lunes, 8 de agosto de 2011

LA DIMISIÓN DE FRANSCISCO CAMPS

No estoy de acuerdo con de la dimisión de Francisco Camps. Hay razones más que sobradas para no estar de acuerdo: el procesamiento de Camp es consecuencia de la intención de Garzón de abrir una causa general contra el PP.

So pretexto de perseguir a Correa por blanqueo de capitales, en un país donde el ministro de trabajo declara que el 25% de la actividad es economía sumergida, ¿quién no blanquea? Garzón, estuvo escuchando las conversaciones telefónicas de medio PP durante dos años, con la ayuda del SITEL de su amigo Rubalcaba. En Inglaterra los periodistas de Murdoc escuchaban las conversaciones de determinados personajes por sus propios medios; en España no hace falta, las escuchas las hace la policía para luego filtrarlas al País: más cómodo, más limpio, y seguro que más barato.

Es decir: el procesamiento de Camps es consecuencia directa de la acción intencionada de un juez sectario, ahora apartado de la carrera judicial por sus desmanes, con la ayuda del “Largo Caballero” del siglo XXI.

Que después de dos años escuchando, lo único que saquen a un político sea el presunto regalo de dos trajes, es merecedor de la más sincera consideración. Pero aquí el cinismo de la clase política, y mediática en general es donde alcanza sus más altas cotas.

Contaré una anécdota: soy aficionado a la fotografía desde mi juventud, en el cuartel de la Guardia Civil de Segovia, donde viví unos años, me hice amigo del guardia que revelaba las fotos de la Agrupación de Tráfico. Un día le recriminé que se pusieran multas por pisar la raya continua unos centímetros, a lo cual él me contestó: “entre pisar una raya unos centímetros y no pisarla hay una gran diferencia. Entre pisarla treinta centímetros o pisarla treinta metros no hay ninguna, pues estará en función del criterio del agente que deba poner la sanción. Aquel guardia civil tenía claro que a la ley no se le pueden atribuir excepciones que no estén recogidas en su propia redacción, por muy injustas que estas puedan parecer. En este sentido, cualquier regalo, sean jamones, anchoas, trajes, relojes o portafolios, deben ser objeto del mismo tratamiento que se ha dado a los trajes de Camps; y me da lo mismo si el regalo procede de empresa privada, pública o es institucional, al final la factura la paga el contribuyente. Si así fuera no habría político libre de pecado, yo desde luego no lo estoy, ni conozco a nadie que lo esté. Asombra el cinismo con el que se trata esta cuestión, por aquellos que pisan la raya continua tanto como les conviene.

Pero asombra, aún más, la diferencia de trato que estas cuestiones tienen en función de la pertenencia al PP o al PSOE. Quizás la misma diferencia que existe entre las defensa numantina que hace el PSOE de los errores de los suyos y la poca que hacemos en el PP de los errores de los nuestros. A la mínima dejamos en la estacada a aquellos que tienen el menor problema, aunque sea consecuencia de un montaje ¡no sea que no podamos soportar el lastre! Parece como si Rajoy tuviera que salir con cinco cuerpos de ventaja sobre Rubalcaba para ganar estas elecciones.

Ya sé que esta opinión no va a ser compartida por muchos, pero una organización no puede dejar heridos, abandonados a su suerte, en el campo de batalla, o resguardarse tras parapetos construidos con los cadáveres de los suyos.

P.D.- Sobre los regalos a políticos ya escribí en este mismo blog en 29 de junio de 2009. “DOROPHAGOI” titule el artículo, por si alguien tiene interés en ampliar el contenido de estas lineas.


domingo, 17 de julio de 2011

LAS CHICAS DEL DIECISIETE


El PSOE, con Rubalcaba a la cabeza, ha puesto manos a la obra para montar a toda prisa un “corpus” doctrinal, para convencer a los españoles de que el problema de la ruina de España se debe a la ausencia de doctrina. Zapatero abandonó la socialdemocracia para ponerse en manos de los malvados: de los mercaderes, de los tiburones financieros, de la Merkel, que ya se sabe, es de derechas. Del Obama, que no lo es, pero es americano que casi es peor, y claro la presión fue tan grande que: ¿qué iba a hacer el pobrecito?

