domingo, 8 de enero de 2012

MASA CRÍTICA


Todos estudiamos en Física el concepto de “masa crítica”. Se refería a la cantidad de uranio necesaria para que se produjese una reacción en cadena. Posteriormente la Sociología se apropió ese concepto para definir la cantidad de personas necesarias para que ocurra un fenómeno y se pueda mantener en el tiempo.

Dados los acontecimientos sociales y políticos acaecidos en los últimos años, no vendría de más ampliar el concepto de “masa crítica” a la Política, sobre todo en lo que hace referencia a la organización territorial, e institucional: solo aquellos órganos que sean capaces de producir, de manera autónoma, un dinámica mantenida en el tiempo, deberían perpetuarse. Por poner un ejemplo: solo los ayuntamientos capaces de dar un servicio continuo y de mantenerse a costa de sus vecinos deberían existir. Por el contrario todos aquellos que su solo fin sea el de abrir las puertas para un “por si acaso”, deberían cerrar sus puertas y mancomunarse en organizaciones supramunicipales capaces de dar continuidad racional a sus servicios.

El caso de las comunidades autónomas no es distinto, hay comunidades autónomas que no tienen: o bien entidad territorial, censal, o económica para constituirse como tales. Murcia, Cantabria, La Rioja, Asturias, Ceuta y Melilla son un “¡Viva Cartagena!” por más que la Constitución las sentencie como comunidades autónomas. Castilla la Mancha y Extremadura, por su escasa población, gran extensión, y limitado desarrollo, son entidades que no pueden sobrevivir si no es de una manera artificial. Aragón se libra por Zaragoza, que acumula más de la mitad de la población de la región, lo cual facilita mucho su administración. Y que no me digan lo del retraso ancestral: treinta años de democracia, de ayudas europeas y estatales a mansalva solo han servido para que sigamos como estábamos. En estas comunidades el efecto autonómico no ha servido más que para consolidar una oligarquía política y económica que en sus modos y maneras poco se diferencian de las del siglo XIX. Han amasado las riquezas que nunca soñaron, mientras el pueblo llano sigue como hace decenios. Hoy el nivel salarial de Castilla la Mancha, con respecto al resto de las regiones sigue siendo tan bajo como lo era en la época de la Restauración. Y como hace siglos una gran parte de los trabajadores “tomando el sol” en las plazas de sus pueblos a ver si cae alguna cosa.

Cambiamos unos caciques por otros, en muchos casos ni siquiera los cambiamos: sus hijos tomaron el relevo y así nos va.

En el Caso de Castilla la Mancha es más que evidente la falta de entidad economico-politico-social. Más que una parte del Estado parecemos un apéndice al que nadie se le ocurre que hacer con él. Como tal apéndice pocas posibilidades tiene de crecimiento, de manera que la primera tentación sería la de proceder a su extirpación, para integrarse en el cuerpo estatal. Esta reflexión que no es la primera vez que hago, se presentará con toda su crudeza en los próximos meses, cuando la escasez de recursos propios y foráneos se haga aún más presente.Si nos damos un paseo por el Presupuesto de Ingresos de la Comunidad veremos que los recursos propios son muy escasos, los del Estado, en la medida en que se refieren a participaciones en impuestos, están muy disminuidos, los europeos cada vez menores, y la solidaridad interterritorial haciendo aguas por todos partes. En resumen: que deberíamos ser capaces de vivir de lo nuestro, y eso es imposible.

Estuvimos viviendo de la lluvia de transferencias del exterior a la región unos años, después pasamos a vivir del endeudamiento desmedido, ahora estamos en la financiación irregular: la que nos proporcionan los empresarios titulares de servicios, que debería prestar la Administración, y que están asumiendo sus empresas a costa de endeudarse. Empresas de limpieza de las consejerías u hospitales, empresas de seguridad, empresas que tienen contratadas plazas de residencia para ancianos, farmacias, transporte escolar, ambulancias, empresas de mantenimiento de edificios, carreteras, canales de riego o suministro de agua, de atención a drogodependientes, y un sin fin de servicios que no se pagan desde hace meses, son la última posibilidad de mantener este momio que en unos meses tendrá que enfrentarse a dos alternativas: o la ruina de esas empresas y la no prestación de esos servicios, o a no pagar la nómina de los funcionarios, en todo caso el estallido social.

