Castilla la Mancha. Esos que arropan al poder cada vez que son requeridos para ello, que aplauden desde el coro de las Cortes con entusiasmo y firman tantos manifiestos como haga falta. La denominación me vino sin ningún esfuerzo: los “arriba aplaudientes y abajo firmantes”. Después, haciendo referencia a otro denominador común con tiempos pretéritos los denominé: “el Vertical”.
Resulta patético ver lo poco que esta tierra ha progresado políticamente. Que desgracia tener que escuchar los mismos cuentos que oyeron nuestros abuelos y nuestros padres en la boca de los mismos “listillos de pueblo”. Nos quieren, nos defienden, trabajan por nosotros, se desviven por los intereses de nuestra tierra, pero la única realidad es que solo a ellos y a sus comparsas les va bien.
De la dignidad mejor no hablar ¿Cuándo alguien, en esta tierra, ha sacrificado algo de lo suyo por salvar su dignidad?, la de nuestra tierra y la suya propia. Que buena ocasión han tenido Barreda y Cospedal para pasar a la Historia. Pero una vez más han preferido salvar su poltrona. Que buena ocasión han tenido los del “Vertical” para liderar a la sociedad que dicen representar en orden a salvar su dignidad; la suya y la de nuestra tierra. Pero todos ellos han preferido la comodidad del “Presupuesto”, antes de la incomodidad de enfrentarse al Poder.
¿Al Pueblo? : “Ya le contaremos algún cuento”, una reserva estratégica, un derecho preferente ¡que más da!
Ahora la lucha está en saber quien miente mejor. Si quien nos pasó del fin del trasvase a la reserva estratégica, pero que teniéndola aprobada en la Comisión Constitucional de las Cortes Generales, no la lleva al Pleno, porque Pajín y de la Vega no podrían votar una propuesta que las impediría pisar Alicante a la primera y Valencia a la segunda. O quien también nos llevó del fin del trasvase, al derecho preferente, para no hacer de menos a Valcárcel, que ufano se tomaba cañas con los regantes murcianos en los alrededores del Congreso. Y los representantes de la Sociedad a partir un piñón con quien reparte el presupuesto que les permite vivir como marqueses, sin serlo.
Que fácil hubiera sido retirar el Estatuto por la imposibilidad de la caducidad, pero eso no le servía a Barreda, que quería dejar en evidencia a Cospedal. Que fácil para Cospedal haber mantenido, desde el principio, el discurso de “agua para todos según sus necesidades” que mantiene el PP nacional. Pero eso no le hubiera permitido llegar a Castilla la Mancha de supercandidata, haciéndose con el partido por las bravas, dando a entender que las cosas en el PP empezaban a cambiar. Los representantes de la sociedad son los que lo han tenido más fácil: ¡a órdenes!
Pero la realidad y el tiempo pone a cada uno en su sitio, y lo cierto es que la retirada del Estatuto pasará a la historia de esta Región como el fracaso más grande de sus treinta años de historia. Fracaso que se debe, sobre todo, pero no solamente, a los que han tenido durante esos treinta años la responsabilidad de gobernarnos.
Duelen los oídos de volver a escuchar la cantinela de quien defiende mejor los intereses de Castilla la Mancha. Pues miren Vds. si después de treinta años de gobiernos socialistas, de defender tan bien defendidos nuestros intereses, andamos de este guisa, más vale que se vallan a su casa que tengo la seguridad de que mejor nos iría.
Y como tengo la sospecha que, al menos en esta cuestión, el PP no lo hubiera hecho mejor, lo que corresponde es que Castilla la Mancha renuncie a su Estatuto de Autonomía, al nonato y al vigente. Mejor integrarnos en el estado Español, que con el paso que lleva, no le vendrá mal disponer al menos de cinco provincias, y de paso nos ahorramos unos miles de vividores.