Ahora Rubalcaba lo tiene claro: “hay que recuperar la socialdemocracia, solo la política con mayúsculas nos sacará de la ruina”. Las recetas liberales o conservadoras no son la solución, estas nos llevarán a la pobreza, a la desaparición del “estado del bienestar”. Es decir: a estos no los votéis, votarme a mí que yo os sacaré del estado de calamidad en la que os metió Zapatero por abandonar la socialdemocracia. La solución no es otra que socialdemocracia “en vena”, eso sí: tuneada con pegatinas del 15M.

Yo no sé si es que han perdido el “oremus”, o si son tan engreídos que piensan que todavía hay alguien en España que se puede tragar semejante discurso sin partirse de risa, o sin echarse a llorar, según los casos.

El problema de España no es un problema ideológico. ¡Pero si las ideologías se enterraron en este país en la Transición! Desde ese momento aquí solo ha habido figurantes que en cada momento vestían el ropaje que más conviniera para seguir en el poder con un único fin: saquear al Estado.

Había que cubrir la mediocridad de los que nos gobernaban con millones de euros. Personajillos que se creyeron dioses por la sola razón de estar rodeados de menesterosos aún más mediocre que ellos. O de otros que no siendo tan mediocres adulaban al pedante para sacarle hasta los “higadillos”

Solo de esta manera se explican: aeropuertos sin aviones ni pasajeros. Puentes como el de Talavera que van de ningún sitio a ninguna parte. La expo del agua en Zaragoza: miles de millones tirados al Ebro, para hacer bueno un discurso falso, demagógico y egoísta. Líneas del AVE con nueve pasajeros día. Entramados mediáticos ruinosos, mantenidos a base de subvenciones públicas, para mayor gloria del personajillo de turno.

Una sanidad, que como banderín de enganche de la Legión: “no se pregunta por tu vida anterior”, atiende a todo el que llegue a sus puertas, aunque estos sean producto de las vacaciones sanitarias que se montan en media Europa para recibir los tratamientos que ni de lejos tendrán en sus países de origen. Y no estoy hablando de Rumanía sino de Alemania, Inglaterra, Francia etc. En las antiguas casas de los americanos de Torrejón están empadronados decenas de americanos esperando un trasplante. Por supuesto las maletas de los sudamericanos que van de vacaciones a sus países van llenitas de medicamentos que paga la sanidad española. Si por casualidad el viajero es médico ni te cuento. Pero claro hay que ser solidarios, aunque tengamos que serlo con medio mundo, e incluso con los que tienen más que nosotros. Mi hija de viaje por Alemania tuvo un percance y solo la atendieron en urgencias previo pago de cincuenta euros y de un interrogatorio xenófobo; después vinieron dos facturas de otros cuatrocientos. Aquí he visto, en el hospital de Motril, atender a una belga y el personal de urgencias disculparse por no tener intérprete, que apareció a los pocos minutos.

De la función pública mejor no hablar: una función pública que ha crecido en función de las necesidades de colocar a la parentela, que iba a las oposiciones, con el examen debajo del brazo. ¡Natalico colócanos a tos! Grito de “Guerra” de la izquierda española ¡joder y lo han conseguido! La derecha no lo ha hecho no porque sean mejores, es que los sindicatos no los dejan, so pena que se negocie con ellos su “cacho”, que entonces se avienen al enjuague sin problemas. Pero la cosa no termina ahí: una vez dentro viene la promoción. Para ello se crea un escalafón de arrimados que mediante subterfugios: nombramientos a dedo para puestos por encima de su nivel, que luego consolidan, medallitas de las que reparte Rubalcaba para policías afines y jueces bien mandados. Y así mientras un titulado con más años en la administración que la estatua de Cascorro no pasa de nivel veinticuatro, puede tener a su lado un auxiliar administrativo con nivel treinta.