Que al día de hoy los presupuestos de la Región están pendientes de presentar ante las Cortes, es un claro ejemplo de las dificultades para cuadrarlos, a no ser que se pretenda escamotear en la prórroga de los del 2010 el estado real de la situación. Este sería el último ardid para mantener lo que se desmorona a ojos vista. Lo dicho: no hay “masa crítica”.



domingo, 25 de diciembre de 2011

EL PRIMER GOBIERNO DE MARIANO RAJOY

Es obligado hacer algunas reflexiones sobre el primer gobierno de Mariano Rajoy. La primera impresión del conjunto invita a la tranquilidad: seriedad, competencia, rigor, mesura, sin concesiones a grupos de presión domésticos o foráneos, sin concesiones a la galería, y sinembargo no le falta el toque afectivo, ni lo que se configura como un monumento a la galaicidad del presidente.

Difícilmente podrán encontrarse en el partido mayor nivel de currículo, competencia, capacidad y experiencia en las materias que cada ministro tendrá que hacer frente. Son, por lo general, personas curtidas en otros gobiernos; o en lides parlamentarias, que tampoco es mala escuela, cuando se ha trabajado intensamente en ellas, como es el caso de Soraya.

Son compañeros que por su escasa implicación en el Partido, están exentos de los lastres que suelen acompañar a aquellos que tuvieron que ganarse el puesto bregando en las trincheras de la “primera linea”, y por tanto no vienen acompañados de las obligaciones para con aquellos que en más de una ocasión les dieron su apoyo para sacar adelante su carrera. Esto podrá ser un inconveniente, de cara a la consolidación del partido. Espero sinembargo, que Rajoy haya aprendido la lección de los gobiernos de Aznar: aquello de que “el partido es una cosa y el gobierno otra” expresado, en aquellas fecha, por el Secretario General en la primera Junta Directiva después de ganar las elecciones, fue un error manifiesto, que pagamos sobradamente el 11-M. Y aquellos eran hombres curtidos en la Organización.

Es de resaltar el hecho de que en este gobierno, los sempiternos barones “no hayan tocado bola”: no solo el todopoderoso Arenas, ni tan siquiera la no menos todopoderosa Secretaria General, han tenido la posibilidad de colocar a algunos de los suyos. Esto sorprende, y lo sospeché desde el momento en que en este proceso de nombramientos, no se produjera ninguna filtración, que sin duda se hubiese producido de haber habido cambio de impresiones con los barones, proclives a este tipo de maniobras. Lo único que queda por saber es si por lo menos les pidieron opinión, que sospecho que tampoco.

El toque afectivo sin duda se presenta en la figura de Ana Mato fiel compañera del presidente a lo largo de su dilatada vida en el aparato del partido. No es malo dar alguna señal de humanidad, incluso en el nombramiento de un gobierno.

El monumento a la galaicidad es sin duda el nombramiento de Gallardón. ¿Que querías ser ministro?: pues toma ministerio de Justicia. El ministerio de los jueces que se gobiernan a sí mismos a través de sus órganos. Si acaso mandarás en los fiscales, pero como son tus compañeros de profesión, tampoco te puedes quejar. Lo dicho, todo un monumento a la “retranca”.

Me gusta poco el nombramiento de Jorge Fernández. No tanto por su competencia, que no discuto, sino por su afinidades con la Iglesia. Da la sensación que a los problemas de Interior se les va a dar un tratamiento de carácter teológico, que dudo sea lo más indicado: “poner la otra mejilla” no dará resultado, cuando nos han partido las dos en más de una ocasión.

Otro aspecto llamativo es el poder que acumula Soraya. Que es una mujer competente era de general conocimiento, pero tanto poder no se le da a una persona solo por su competencia. Algo más tiene que tener esta mujer para recibir semejante trato. Sospecho que tiene más que ver con las virtudes cardinales o morales, que nos enseñaban en la catequesis, que con las profesionales. No es mala lección la que da el presidente si así fuera, y tampoco estaría de más que los que están en sus alrededores tomaran nota. Tanto por lo que se refiere a la actitud del presidente, como al comportamiento previo de Soraya a lo largo de su trayectoria política.

En todo caso creo que la foto de este gobierno en la entrada de la Moncloa, es el mejor “christma” para felicitar estas Fiestas.

domingo, 11 de diciembre de 2011

MONÁRQUICOS

En algunas ocasiones, cuando se me ha dado la oportunidad de opinar sobre el particular, ha sido motivo de sorpresa el hecho de que me manifieste como republicano. Bien es cierto que soy un republicano no beligerante. Digamos que soy republicano de bajo perfil. No es una cuestión a la que le dé demasiada importancia, pero siempre me ha asombrado que por el hecho de ser del PP la gente te asocie necesariamente a la Monarquía.

