jueves, 29 de mayo de 2014

EUROPEAS Y MUCHO MÁS

Como suele ser habitual,  la resaca de un proceso electoral como es el caso de las Europeas, deja todo tipo de interpretaciones más o menos acertadas sobre lo que se nos viene encima.
 Normalmente los procesos electorales no son extrapolables. Menos aún lo son en el caso de las Europeas.  Cambian los distritos electorales: no es lo mismo sumar los votos de un pueblo, una provincia, una región, o toda la nación, como es el caso de estas elecciones. Cambian los candidatos. Cambian los programas. Pero lo más importante es que en cualquier tipo de elección el interés personal del votante está mucho más definido que en las Elecciones Europeas.
No obstante cualquier tipo de votación en el que concurren varios millones de personas no deja de ser interesante y de la que sin duda se pueden sacar conclusiones. De estas elecciones también.
Lo más destacado es la caída de los dos grandes partidos, PP y PSOE. Luego etá la subida, menos de lo esperado, de los partidos emergentes IU, UPyD, Ciudadanos, etc. Y por último la irrupción de Podemos.
Han sido los resultados de este último partido lo más sorprendente de todo. En la magnífica entrevista que Jordi Ébole le hace al presidente de Uruguay José Mujica, define como patología de la izquierda el infantilismo. Si esa patología se hace presente en la mayoría de las partidos de izquierda, lo hace de manera nítida en Podemos. Estos no se conforman con vivir a costa del Estado de por vida, como es objetivo de la izquierda tradicional, estos además quieren casa, luz, gas y vacaciones en el Caribe gratis.
Pablo Iglesias es un fenómeno producto de los platós que han hecho de un sedicente debate político su “salsa rosa” particular. Pablo Iglesias es ante todo un “telepredicador” que ha cautivado a los más ingenuos, posiblemente también a los más necesitados, con su gratis total, al modo del eje Cuba-Venezuela-Bolivia. Es producto de una generación de adictos a los soportes electrónicos. Víctimas de la superficialidad, de la diletancia electrónica, que por creerse sobre informados, en realidad lo que están es sobre manipulados, precisamente por aquellos a los que dicen combatir.
No es el caso de su líder, ególatra donde los haya. Peligroso porque este sí es un hombre instruido, y manipulador sin escrúpulos. Encierra dentro de si todos los ingredientes para el alumbramiento de un líder de carácter orweliano, de funestas consecuencias.
Pero este fenómeno como pasó en su día con el fenómeno Ruiz Mateos, que también consiguió unos magníficos resultados en estas elecciones, es consecuencia sobretodo de la ceguera de los partidos mayoritarios. Son ellos los que ante su falta de sensibilidad, su prepotencia, su mirarse al ombligo, los que terminan arrojando a los electores al saco de los oportunistas.
Tanto los resultados del PP como los del PSOE, son de pena. Los del PSOE por lo menos lo han reconocido y ya están tomando medidas, los nuestros todavía están mareando la perdiz, con que han ganado las elecciones con el 26% de los votos ¿Cómo puede decir el PP que ha ganado unas elecciones, si el 74% restante no nos quieren ni en pintura?
Todavía no se han dado cuenta de que el problema no son los recortes, de los que, por otra parte, se hace responsable al PSOE, de ahí sus resultados. El problema es que la gente está harta del sistema: de un sistema en el que la casta política no se hace corresponsable de las dificultades de la mayoría de la gente, ni siquiera en las formas.
De ahí el error de cifrarlo todo en la recuperación económica. Esta podrá llegar, pero tardará muchos años en que esa lluvia fina cale a todos los estratos de la sociedad, sobre todo a los inferiores. Pero además ocurre que las heridas dejadas por esta crisis, están cambiando comportamientos de los electores. Ya no es tan importante quien es el responsable de la crisis, como las actitudes que nos llevaron a ella. Ya no es tan importante el nombre del partido como sus principios. Lo que ha muerto con la crisis es un modelo de partido político que tuvo su máxima representación en los congresos que eligieron a Rajoy o a Rubalcaba, y en todos los que los siguieron, donde el aparato impone los candidatos sin dar el mínimo margen a la controversia.
Rajoy, que se encontró con el poder, pudo cambiar ese estado de cosas haciendo del PP un partido más transparente y participativo, propiciando el cambio generacional que algunos pidieron en el congreso de Valencia.  No solo no lo hizo, si no que profundizó en los errores que ya atenazaban al PSOE; de tal manera que al día de hoy prácticamente no hay diferencias entre uno y otro. Y así nos ve la gente los dos igualitos.
El PSOE parece que quiere cambiar algo, Nosotros ni siquiera lo intentamos, estamos sobrados. Nosotros a lo nuestro, el coche oficial, la moqueta, la VISA en los restaurantes y mucho aplaudir al jefe. Pero nos observan. Ya no engañamos a nadie. Ahora intentaremos lo del frente Popular para meter el miedo en el cuerpo, pero hay demasiada gente que el único miedo que tiene es a la ausencia de futuro, para ellos, y los suyos.