En Educación se regalan libros a quien puede pagarlos de sobra y ordenadores a quien en su casa puede tener media docena. ¡Cuanto cultureta viviendo del presupuesto!, gastando inmensas cantidades en la cultura prefabricada al gusto oficialista, donde la cultura real solo es coartada de la mediocridad en la que hozan.

Por qué no hablar de los magníficos negocios que han hecho determinados empresarios a la sombre del poder: los “tres mosqueteros” de Castilla la Mancha, los amigos/clientes de los hijos Chaves…. un paréntesis: si venís de vacaciones a Andalucía no compréis la prensa, si tenéis sentimientos sufriréis, Es imposible que un pueblo pueda aguantar tantos chorizos juntos, es indignante que una región de una riqueza muy superior a la que muchos se imaginan, esté siendo saqueada sistemáticamente por tanto golf@ metido a polític@, como ocurre en este tierra. La impunidad, la insolencia y la desvergüenza de los personajes alcanzan cotas siderales. De verdad si queréis tener unas vacaciones tranquilas comprar el MARCA, sufrir con Contador es más terapéutico.

Así podríamos seguir con los coches oficiales, las Tarjetas de crédito, las minutas en hostelería ¡Cuánto mediocre tirando del presupuesto sin medida! ¡Cuánto adoquín arrumbado en los asientos de atrás de coches de alta gama! Cuanto sibarita de nuevo cuño, cuanto nuevo rico a costa del dinero de los demás.

Y dice Rubalcaba que la solución es la socialdemocracia, no. La solución empieza por que este pueblo se dé cuenta de que el dinero del Estado, que tan alegremente se gastan algunos, es tan nuestro como el que tenemos en nuestra cuenta de ahorro. Que castigue a los dilapidadores, a los que pasan por buenos políticos a costa de una “cosmética social” que nos sale carísima. De una “cosmética que nos obliga a endeudarnos, y en consecuencia a pedir dinero prestado en esos mercados donde tan mal nos tratan, donde acechan esos malvados que nos chupan la sangre vía prima de riesgo, mientras nos cantan la famosa canción: “De dónde sacan pa tanto como destacan…”.