Pero esta opinión instalada en el inconsciente colectivo, parece instalada también en el inconsciente de la Familia Real. Ha sido, y es revelador a lo largo de estos años el comportamiento del Monarca con nuestro partido: daba la impresión de que con nosotros lo tenía todo ganado, mientras que todo el trabajo de aproximación y cortejo se lo debía al Partido Socialista. No es que me queje de los “cuernos”, ya digo que soy republicano, pero me sorprendía la miopía del Monarca al dejar de lado a aquellos en los que, llegado el caso, siempre tendría su apoyo.

La falta de sintonía entre el Monarca y Aznar en sus años de gobierno son, sin duda, reflejo de esta falta de empatía del Rey para con los conservadores, los “suyos”. Y resulta sorprendente que se les notara a los dos, cosa que no es de extrañar en el caso de Aznar, de suyo seco y poco dado al disimulo; pero sin duda es digno de mención en Don Juan Carlos, que con el “borbonéo” dio nombre al arte de pasar de puntillas sobre cuestiones delicadas.

Pero las cosas no ocurren por casualidad. Seguro que hay razones para que el Monarca llegara a esa conclusión: de que los republicanos están en otro sitio distinto del PP. Estos días hemos tenido algún ejemplo que ocupa a diario las primeras páginas y las viñetas de los periódicos de toda España.

Me estoy refiriendo al caso Urdangarín, pero más que al caso en sí, al hecho de que los asuntos que están en tela de juicio, se producen en dos comunidades autónomas del PP: ¿había que hacer méritos, o simplemente les deslumbró el armiño?. ¿Se sintieron obligados, o se “sacrificaron” dejándose engañar?. Quizás solamente asumieron su papel: el de aquellos cortesanos que ante la realeza solo saben postrarse. En este caso es lógico que el Rey piense que no tiene porqué esforzarse con los que se manifiesten rendidos.

Pero lo más gracioso de este episodio es el hecho de que esta situación se produce por la, más que insistencia, obsesión de un juez por empapelar a Matas a cualquier costa. Solo falta que el juez sea monárquico.

Al final va a tener razón Su Majestad: ¡de los monárquicos y del sol cuento más lejos mejor!

viernes, 2 de diciembre de 2011

EL SÍNTOMA

Imagino que ya nadie tendrá duda alguna sobre las razones de su marcha al Senado del responsable de la Oficina de Control Presupuestario: tres meses después de criticar el abultado déficit que nos dejaba Barreda: el 4,6 hasta junio; ahora aparecemos con el 4,8 hasta septiembre. Esto quiere decir que en las meses de junio a septiembre lo hemos hecho peor que lo hizo Barreda. Hay que tener en cuenta que para tener un déficit de 4,8 enero septiembre, con uno 4,6 enero junio; hemos tenido que generar un déficit de junio a septiembre superior al 4,8, del orden de 5,2. Todo un éxito de las “duras medidas de ajuste”.

Este hecho que a algunos les puede parecer aislado, tiene sin embargo un importante significado sobre los criterios que ilustraron la formación del gobierno de María Dolores de Cospedal. En los gobiernos puedes equivocarte en los consejeros, para eso sirve cualquiera con tal de que no se meta mucho en camisas de once varas, pero en lo que no te puedes equivocar es en el “segundo escalón”, que suelen ser directores generales y asimilados. Esa norma que rige para cualquier consejería, es imprescindible en algunas, como las que tienen que ver con la Hacienda, aunque la Oficina de Control Presupuestario depende de Presidencia.

Acostumbrados a hacer candidaturas de congresos a la “búlgara”, candidaturas a cortes regionales y nacionales a capricho de barones y capataces. Donde criterios de recibo en cualquier organización como la capacidad, experiencia o servicio, no tienen cabida ni encaje; y como además todo les fue muy bien porque por el camino se les apareció “San José Luís Rodríguez Zapatero”, pensaron todo el monte era orégano.

Pusieron de consejeros a los más amigos y en el segundo escalón a los más amigos de los amigos. O se configuró en refugio de fracasos, o remuneración de servicios prestados en otos ámbitos. En muchos de los casos, la ideneidad para el cargo parace que poco tuvo que ver en la toma de decisiones. De algunos tenemos referencias más que sobradas, largamente demostradas a lo largo de su periplo político, no es de extrañar que ocurran estas cosas y más que veremos.