jueves, 10 de abril de 2014

ADOLFO SUAREZ

El libro de Pilar Urbano está haciendo correr tanta tinta como abarcan sus cerca de mil páginas. No pienso leerlo. No por desprecio a lo que allí se diga, ni porque no me crea los comentarios de unos y otros. No, lo que ocurre es que el 23F está muy claro, al menos para mí, desde que escuché el comunicado televisivo de Adolfo Suarez justificando su dimisión. Adolfo Suarez dejó de ser el presidente legítimamente elegido por todos los españoles, en contra de su voluntad y por presiones de quienes podían hacerlas, entre los que por supuesto se encontraba el Rey. Por lo que yo sé, cuando un presidente abandona su puesto, no por una decisión del parlamento que le ha elegido, sino por la fuerza, es porque es víctima de un golpe de estado; y lo demás son zarandajas.
Lo que ocurre con el con el 23F, es lo mismo que ocurre con el análisis histórico de los hechos de los que se posee información abundante y cruzada. Cuando eso ocurre, cuanto más se acerca la lupa más se complica el paisaje. Y aquí  podemos estar escribiendo libros donde se pueden analizar miles de vertientes, todas ellas razonables y posibles, pero la conclusión será siempre la misma, en los días previos al 23F en España se dio un golpe de estado, donde estaban todos los que estos días hemos visto arrimarse al cadáver de Adolfo Suarez, a lavarse la cara, y de paso a ver si se les pegaba algo de su grandeza.
Sospecho que lo peor que ha tenido que pasar este hombre, no es solo asimilar las injusticias de las que fue objeto a lo largo de su vida política, si no tener que soportar la utilización interesada de su nombre y su persona, en beneficio de unos y otros. El libro de Pilar Urbano… y de Lara, es solo un  caso más de los muchos que jalonaron su vida.
Por poner un par de ejemplos:
La candidatura de Adolfo Suarez Illana a la presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, fue otro caso de como la figura de Suarez fue utilizada por el entonces presidente del Gobierno de España, José María Aznar, para hacerse una foto que certificaba el camino al Centro del PP. La figura de Suarez fue utilizada con el mismo desparpajo que el propio PP de Castilla la Mancha, que tuvo que tragarse lo que hasta el último concejal del último pueblo sabia estar condenado al fracaso.
Aznar se hizo la foto en Albacete flanqueado a izquierda y derecha por el padre y el hijo, y se fue tan contento a su casa.
Otro caso más cercano y más desconocido, es el que se dio en el Ayuntamiento de Toledo. Estaba yo recién salido del “horno” como concejal de hacienda, cuando el interventor me comunica que había  llamado un periodista de postín, pidiéndole que le paguemos los diez millones de pesetas que le debíamos. En aquella época mediados del 95, después de un gobierno socialista, como es habitual el Ayuntamiento estaba en la ruina; debíamos más de dos mil millones de pesetas, en ese estado de cosas, diez millones no me preocupaban demasiado, pero si me resultaba extraño la razón por la cual podíamos deber a un periodista semejante cantidad.
Le pedí explicaciones al interventor y me dijo que el Ayuntamiento de Toledo y la Junta de Comunidades, habían firmado un convenio para instaurar los premios Alfonso X El Sabio, convenio en el que la Junta ponía diez millones y el Ayuntamiento otros diez. La Junta ya había pagado y faltábamos nosotros. El premio se concedió a Adolfo Suarez.
Pedí el expediente y efectivamente allí estaba el convenio. Yo había asistido a la entrega de esos premios como concejal que era de la oposición, unos meses antes de las elecciones del 95 que nos dieron la victoria en el Ayuntamiento de Toledo. El acto se celebró en el Teatro de Rojas, municipal, con el personal del teatro, sin que allí se justificase mayor gasto. De hecho en el expediente el único gasto que se justificaba era el diseño y realización de la medalla que se entregó a Adolfo Suarez, por valor de novecientas mil pesetas.
Se presentaron tres ofertas como era preceptivo, al ser un gasto inferior a los veinte millones. Las tres ofertas eran de tres empresas diferentes del sector, y se concedió a la más ventajosa que creo recordar que se llamaba CODICE 2000, o algo así.
Como aquello me parecía desproporcionado, me leí a conciencia las tres ofertas y ¡EUREKA! en las tres ofertas se cometía un mismo error, es decir, presumiblemente las había hecho la misma persona.
Una vez más el nombre de Adolfo Suarez fue utilizado para allegar veinte millones de pesetas, a una empresa de comunicación, en las vísperas de las municipales y autonómicas del 95, donde, como ya he dicho en algún otro artículo, el PSOE lo tenía harto difícil. Entonces me expliqué algunas portadas de algún medio nacional días antes de la celebración de esas elecciones, y que hicieron no poco daño al candidato del PP.
Aunque Adolfo se merecía ese premio y cualquier otro, la intención bien parece era otra muy distinta.