lunes, 27 de junio de 2011

TOQUE DE ORACIÓN

Estaba contrariado por la pérdida del dos por ciento de mi pensión como consecuencia de la “mili”. Me sacaron de mi empresa para servir a la Patria, y resulta que los meses de servicio no cuentan para el cálculo de la pensión. “Así agradece el Estado español los servicios prestados” pensaba yo. Pero la noticia de los soldados heridos primero, y ahora de los dos muertos en Afganistán, me dieron una perspectiva muy distinta del asunto. Efectivamente todo lo que se arregle con dinero, no debe ser problema, y mi caso no dejaba de ser una cuestión de dinero. Más grave, sin embargo, es el caso de los soldados españoles, caídos o heridos por en este país y con este gobierno.
Mis primeros recuerdos de la radio tienen que ver con las noticias, entonces se llamaba “el parte”, que daban en aquellas radios de madera o baquelita de los años cincuenta. Recuerdo sobre todo las noticias que tenían que ver con una guerra también no declarada, como las actuales. Como dice el Eclesiastés: “no hay nada nuevo bajo el sol”. En la dictadura la guerra de Ifni, fue una guerra no declarada, en la que a diario, en aquellos partes, se daba cuenta de los “Tiradores de Ifni, legionarios o paracaidistas que iban cayendo.
Hace unos meses me mandaron unas fotos de unos militares que, a título particular, hicieron un homenaje a los caídos en aquella guerra y en concreto en una de sus acciones más meritorias, en Edchera, en la que murieron más de cuarenta soldados, y en las que se concedieron dos laureadas, a un brigada y a un legionario y varias medallas militares. Murieron más de cuarenta legionarios, con las balas, fabricadas en Toledo, que Franco proporcionaba a Hasan.
Hace unos días todos fuimos testigos de la repatriación de los soldados heridos en una acción de guerra. Desgraciadamente pronto recibiremos las de los soldados caídos en el día de ayer. En todos los casos el denominador común es el mismo, tratar de que la cosa pase desapercibida. La Chacón hará algunas fotitos para repartir a la prensa, y la menor cobertura mediática para que los españoles no nos enteremos de de que en España están cayendo soldados en una guerra.
¿Qué diferencia hay con la guerra de Ifni?. Ninguna. En los dos casos se intenta tapar que estamos en una guerra, y que como consecuencia mueren soldados. De nuevo el Eclesiastés.
Pero eso no es lo más grave, lo más grave es la actitud de la sociedad española y de su gobierno ante unos soldados que han dado lo más importante que un ser humano puede dar por defender una bandera. Ya sé que esto no tiene tirón en las concentraciones de los “indignados”, pero si hay una razón para indignarse, es la de ver como un gobierno no es capaz de poner en valor a aquellos españoles que han dado su vida por defendernos.
Unos meses atrás vi el video de la repatriación de unos soldados canadienses muertos en Afganistán, daba envidia ver como la autopista que unía el aeropuerto con Toronto, se convirtió en un rosario de homenajes espontáneos de bomberos, policías y particulares al paso del cortejo fúnebre.
El mes pasado en Bolonia me sorprendió que en la puerta del ayuntamiento estuvieran los nombres y las fotos de los caídos en la resistencia, durante la Segunda Guerra Mundial. En el atrio de una iglesia estaban los nombres de los caídos en la Primera Guerra Mundial.
En Estados Unidos es famoso el muro en el que están los caídos en la guerra de Vietnam, que se ha convertido en lugar de peregrinación de miles de estadounidenses.
En Luxemburgo es inevitable la visita al cementerio de la batalla de las Ardenas, y la tumba de Patton.
Da lo mismo si la guerra es buena o mala, legal o ilegal, progresista o reaccionaria. Los que mueren no saben, ni quieren saber nada de eso; solo cumplen órdenes, solo luchan por su compañero, por su unidad, por su bandera. Así debe ser, y por eso así debemos reconocérselo.
Solo el Pueblo que es capaz de reconocer el sacrificio supremo de los suyos, puede llamarse Pueblo. Solo el País que es capaz de reconocer a los que dan la vida por él, puede llamarse País. Solo el Estado que pone en primer lugar, con el honor que merecen, a sus mártires puede llamarse Estado. De lo contrario ni hay Estado, ni hay País, ni hay Pueblo, a todo lo más una cuadrilla de gilipollas mirándose el ombligo.