Comprendo que María Dolores llegó a Castilla la Mancha con los ojos vendados, nada sabía de la organización del partido, pero sospecho que ha hecho pocos esfuerzos en informarse. De los que tiene alrededor les reconozco una virtud: son expertos en hacer méritos poniendo a los demás bajo sospecha, pero poco más. Esto ya se lo advertí, en su día, a un Presidente Regional, y terminó dándome la razón… cuando la cosa ya no tenía remedio. Eran los mismos.

Pero ahora nos jugamos mucho más. La gente está expectante de ver como se obra el milagro, y cuando se están esperando que se obre un milagro no podemos fallarles en cuestiones de intendencia. Y por terminar con el caso concreto con el que empecé: ¿alguien se preguntó que méritos adornaban a este buen hombre, para hacerle responsable de esa oficina? ¿cómo se puede remunerar el fracaso? ¿qué mensaje se está mandando a los ciudadanos?

Hasta ahora, en el PP de Castilla la Mancha, el aplauso y la adhesión inquebrantable, les ha servido a muchos para llegar donde nunca soñaron. Ahora ha llegado la hora de demostrar lo que cada uno vale. Nadie nace sabiendo, reconozco a cualquiera la capacidad de hacer las cosas bien si pone todo su empeño en ello, solo es necesario trabajar, trabajar duro. Si no es mucho pedir.


domingo, 20 de noviembre de 2011

REFLEXIONES

La suerte está echada: Hoy, día de elecciones, antes de saber los resultados, todos esperamos que sean excelentes para el PP; me da por reflexionar sobre lo que se nos viene encima. No estoy hablando de la prima de riesgo, ni de los peligros de una intervención. En algunos de mis artículos he manifestado que no es tan fiero el león como lo pintan, y a partir de que gane Rajoy veremos lo acertada de esta afirmación. Me estoy refiriendo a si vamos a ser capaces de articular un proyecto de futuro para que el PP deje de ser un excepción, casi obligada por los acontecimientos, en la vida política de este país. Si vamos a dejar de ser ese último recurso, de un país entregado de por vida a los encantos de la izquierda, y a sus desmanes.

Tenemos una referencia para hacer un análisis, la vivida en los años 1995 y 96. En el año 95, en Castilla la Mancha conseguimos todas las diputaciones, todas las capitales de provincias y la mayoría de los municipios de la región. También conseguimos la CCM, que inmediatamente nos quitó Bono vía ley de Cajas, origen del desastre que ha vivido esta entidad. La región estuvo a un puñado de votos. Unos meses después en Elecciones Generales conseguimos el gobierno de España.

A pesar del inmenso poder que en aquel momento acumulamos, pasado los cuatro años de esa legislatura, en las Elecciones Municipales del año 99, todo se vino abajo. En Toledo mantuvimos la Diputación y el Ayuntamiento de la capital, y creo recordar que también los ayuntamientos de Guadalajara y Ciudad Real. El Gobierno Central aguantó una legislatura más y en el 2004 perdimos las Elecciones Generales en medio de una esplendida bonanza económica.

Viví de cerca, y en primera linea, aquellos acontecimientos y solo tuvieron que pasar algunos meses, para percibir con claridad lo que se nos venía encima.

Los candidatos que ganaron aquellas elecciones, sobre todos los alcaldes de capitales, y grandes ciudades y no digamos los presidentes de las diputaciones, se creyeron los “reyes del mambo”... vamos, que habían ganado las alcaldías o las diputaciones por oposición. Haciendo gala de una soberbia y una prepotencia sin límites rechazaron cualquier intento de coordinación de ese poder, despreciaron a los que les llevaron “en andas” hasta esos puestos, y faltaron al respeto y a la consideración debida a los electores que les cedieron su confianza.

En el ámbito nacional después de la primera legislatura en la que según Aznar, “hubo que hacer de la necesidad virtud”, con la mayoría absoluta el endiosamiento hizo acto de presencia y todo se fue al traste.

En ambos casos no supimos digerir la victoria, no se si por falta de experiencia en estas lides, por la falta de enjundia política de nuestros candidatos, por la ausencia de valores de los mismos, o por las tres cosas a la vez. En todo caso lo que ocurrió lo teníamos más que merecido. No supimos estar a la altura de lo que es exigible a un hombre público y mucho menos a un hombre de partido.