jueves, 22 de abril de 2010

PANORAMA DESPUES DE LA BATALLA

El 12 de octubre de 2008, hacía unas reflexiones sobre el Estatuto de Castilla la Mancha en este mismo blog, en un artículo que titulé “Panorama antes de la batalla”.Eran los días en que el mencionado estatuto se iba a presentar en las Cortes Generales.
En él analizaba las dificultades a que se debería enfrentar en su tramitación y terminaba diciendo que con un poco de suerte, para los diputados nacionales de Castilla la Mancha: “a ese toro le devuelven al corral”.
No hacía falta ser profeta para saber que es lo que iba a ocurrir. Simplemente había que conocer el peso político de Castilla la Mancha, en el concierto nacional, que es muy poco, por no decir nada.
Ahora tenemos de nuevo a Barreda diciendo que la culpa la tiene el PP. Que no sabemos defender los intereses de Castilla la mancha como él lo hace. Y yo me pregunto: ¿después de treinta años de defender tan bien defendidos nuestros intereses, por qué pintamos menos que la Blasa en los Títeres?
Este hecho es “el suma y sigue” de una situación derivada de la dependencia política de nuestros representantes a lo largo de estos años. Desde que Guerra impuso a Bono, en contra de la voluntad del Comité Federal del PSOE de Castilla la Mancha, que había elegido a Jesús Fuentes, todos los representantes socialistas no han hecho otra cosa que plegarse a los intereses de Madrid, Bono incluido. La única diferencia con Barreda es la habilidad de aquel para montar los números mediáticos que hicieran falta para engañar la candidez de nuestros paisanos.
En el PP las cosas no fueron mejor en la medida en que nuestros líderes siempre fueron producto de la designación del aparato y no de su ascendiente en la organización regional. Las cosas en la actualidad no han cambiado. Seguimos teniendo, más que nunca, unos líderes producto de la designación, por más que tengan mucha fuerza en la organización, como pueda ser el caso de María Dolores. Fuerza, que en este caso, le viene dada, de quien no puede poner los legítimos intereses de Castilla la Mancha por delante de los de otras regiones.
Pero la realidad política es que nos encontramos, de nuevo, ante unos hechos que nos sitúan en ese papel de “traidores” a los intereses de Castilla la Mancha, por más que no sea cierto. Barreda va a retirar el Estatuto de las cortes Generales porque sabe de sobra que ni Pagín, ni de la Vega, van a enfrentarse a los sus votantes en Valencia, aprobando ese texto. El problema es que al PSOE regional le dejan, en Madrid, tirar de la cuerda hasta el límite, y a nosotros no.
Puede ser que la actitud del PP sea de pura coherencia con nuestros postulados hidrológicos, que fueron recogidos magistralmente en el último PHN de Aznar. Pero si así fuese, no deberíamos haber empezado a andar el camino de la caducidad del Trasvase. No se entiende, que en Castilla la Mancha votáramos la caducidad, y ahora no seamos capaces de admitir una reserva estratégica, Ese argumento le explotarán hasta la saciedad, y nos pasará factura.
No entiendo como no defendimos en el Parlamento Nacional la caducidad hasta el final. Esa era la única puerta por donde no habrían podido pasar ni el PP ni el PSOE, y hubiera dejado en evidencia a Barreda. Caer en la trampa de la reserva estratégica, e intentar cambiarla por el manifiesto de una necesidad de agua, es un error que ha permitido al PSOE, no cumplir su promesa y además quedar mejor que nosotros.