martes, 21 de junio de 2011

DIECISEIS A SEIS

Ese es el resultado de que gobierne el PP o el PSOE. En el Ayuntamiento de Talavera, gobernado por un alcalde popular solo habrá seis liberados, en el de Toledo gobernado por un socialista dieciséis. Talavera tiene más habitantes que Toledo.
Alguien podrá pensar que es cosa de poco. Aquello del “chocolate del loro” pero además de que son demasiados loros a comer chocolate, sería ingenuo ver este hecho solo desde la perspectiva del chocolate. Mas bien lo que este hecho encierra es una manera de hacer política, o de entenderla. Es sobre todo una cuestión de pudor, o de vergüenza, si se quiere. Es entender el ejercicio de la política como una actividad de servicio donde el sueldo solo se justifica por una dedicación extensa, o si se entiende como la oportunidad de vivir cuatro años del presupuesto con la mínima justificación.
Este dato debería ser analizado por los próceres de nuestro partido para ver donde le duele al PSOE. Si caemos en la tentación de negociar abultados gabinetes, liberados a mansalva y gastos de grupo desproporcionados, lo que realmente estamos haciendo es financiar nuestra derrota.
Bono quitaba el sueldo a los diputados del PP cada vez que quería que le aprobásemos alguna ley, lo hizo dos veces, al menos de dos fui testigo. En otra ocasión despidió a la mitad de los empleados del grupo parlamentario, en plenas Navidades. Retuvo las subvenciones del grupo parlamentario dos años, antes de las elecciones del 95, so pretexto de malversación, cosa que se demostró falsa, eso sí, una semana después de celebrarse las elecciones. El magistrado que sentenció la cosa dijo que la sentencia estaba preparada antes de la cita electoral, pero esperó a que se celebraran “para no influir en el resultado”. Se le olvido decir que durante dos años Bono estuvo llamando ladrones a los diputados del PP, y para no influir en el resultado la sentencia debería haberse hecho pública antes de esas elecciones.
Bien, pues del maestro el consejo. Como además estamos en época de crisis, lo que se debe ejercer es la austeridad, y en buena lógica esa austeridad debe empezar por los políticos predicando con el ejemplo. Pocos liberados y poco dinero, que a nosotros nos faltará gente para llenar tanto hueco…..a…se me olvidaba: urgente un proyecto de ley que revoque los artículos de la Ley del Gobierno donde se recoge que los expresidentes tienen derecho a puesto en el Consejo Consultivo, asesores, despacho, coche chofer y demás prebendas.

Como nos vean "blanditos", cuando se recuperen del "sopapo" nos comen por los pies.

P.D. No puedo dejar de mamnifestar que del discurso de ayer de María Dolores, lo que más me gustó fue la supresión del Consejo Económico y Social. En la Comisión sobre el incendio de Guadalajara, dije de ese organísmo que era como el "vertical". Desde eso momento el Sr, Mata sindicalista de clase y presidente del "ente", no dejó de aprovechar cualquier ocasión para echarmelo en cara. ¡¡Pero si es que es el vertical en estado puro!!. No tengo por menos reconocer que hoy cuando he escuchado sus declaraciones "doliendose en varas" he disfrutado. Chicos esto de ganar tiene su puntito

viernes, 10 de junio de 2011

QUEMANDO RUEDAS

Cuentan que en uno los primeros Consejos de Ministros del gobierno de José María Aznar, después de las elecciones del año 96, el Presidente tuvo que advertir a algunos ministros de que “no derraparan en las curvas”. Parece ser que el ímpetu de algunos de ellos daba lugar a situaciones comprometidas que en nada beneficiaban a la labor del gobierno, en el comienzo de lo que debería ser una larga carrera
En el caso de Castilla la Mancha, podríamos advertir a nuestros compañeros que no convendría salir “quemando ruedas” en lo que sin duda también será una larga carrera.
Las imágenes de crispación, ansiedad y falta de control de las que hemos hecho gala en estos días dicen poco de la serenidad y el aplomo que es exigible a un equipo de gobierno. Se pueden decir las cosas que sean necesarias decir, se pueden denunciar situaciones de falta de claridad y transparencia, se puede incluso enunciar alguna sospecha; pero desde la serenidad del que se supone debe controlar cualquier tipo de situación por difícil que ésta pueda resultar.
No están las cosas para meter más presión a unos ciudadanos, de por sí, ya vapuleados por la crisis. Pero sobre todo no se puede meter el miedo en el cuerpo a tanta gente. Que los empresarios lo tienen difícil para cobrar, eso lo saben ellos más que nadie, pero también saben que solo con el PP en el Poder tendrán la oportunidad de cobrar algún día. De nada sirve, por tanto, incidir en el tema.
Pero no es admisible poner en duda el cobro de las nóminas de los empleados públicos. No solo por el susto que supone para estos empleados, mileuristas, que las pasan de a kilo para llegar a final de mes, sino por la imagen que de la Región se daría, si esto llegase a ocurrir. ¿A caso piensan los diputados regionales que no cobrarán la nómina de julio? Por que ellos deberían ser los primeros en no cobrar, o los últimos en cobrar, si hubiese dificultades financieras.
No se puede alarmar haciendo más difícil la marcha de una economía ya de por si maltrecha, Aunque haya razones para quejarse, hemos ganado las elecciones y los ciudadanos nos piden soluciones, no quejas. ¿O es que cuando nos presentamos no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar?
El humo y olor a goma quemada no es el mejor comienzo para una legislatura, ya sabemos que hay dificultades, siempre las hemos tenido cuando el PP entra en las instituciones. Podría contar lo que me encontré en el Ayuntamiento de Toledo cuando entramos en el 95, yo era a la sazón Concejal de Hacienda. Endeudamiento a tope del permitido, operaciones de tesorería al máximo, 2000 millones en facturas: la luz de toda la legislatura y el servicio de limpieza y recogida de basuras de cuatro años, y cuando pensaba que ya estaba todo contabilizado, aparecieron 450 millones de albaranes sin facturar. Pero salimos adelante.
Para eso nos quieren los electores para resolver los problemas que crea el PSOE. ¿O es que alguno se piensa que hemos ganado las elecciones por el tirón de los componentes de las listas?