En estos meses se ha hablado mucho de que Castilla la Mancha es banco de pruebas de las políticas del PP. No creo tal cosa, creo que los que gobiernan hacen lo que pueden, pero lo que más me preocupa es “como lo están haciendo”. Lo que me preocupa es que aquellos “tic” de soberbia , prepotencia y desconsideración aparecen por doquier a cualquier paso o contratiempo, que tienen los titulares de Gobierno Regional.

Descalificaciones, cuando no insultos, impropios de un político, para aquellos que legítimamente protestan en defensas de sus intereses. Desaires y desprecios a colectivos, que manifiestan sus inquietudes. Falta de empatía para aquellos que se acercan para exponer sus problemas. En definitiva actitudes más que conocidas de cuyas consecuencias ya tenemos alguna experiencia.

Si nos trasladamos al partido, la enfermedad se multiplica. De la formación de las listas solo se puede deducir que el “efecto cortijo” se ha adueñado de todo el quehacer político. Los barones, tanta veces denostados, que aparecen de nuevo en el horizonte, y los amigos del Secretario Regional son los criterios imperantes en la formación de esas listas. Que se haga bueno aquello de que “hay que tener la boina en dos banquetas para que nunca te falte donde sentarte”, que un día me dijo, sin ningún empacho, un fornido alcalde manchego, no deja de ser penoso en un partido donde se supone que hay que “dar juego” al mayor número de personas posible. No digamos de la actitud “estalinista” con aquellos compañeros, políticamente valiosos, cuyo pecado fue ejercer sus derechos de militantes y que han sido apartados, sin ningún pudor, de una actividad política, para la que estaban sobradamente preparados. Mientras, observamos con asombro la que puede caer en determinadas instituciones si corren las listas como consecuencia de estas últimas elecciones.

Ahora todo marcha sobre ruedas, vamos de sobrados, pero cuando vengan las duras, cuando las “cañas se vuelvan lanzas” recogeremos lo que hayamos sembrado.

El problema de la política no es ganar, sino mantenerse. Lo primero lo puede alcanzar cualquiera con un poco de suerte, solo es necesario que el contrario pierda; lo segundo solo lo consiguen los buenos, los que tienen la humildad de reconocer que son personas corrientes que tienen que ganarse el liderazgo todos los días.

lunes, 7 de noviembre de 2011

PEPIÑO

El caso de Pepiño inunda las páginas de los diarios nacionales y de provincias. La rechifla del respetable, desborda los comentarios tanto en las redes sociales, de ahora; como en las de antiguamente: barras de bar, colas de supermercados, salida de misa de doce, etc. El asunto no le falta ningún ingrediente de lo que en La Codorniz titulaban como “Celtiberia Show”. La gasolinera llena de esforzados del volante, el primo del político esperando en la taquilla, el empresario con el sobre de billetes – desde que se inventaron los de quinientos euros ya no hacen falta maletines-, el pago del peaje, la entrevista en el coche oficial, escoltado por la Guardia Civil. Nada falta en este auto sacramental en el que se ha convertido la política en España. Digo auto sacramental y no drama o farsa, por que en esta representación tiene mucho que ver la Fe, la que algunos tienen en los partidos políticos.

En este caso como en otros, en los que he tenido la oportunidad de opinar, no quiero adelantar acontecimientos, ni hacer juicios temerarios. Lo que pedí en su día para Francisco Camp o Bárcenas, lo pido ahora para Blanco, a pesar de que lo que Blanco pedía para aquellos, no es igual que lo que ahora se exige a sí mismo. Como ya denuncié valoro el apoyo que el ministro está recibiendo de su partido, al contrario de lo que ocurre en el nuestro.

Pero este artículo no lo escribo para denunciar un posible caso de corrupción. Son tantos que hablar de ellos es lo más parecido a perder el tiempo. Lo que me quiero preguntar es: ¿hasta que punto no somos nosotros, los ciudadanos de este país, los responsables de el esperpento en el que se está convirtiendo la política en España?