domingo, 11 de abril de 2010

LOS SIETE NIÑOS DE ÉCIJA II -LOS ECOPIJOS

Hay aspectos de la vida diaria que demuestran, hasta el empacho, el nivel de idiocia que ha alcanzado nuestra sociedad. En los últimos tiempos todo lo que pueda, aunque sea por los pelos, dársele el calificativo de verde, ecológico, sostenible, respetuoso con el medio ambiente, merece no ya la consideración, sino la adoración, de esa legión de progres que han hecho que su hueca vida pueda ser llenada de “verde”, que debe ser pasto, por el nivel de irracionalidad que rezuman ¡Pero qué bien quedan!
Desde hace unos días estamos oyendo hablar del coche eléctrico. El ministro de Industria, Sr. Sebastián, va a destinar unos pocos miles de millones de euros al tema. Lo que ha dado lugar a la alegría de los sectores gubernamentales, deseosos de escamotear de las mentes de los ciudadanos, los múltiples problemas que nos aquejan. Se trata de hacernos soñar con la panacea de la energía barata e interminable.
Ya lo vienen haciendo desde hace unos años con la energía solar y la eólica. Los “ecopijos” intentando convencernos de que el futuro está en estas energías, cuando la realidad es muy distinta. Las placas solares no producirán, a lo largo de su vida útil, más energía de la que se consume en fabricarlas e instalarlas. Los molinos necesitan instalar en sus rotores cinco veces la potencia que se pretenda generar para conseguir un suministro medianamente estable.
Pero lo que no se dice, es que estas energías están suponiendo unos grandes negocios, para los que tienen la suerte de contar con las concesiones administrativas correspondientes. En definitiva una fuente de corrupción, como todo lo que depende de una decisión político-discrecional. Esa energía se paga a precio de oro, pero no la pagan las compañías eléctricas, como algunos pueden pensar, sino cada uno de nosotros con nuestros recibos. Este mismo año el Kw/h consumido ha subido un 9%. La potencia contratada un 25%. Esto con los niveles de IPC más bajos de la historia. Sin contar que hace un año a los usuarios de la tarifa nocturna, con unos u otros subterfugios, nos multiplicaron la factura por dos.
El choche eléctrico, tal como se está planteando se configura como un elemento más de distracción y narcolepsia mental, a fin de que los españoles nos creamos el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Zapatero quiere cargarse el principio de conservación de la energía, o al menos eso pretende.
Por suerte para él, son muchos los españoles que no conocen la ley de Ohm, y demasiados que conociéndola miran para otro lado. Unos para que no chafar sus fantasías medioambientales, y otros porque, como en las renovables, ven en el horizonte un pingüe negocio. Por lo que hace a la ley de Ohm un simple cálculo: Un coche de 100 caballos si fuera eléctrico necesitaría un motor eléctrico de 74 Kilowatios (acordaos 1Hp= 0,74Kw). En un viaje de 5 horas y 500 Km, un motor de gasóleo gastaría 30 litros, es decir 31 euros. Con motor eléctrico gastaríamos 74 Kw por cinco horas de marcha, 370 Kw/h; con las tarifas actuales a 15 céntimos el Kw/h, eso supondría 55 euros, sin contar las pérdidas de transformación de la CA a CC, presentes en cualquier carga de baterías.
Pero además habrá que terminar de una vez por todas con la falacia de que la energía eléctrica no es contaminante. La energía eléctrica puede no contaminar en el sitio donde se consume. De ahí su aplicación en lugares donde haya grandes concentraciones de vehículos, como ocurre en las ciudades. Pero desde el punto de vista medioambiental un motor eléctrico consume los mismos combustibles que se emplean en generar la electricidad: carbón, gasóleo, gas natural, energía atómica y energías renovables (hidráulica, eólica y solar). Es decir, en su mayor parte combustibles fósiles, que contaminan y producen CO2, allí donde se queman.
Por lo tanto, con permiso de la ministra Aído, “menos lobos Caperucita”, ya está bien de cuentos, y de engañar a los ciudadanos, que estamos pagando: el mesianismo de un presidente que tiene a España como si fuera su juguete de niño malcriado, la voracidad de los electro-golfos que están dejando nuestros bolsillos vacíos y la majaderia de tanto ecopijo, ecomemo, ecolelo, o como ustedes prefieran llamarlos.