domingo, 5 de junio de 2011

NUEVA OPORNUNIDAD

Las elecciones municipales y autonómicas han resultado ser un éxito para el Partido Popular, la marea se ha llevado por delante los bastiones más sólidos del socialismo. Algo parecido vivimos en el 95, pero sería bueno recordar que aquella fiesta apenas duró una legislatura.

En aquella ocasión fueron los desmanes de Roldan y demás compañeros mártires los que le dieron el gobierno al PP. En esta han sido los de un presidente iluminado rodeado del mayor grado de mediocridad nunca visto en gobierno alguno.

Pero sería bueno no engañarse y eludir un elemento presente en estas elecciones que no se dio en las del 95. Me estoy refiriendo al hartazgo que de la clase política tiene el pueblo en general. Muchos de los votos que hemos recibido son consecuencia de la determinación de infligir al partido gobernante el mayor castigo posible, de salvar lo poco que va quedando de una España maltrecha, victima de las ocurrencias de un gobierno de incapaces. Pero otros muchos nos votaron para darse a sí mismos la oportunidad de agotar todas las posibilidades democráticas, entre la que lógicamente se encuentra el PP.

Sería un error pensar que hemos ganado estas elecciones porque somos los mejores. Muy al contrario el pueblo español nos ha dado esta oportunidad, no para demostrar que somos mejores, sin para demostrar que somos distintos.

El pueblo español nos ha dado su confianza no solo para que gobernemos mejor, con los antecedentes sería tarea fácil, sino para cambiar un estado de cosas que nos han llevado a una situación política caracterizada por un deterioro democrático sin precedentes.

Y el que no vea esto es que está ciego, y no pasarán muchos meses antes de que se lo digan en la calle. Si los necesarios ajusten no van acompañados de cambios profundos en las comportamientos, las concentraciones del del 15-M serán un juego de niños comparado con lo que nos espera.

Tan importante como controlar el gasto corriente, el endeudamiento, o el capítulo de personal, es que cuando los políticos se tomen una caña, un café, o coman fuera de su casa, lo paguen de su bolsillo, ¡coño que algunos ni eso!

Pero además hay un elemento que en el PP nunca hemos abordado con determinación. Me estoy refiriendo a la necesidad de hacernos respetar. A lo largo de mi vida política me he encontrado con personas que a pesar de manifestar su afinidad política con nuestro partido, les faltaba tiempo para ponerse al servicio del PSOE. No se si sería por miedo, por interés, por necesidad, o por el cariño que les daban, pero así era. El resultado era demoledor por la credibilidad que suponía, para los socialistas, que personas que manifestaban claramente su afinidad con nosotros, se pusieran sin recato al servicio de nuestros adversarios políticos.