Lo digo porque cuando hablamos de estas cuestiones el cinismo que nos invade es de tamaño sideral. Se habla de financiación irregular de los partidos y todos vemos como los gastos en las campañas electorales sobrepasan lo establecido por las Juntas Electorales, los gastos que se justifican en estas Juntas, o en el propio Tribunal de Cuentas. Esto lo saben en la Juntas Electorales, en el Tribunal de Cuentas. Lo saben los fiscales, la policía, los medios de comunicación, que se llevan una parte importante del pastel, lo sabe el Gobierno y la Oposición; y lo sabe cualquier ciudadano medianamente informado que le de por sumar el costo de: vallas publicitarias, cartelería en marquesinas, cabinas y demás soportes; sedes electorales, personal, actos públicos con su correspondiente infraestructura para realzar la imagen del líder y demás parafernalia de acompañamiento, autobuses para llenar esos multitudinarios mítines, buzoneo, asesores de imagen... Todo un entramado de gastos que seguro multiplica por cinco, diez o veinte, según los casos, lo que se justifica ante los órganos electorales. ¿Y esto quien lo financia?

Por otra parte si nos fijamos en los políticos uno por uno, entra en funcionamiento un viejo aserto: “el dinero y la belleza son difíciles de ocultar”. Sabemos lo que gana un político. Para la mayoría se les hace mucho, pero tres mil o cuatro mil euros al mes, dan para criar y dar educación a una familia de dos o tres hijos, comprarse una vivienda no demasiado grande y poco más. Desde luego no da para chalet en Las Rozas, viviendas en Pintor Rosales y en el barrio de Salamanca, palacios en zonas históricas, duplex en zonas exclusivas de veraneo, coches de alta gama, vacaciones en destinos exóticos, estudios en Estados Unidos de los niños, y mucho menos todo a la vez. Y esto lo sabe el Fiscal Anticorrupción, porque su sueldo será de este tenor, los saben los jueces, la Guardia Civil y El cuerpo General de Policía, y lo sabe cualquier ciudadano que se pare a pensar un poquito.¿Entonce de que nos quejamos? Si lo tenemos delante de los ojos y no hacemos nada para evitarlo.

Nunca fue mas apropiada la frase; “cada pueblo tiene lo que se merece” y nosotros tenemos lo que nos merecemos.

viernes, 21 de octubre de 2011

Bono-basura

Es lamentable pero en Castilla la Mancha no dejamos de tener a Bono encima. Creíamos haberle perdido de vista, bueno de vista en la región, por que ya se ocupa él de que no dejemos de verlo: ya sea en el parlamento, organizado alguna con monja de por medio; o en Salsa Rosa, da lo mismo. El caso es dejarse ver con su discurso de izquierda disidente, mirando siempre a la derecha; en tono acaramelado-paternalista con trasfondo de mala leche, como corresponde a quien se educo en la vieja escuela de caciques manchegos.

Ahora para mayor desgracia nos cae encima el “Bono basura”. No nos despegamos de esa maldición bíblica que parece sufrir esta región, que después de soportar veinticinco años en el furgón de cola del tren de las autonomías españolas merced a Bono, ahora se nos desengancha del convoy para dejarnos en vía muerta, merced al “Bono basura”.

Quizá sea en esta región donde de una manera mas real se está demostrando lo artificial del Estado de las Autonomías. Donde unos reyezuelos mediocres y sin escrúpulos, muy parecidos a aquel Bokassa que se empeñó, en su sueño Napoleónico, en ser coronado Emperador de la República Centroafricana, han puesto los recursos, allegados con el esfuerzo de su pueblo, al exclusivo servicio de sus intereses y al de la parroquia.

El deplorable estado de sus economías, unas administraciones regionales “golfas” que no tienen más objetivos que su propia supervivencia y la de sus privilegios, el control público en almoneda, los innumerables casos de corrupción, la impunidad a la hora de asumir responsabilidades por parte de los responsables , la falta de pudor exhibiéndose con la prepotencia a la que acostumbran, la falta de sentido de estado, la selva legislativa para manejar el cortijo a su gusto, la pérdida de vista al bien común, entre otros males han convertido a las comunidades autónomas en un lastre, no solo para la estructura del Estado, si no para ellas mismas.

Se hace imprescindible revisar una estructura territorial, que se ha demostrado incapaz de administrar, medianamente, las muchas competencias que se le delegaron. La cesión de la Sanidad y la Educación que llevó a cabo Aznar fue un error manifiesto, tenemos que reconocerlo. Esas dos competencias son hoy las que en mayor medida tienen a estas administraciones al borde de la quiebra. Una estructura territorial que parece llevar en sus genes la dinámica de su propia destrucción.

Como dije unos meses atrás, algunas autonomías, y desde luego la de Castilla la Mancha, tendrán que preguntarse si tienen algún futuro como tales, y no estarían mejor como parte integrante del Estado Central. Yo creo que viviríamos más tranquilos.