miércoles, 7 de abril de 2010

ENCUESTAS II

En los últimos días hemos asistido a la publicación de varias encuestas, al menos dos. Alguien podría tener la tentación de situarse en la mera contemplación de los números y porcentajes. Podría incluso detenerse en el análisis de las contestaciones a preguntas tan simples que insultarían a la inteligencia de un chaval de diez años. Como siempre en estas encuestas hay que ver más allá de lo que se publica y analizar más lo que no dicen, que lo que dicen.
Estas encuestan no dicen que el PP ha recortado aproximadamente diez puntos de los doce de ventaja de las últimas elecciones, y que con esa tendencia se ganarían las próximas elecciones. Estas encuestas no dan el dato de la intención de voto por provincias, cuestión fundamental dada la especial ley electoral que tenemos. Estas encuestas no hacen preguntas clave, como por ejemplo: si el conocimiento que Barreda tiene de Castilla la Mancha –esto si lo preguntan- ha servido de algo. No preguntan si después de treinta años de “farolillo rojo”, no sería bueno cambiar de gobernantes. Así podríamos seguir pero ni merece la pena porque la encuesta rezuma “cocina” por los cuatro costados.
Pero lo que sí dice la encuesta, en una lectura global, es que el próximo año es definitivo para los resultados que se puedan obtener en las próximas elecciones regionales. Y es en este momento cuando el PP deberá tomar decisiones importantes:
He mantenido la convicción de que le presencia de María Dolores de Cospedal en la Secretaría General es buena para nuestros intereses electorales en Castilla la Mancha. Pero analizando los resultados de las encuestas ha llegado el momento de ocupar la calle, y para eso la presencia continua y constante de la candidata en la región es imprescindible. Como también lo es el diseño de una campaña por profesionales que entiendan de esto. Con los cuatro meritorios que tiene alrededor poco tiene que hacer. A estos que los deje para aplaudir, que eso lo bordan, pero el diseño de una estrategia para ganar unas elecciones, donde hay que tomar decisiones y asumir riesgos, les viene más que ancha a los especialistas de la supervivencia.
Y como decía anteriormente hay que ocupar la calle. No se puede ganar unas elecciones mientras tu adversario te deja en evidencia, haciendo hincapié en las ausencias. Éstas que hasta ahora podrían estar justificadas, no lo van a estar de ahora en adelante, donde todo el mundo entiende como lógico, que los candidatos se vuelquen en sus circunscripciones electorales.
Sospecho que en estas últimas encuestas está descontado el descontento con Zapatero, luego, por esa parte van a llegar pocos votos. Que mejoren a nuestro favor solo será posible en la medida en que nos comprometamos con nuestra región, y que no caigamos en las trampas que nos está poniendo el PSOE para dejarnos en evidencia de deslealtad. El aval para el aeropuerto de Ciudad Real, por más que nos duela, y a pesar de que suponga un respiro para algunos empresarios, que han hecho de su apoyo al PSOE, una manera de hacerse ricos, es una pieza clave de cara a nuestros intereses en esa provincia.
El Estatuto habrá que administrarle con habilidad para que no quedar mal en un asunto que solo al PSOE le debería pasar factura. Habría que estar pendientes de la decisión sobre el cementerio nuclear en Guadalajara, que nos podría hacer perder en esa provincia lo que teníamos ganado.
Pero sobre todo lo que debemos hacer es ilusionar, no podemos pretender ganar a nuestros adversarios, pretendiendo superarlos en la mezquindad de la mediocre “política de puchero” del PSOE manchego. Tenemos que dar un salto cualitativo, abandonando políticas añejas, grises y alicortas, para situarnos, como pueblo, en el futuro. Y solo el PP puede liderar ese cambio en Castilla la Mancha. Que sepamos o no hacerlo es de nuestra exclusiva responsabilidad.