Se hace por tanto imprescindible que seamos capaces de generar ese respeto, no se si en base al miedo, al cariño o al interés, pero si no lo hacemos, cuando pase el subidón electoral, empezaremos a notar como se mueve la tierra bajo nuestros pies. Tierra minada por casi treinta años de poder omnímodo de los socialistas. Los deudos de ese régimen están ahí, agazapados en las instituciones, en los cuarteles de invierno , prestos a dar la batalla al menor signo de flaqueza.

Sería un error, que ya cometimos en el 95, hacer méritos ante estos deudos, a la espera de recibir su placet, su certificado de demócrata, o el título de progresista. Para hacernos respetar en primer lugar tenemos que respetarnos a nosotros mimos, y dejar claro que nuestra ideología, nuestros criterios políticos son homologables con los de cualquier democracia occidental y que a diferencia de los postulados de la izquierda van en orden al bien común, en vez del ir en beneficio de la parroquia.

Y todos aquellos que durante lustros convirtieron esta tierra en una satrapía indecente que ahora la disfruten en su casa acompañados, si hace falta, de aquellos de los nuestros que no estén dispuestos a dar esta batalla, sin duda la primera y la más importante que debemos ganar.

martes, 5 de abril de 2011

LA OPINIÓN ES PODER

Durante mucho tiempo he tratado de encontrar la razón última de la indulgencia con la que los electores tratan a los gobernantes socialistas y, por el contrario, el rigor que aplican a los populares. Solo he sido capaz, a pesar del esfuerzo, de encontrar explicaciones parciales a lo que es todo un fenómeno de masas: pasar del no a la guerra, al si a la guerra, comparar los inciertos trajes de Camps con los ERES más que ciertos de Andalucía, defender a Garzón que le metió mano a Botín, o a Bono con un patrimonio inexplicable, solo se puede hacer sin miedo al sonrojo, o a que te saquen los colores, desde la izquierda.

Una de esas explicaciones tiene que ver con el concepto de partido que tiene el PSOE: una empresa de intereses en la que se gratifica a todo aquel que ayude a conseguir el poder, sea o no del partido. A diferencia del PP en el que el partido, más que empresa, es una especie de franquicia donde el capricho del franquiciado, sea cual fuere su nivel, es determinante a la hora de administrar ese poder. Es lógico por tanto que la gente que se acerca, aunque sea temporal o accidentalmente, a la política dé más credibilidad a un partido que, como corporación, se ocupa de aquellos que colaboran, a otro en el que dependes de la voluntad de un individuo y solo mientras el personaje esté en activo. Por resumir, las apuestas por la izquierda tienen más posibilidades de traer beneficios al apostante, que si lo hace por la derecha. Parto de la base que las apuestas ideológicas pasaron a la historia, hace aproximadamente una decena de años.

Hay por tanto razones subjetivas, egoístas si se quiere, pero en todo caso razones de calado, que hacen a la izquierda más atractiva que a la derecha.

Otra razón es la desvergüenza del discurso y la falta de pudor a la hora de defenderlo, La izquierda se pasa el día buscando discursos, huecos si se quiere, pero que defendidos con pasión y desparpajo, llegan a mucha gente. Yo se que muchos españoles, con criterio, tiene el mismo concepto de las Pajines y Bibianas, que puedan tener de la Carmele o de la madre de la Andreíta, pero conviene no olvidar que la telebasura es líder de audiencia en nuestro país. Solo así se pueden explicar los desmanes legislativos sistemáticamente orientados al control y el recorte de libertades individuales que estamos padeciendo. Por no entrar en los desmanes gramaticales, que han hecho del participio activo, ese oscuro objeto de deseo de estas señoras. Pero, ¿sabrán estas lo que es el participio activo?