lunes, 15 de marzo de 2010

LOS SIETE NIÑOS DE ÉCIJA -I

Un buen día suena mi móvil y una voz amable me invita a cambiarme de compañía a cambio de una tarifa tentadora: tarifa plana de nueve euros al mes sin límite de horarios ni de operadores.” Oiga no me lo creo”, le dije con rotundidad. El insiste, pero ya “escaldado” de tantas ofertas, le despido con buenas palabras.
A los pocos días el mismo amable señor insiste de nuevo, con voz melodiosa me agasaja con cumplidos y zalamerías a tal punto que empiezo a pensar si lo que realmente quería el individuo era ligar conmigo. “El lobby gay está tomando posiciones en las multinacionales de la comunicación” pensé yo. Conocedor, del sector que soy, le intento convencer de que es imposible esa tarifa y le vuelvo a despedir con buenas palabras.
De nuevo pasados unos días el señor insiste. Tanto asegurarme que era una tarifa plana de nueve euros sin limitaciones, le digo que vale. Cuando va a tomar nota de mis datos y sabiendo que, al menos, esa parte de la conversación se graba, dejo claro que lo que estoy contratando es “una tarifa plana de nueve euros sin límite de llamadas”.
A los pocos días me llaman los de mi antigua compañía para ofrecerme “el oro y el moro”. Les digo que por mucho que me ofrezcan no pueden igualar los nueve euros de tarifa plana. Me despiden de mala gana, y me dicen que ellos desconocen que nadie de la competencia tenga esa tarifa.
Al mes siguiente llega la primera factura de la nueva compañía y por supuesto no es de nueve euros. Llamo a atención al cliente: te atiende una máquina parlante, que lo primero que hace es meterte un tramo de publicidad y ofertas, en segundo lugar te sale una grabación con infinita opciones en las cuales tú no eres capaz de incluir la tuya, cuando vas por si desea…marque un seis , ya no te acuerdas de cual era la uno o la dos, te esperas al final que siempre dicen que te atenderá un agente, y efectivamente así es, solo que la llamada suena, pero nadie la atiende. Cansado de esperar cuelgas y marcas de nuevo.
A la siguiente vez, ya no esperas a que te atienda el agente del final de la grabación, marcas cualquier opción y te sale una señora a la que no entiendes aunque habla castellano, le dices que hable despacio que no te enteras, pero cuando la quieres contar tu problema, ella te corta porque aunque es una persona actúa como una máquina, y solo te contesta a las preguntas que tiene prefijadas. Es como en los juicios que ves en la tele: “conteste sí o no”. Es decir hablas con una persona que ejerce de máquina. Con paciencia la intentas contar tu problema y ella desorientada dice que tu caso lo debe atender otra persona y que te va a pasar con ella. Entonces irremediablemente la comunicación se corta.
Empiezas de nuevo pero ahora ya tienes la precaución de que antes que te pasen con otra persona, le pidas su teléfono, por si se corta, ella te lo da pero entonces, no se corta la comunicación. Te atiende otra persona al que le cuentas tu historia. Esta se acobarda y simplemente te desconecta sin más. Llamas de nuevo, ya te pones un poco tieso y le cuentas que es una vergüenza que llevas más de una semana intentando ponerte en contacto con alguien que te pueda atender y por fin consigues el teléfono de reclamaciones.
Te atiende un agente al que le cuentas, por enésima vez, tu historia, y te da un fax para que se la mandes por escrito. Envías el escrito y a los quince días una persona te llama y te da un número de reclamación.
Pasado otros quince días, llamas para interesarte por tu reclamación, y te dicen que esta todo correcto. Que me hicieron un contrato llamado “mi gente”, solo que yo no he dado los cinco números a los que se le aplica una tarifa de cinco céntimos el minuto. Le digo que esa es la prueba de que me habían engañado, que si el comercial me hubiera pedido esos cinco números, hubiera quedado al descubierto su engaño. No le doy los números para no tapar el engaño, pero mientras estoy pagando la tarifa más alta de España. En todo caso le pido la grabación del contrato. Me la manda por correo electrónico, pero cuando voy a abrirlo me sale que necesito un “codex A132”.
Llamo de nuevo y la digo que no tengo problemas para abrir ningún correo, pero que ese no lo puedo abrir, me dicen que vaya a una tienda de la empresa, y allí me dicen que “verdes las han segado”. Llamo de nuevo y le digo que quiero la baja de la compañía y me dicen que tengo que pagar ciento cincuenta euros de indemnización. Indignado pido que me manden una transcripción. Me dicen que me la enviarán. Todavía estoy esperando.
Esto, es el resumen de infinitas llamadas, gestiones y tomaduras de pelo a lo largo de tres meses. En la actualidad el tema está en la Oficina de atención al Consumidor. Seguro que de esto habrá otro capítulo.
Por si fuera poco al mes del cambio, recibo una factura de mi anterior compañía, en la que se me cobra una taifa mínima de 5 euros de un número que desconozco. Me quiero poner en contacto con ellos pero como mi número, ya, es de otra compañía, no puedo acceder a la atención al cliente. Es decir: no me puedo dar de baja de un número que desconozco porque solo puedo hacerlo desde ese teléfono. Voy a una tienda de la compañía y me dicen que ellos no pueden llamar desde su teléfono al teléfono donde se solicitan las bajas. Es decir me están cobrando por un teléfono del que no me puedo dar de baja.
Mando un buro fax que me cuesta veinte euros. Pero me vuelven a mandar otra factura, afortunadamente en esa, al parecer obligados por el escándalo generalizado, te mandan un teléfono para gestionar las bajas. Llamo y me atiende un señor y me dice que ese número me le vienen cobrando durante más de tres años, de un número que en su día, no se dio de baja y me cobraban la tarifa mínima de cinco euros, cantidad que mezclada en la factura del teléfono habitual me pasó desapercibida, pensé que sería de alguno de mis hijos, y lo di por bueno, pero le dije que quería darme de baja. Me dice que le debo mandar un fax. Le digo que ya le he mandado un buro fax, y me dice que si pero que no había mandado la fotocopia de mi DNI, le digo que si para hacerme el contrato no me pidieron esa fotocopia por que ahora me la pedían. No supo explicármelo, pero quedé en mandarle otro buro fax porque no me fiaba de ellos. Otros veinte euros. Más de cincuenta euros me costó darme de baja de un teléfono que no utilizaba, e innumerables horas de gestiones y cabreos.
Pero lo peor de todo no es el dinero que te roban, y el tiempo que gastas en estos sinvergüenzas. Lo peor es la sensación de impotencia por tu parte y de impunidad por la suya. La sensación de estar viviendo una nueva forma de esclavitud, consentida por todos los entes públicos que deberían impedirlo, y por los propios usuarios, que caemos en las trampas que nos tienden, de promociones y “regalos”, como memos.

lunes, 1 de marzo de 2010

BARREDA RECOBRA LA INICIATIVA


Los últimos meses no han sido los mejores para el presidente de la Comunidad Autónoma, daba la impresión de estar permanentemente arrinconado por los acontecimientos. Un Estatuto embarrancado en las Cortes Generales, la Caja dando sustos por doquier, las cifras del paro desbocadas, las Tablas ardiendo. Todo ello, aderezado con un ambiente político nacional, presidido por las frivolidades de un Zapatero desbordado por los acontecimientos.
Por el contrario María Dolores de Cospedal se iba zafando, con habilidad, de los “abrazos” que Barreda pretendía darle, con la intención de meternos a todos en el mismo saco. Además su constante presencia en los medios nacionales, estaba dejando a Barreda como un segundo plano informativo. Mas por si fuera poco, si mis noticias no me fallan, las encuestas empezaban a sernos favorables. Todo nos iba a pedir de boca.
Pero en un momento determinado Barreda cuestiona al gobierno de su partido en Madrid, y pasa a copar los noticiarios nacionales. Con ese movimiento se desmarca de la dinámica nacional que tanto perjudicaba a sus intereses. Además se enfrenta a su partido en el ATC de Yebra, reforzando ese mensaje de distancia. Las lluvias desbordan las Tablas de Daimiel, el Guadiana corriendo rio arriba, a punto de ver de nuevo renacer, después de décadas, los Ojos del Guadiana.
El Pacto por Castilla la Mancha parece que empieza a andar y se presentan acciones en materia de PYMES y vivienda que pueden ser interesantes. Al menos se percibe un cierto despertar en un gobierno que parecía paralizado por unas adversidades a las que estaban poco acostumbrados.
En cuanto a la acción política: en las Cortes se nos empieza, de nuevo, a dejar en evidencia, votando en contra de resoluciones que recogen nuestras propias declaraciones. La calle se la dejamos solita al PSOE en Guadalajara, que era la provincia donde les queremos doblar.
Se pone en entredicho la autoridad de la Presidenta Regional a la vez que Secretaria General, con la asistencia del PP de Guadalajara a la manifestación contra el ATC de Yebra. Posiblemente los asesores que tiene alrededor nunca le dijeron que en el PP de Guadalajara mandan los “cristianos”, que forma parte de la cuota que tienen en este partido, y allí se hace lo que a ellos les interesa. Será difícil mantener esa aureola de autoridad si no es capaz de corregir desvíos tan importantes.
Si bien es verdad que he mantenido y mantengo, que los beneficios de la Secretaría General - presencia en los medios- son mayores que los perjuicios de las inevitables contradicciones derivadas de los conflictos de intereses de los ámbitos regional y nacional , no es menos cierto que un poco más de cintura política, permitiría que estas contradicciones no resultaran tan evidentes.
Pero sobre todo no podemos caer en la trampa del PSOE. No podemos ir por el camino que ellos nos marcan, porque ese estará lleno de “minas”. Se puede decir con toda claridad que no se quiere el ATC en Guadalajara, por la acumulación de instalaciones nucleares en esa zona, en la que está incluida gran parte de Cuenca, y a la vez defender la energía nuclear. Y esto se puede decir tanto en Toledo como en Madrid. Se puede defender la integridad del Tajo, o no, pero no se pueden defender las dos cosas a la vez. No se puede votar en las Cortes un Estatuto que defiende el fin del trasvase y ahora no solo no mantener esa postura, sino que ni siquiera somos capaces de dar por bueno el “señuelo” de la reserva estratégica.
La política es más que una ciencia, un arte. El arte de hacer posible lo que a primera vista parece imposible. Para eso hace falta mucha dedicación, mucha inteligencia, mucho estudio, mucha humildad y asumir riesgos políticos y personales.
Y es que al final todos los líderes de Castilla la Mancha tienen que sucumbir a los mandatos de Madrid. Cospedal aguantó más que la mayoría, pero al final Génova pasa factura.
Siempre he pensado que las elecciones más que ganarse, se pierden. Eso puede ser cierto, pero a veces conviene dar un empujoncito. Hacer algo más que solazarse con la lectura de unos datos demoscópicos, que no siempre aciertan.