Por el contrario la derecha española no solo se acompleja en la defensa de principios que son universales y de recibo en todo el mundo civilizado, si no que, para colmo, busca en la izquierda el certificado de veracidad de su propio discurso, lo que es en sus propios términos una contradicción. Contradicción que debilita, empobrece y resta credibilidad a cualquier cosa que se diga.

Pero la clave una vez más nos la da Ortega, ya he comentado en artículos anteriores que le andaba releyendo, cuando dice que “la opinión pública es poder”. Efectivamente, el problema planteado al principio solo se puede explicar globalmente desde esa óptica.

La opinión pública está colonizada por los postulados, incluso ocurrencias, de la izquierda. Son postulados facilones, poco comprometidos, estéticos, con buen rollo, a pesar de que a penas que rasques la purpurina que los cubre, solo aparecerá el cartón piedra de la inmensa tramoya intelectual que los embarga. Pero la gente los asume porque no comprometen y en todo caso siempre puedes decir una cosa y hacer la contraria. Por esa razón la izquierda puede cambiar de criterio sin sonrojo, ni erosión política, porque entre sus postulados siempre está el relativismo moral. Relativismo moral del que la sociedad en la que vivimos está empapada.

Pero no solo se trata de que esos postulados sean fácilmente asumibles por lo hueros de contenido que están, es que si hace falta la izquierda los impone con el totalitarismo que caracteriza a estos señores. También lo dice Ortega, a veces la opinión hay que imponerla, de esa manera además de conseguir tu objetivo dejas claro que estás dispuesto a ejercer el poder hasta sus últimas consecuencias. Quizá de esa manera se explique las razones por las cuales decenas de entidades de crédito han perdonado a los partidos de izquierdas y nacionalistas créditos milmillonarios, que sin embargo no tenían empacho en negar a la derecha. Ver estos días las puertas de los bares llenos de clientes fumando, mientras el interior está vacío, o el bajón de multas que se ha producido a pesar de la reducción del límite de velocidad, es un claro ejemplo de ejercicio totalitario del poder, no tanto por la medida en sí, si no por su asunción por parte de los ciudadanos dispuestos, no solo, a claudicar ante las nuevas medidas, si no a esmerarse en su estricto cumplimiento.

Frente a lo que se configura como una sólida estrategia de poder, la derecha poseedora de principios y valores de contenido, respetuosos y profundos, no está dispuesta a dar la batalla de la opinión pública, que de antemano da por perdida. La imagen de una chica rezando en la capilla de la Complutense mientras los ninfas de la izquierda se desnudaban ante el altar, o Zarrias diciendo en Telemadrid que en Andalucía el PP no ganará nunca por que los andaluces conocen muy bien a la derecha, son claros ejemplos de su desvergüenza. ¿Se atreverían esas náyades en siquiera acercarse sin velo a una mezquita?, claro que no. No por el miedo a las represalias, si no por que saben que esa “opinión pública” no la controlan, y los que la detentan están dispuestos a luchar por ella. Por eso la respetan. ¿Y que derecha no quieren los andaluces? ¿acaso el socialista de Andalucía no se a convertido en el mas genuino representante del decimonónico señorito andaluz. ¿quien mejor que ellos representan a semejante arquetipo?. Pero insisto, por más que falsos, ellos defienden con vehemencia sus postulados.

Por el contrario hace unos días oímos decir a Rejoy, que después de ganar las elecciones solo tendríamos un año: “después tendremos a la izquierda en la calle”. Toda una confesión de la debilidad, de quien se siente incapaz de dar la batalla por la opinión pública.

Solo en la medida en que el PP sea capaz, desde el poder, en desenmascarar, denunciar, y llevar a los tribunales de justicia a tanto golfo que hoy pasa por progresista de pro, será capaz de ganar la batalla de la opinión pública. Solo de esa manera los gobiernos de la derecha serán algo más que “flores de una legislatura” que solo vienen bien para poner orden en la casa en ruinas.