domingo, 16 de marzo de 2014

FIJOS DISCONTINUOS

Se ha liado buena con la reforma del Estatuto de Castilla la Mancha, que conlleva la reducción del número de diputados de una horquilla de 47-59 a una de 25-35.
PSOE, y sobre todo IU y UP y D, han puesto el grito en el cielo: los primeros por ver mermadas sus posibilidades electorales, los segundos, por ver prácticamente cerradas las puestas de las Cortes a sus representantes.
Para los que se quejan, convendría de recordarles el rosario de arbitrariedades que tuvo que sufrir la entonces oposición del PP.
En el año 95 Bono ganó las elecciones por un punto de diferencia con respecto al PP. Durante los dos años anteriores, utilizando una argucia administrativa, tuvo a la oposición sin una sola peseta. No ya de salarios a los diputados, sino de asignaciones al grupo parlamentario. Cero pesetas durante dos años para cualquier actividad. Mas si no fuera poco, durante ese tiempo, pregonaron a los cuatro vientos que el PP poco menos que había robado el dinero de las Cortes. La sentencia judicial, le dio la razón al PP…una semana después de celebradas las elecciones. El magistrado tenía la sentencia de antes, pero no la sacó antes de la cita electoral ¡¡ para no influir en el resultado!!
Posteriormente el PSOE retiró el sueldo a los diputados en varias ocasiones: para forzar la aprobación de la Ley del Gobierno y del Consejo Consultivo, en la que Bono se ponía sueldo, secretaria, coche oficial, chofer y despacho de por vida, o para la aprobación de la televisión regional. Mandó a la calle a parte el personal del grupo parlamentario en unas Navidades. O adecuaba las normas electorales a su conveniencia, cambiando los diputados de las provincias que convenían, o exigiendo una declaración de intereses exhaustiva hasta a los ¡¡suplentes de las candidaturas!! cuando convenía airear el patrimonio de algún candidato, como era el caso de Suarez Illana. O cuando para fastidiar a los abogados se les aplicaba una ley de incompatibilidades que le impedía no solo ejercer, sino incluso colegiarse.
Caciquismo en estado puro, todo giraba alrededor de la conveniencia del que manda.
La misma ausencia de criterios ilumina las actuaciones de María Dolores de Cospedal, en los casos que ya jalonan la legislatura, tanto en lo que se refiere a los sueldos de los diputados, como a su reducción, o como a la que está por venir, reforma de la Ley Electoral. Una vez más vamos a ser austeros con lo de los demás, pero que lo mío no me lo toquen.
Si de verdad queremos reducir los gastos de la representación popular en las Cortes, reduzcamos su actividad a lo que sea imprescindible. Con tres meses sería suficiente, y el resto del tiempo se cierra las Cortes. Y desde el Presidente hasta el último ujier que pasen a ser fijos discontinuos, como los de la campaña del mazapán.
Porque si no lo que tenemos son diputados de primera y de segunda. De primera los que cobran sueldo, o los que por ser miembros del gobierno lo cobran por otra parte. De segunda todos los demás. De esta forma solo los funcionarios, o los ricos por su casa, podrán acceder con garantías a ser representantes de su pueblo.
¿Y por qué recortar a los representantes del pueblo y no a los miembros del gobierno, en sus salarios en sus asesores en sus gastos en sus coches oficiales? ¿Por qué no promulgar un una ley en la que cada uno cobre del erario público lo que cobraban en sus trabajos anteriores? Para que ellos no pierdan por su dedicación a la política, y la Hacienda Pública no les pague más de lo que valen.
Una vez más todo son pretextos para adecuar la realidad a la conveniencia del que gobierna. En este sentido no le va a la zaga la utilización sectaria de la Televisión Regional.
Hoy un  titular de nuestra televisión rezaba: “Cuenca patrimonio de la suciedad”. Su alcalde no sé si se merecerá ese titular, Cuenca seguro que no.
El rosario de titulares de semejante corte al anterior, cuando de Toledo, Cuenca o de la Diputación de Ciudad Real se trata dicen muy poco, no ya de la ética, que en esa casa nunca la hubo, si no de la inteligencia de los dirigentes del medio. En tiempos de PSOE la estrategia era más inteligente: mucho incienso a Bono o Barreda, y la oposición ni aparecía. No existíamos.

Es cierto que los antecedentes no avalan las quejas del PSOE, están disfrutando de la medicina que durante lustros suministraron la oposición. Pero las reacciones del PP demuestran hasta qué punto está llegando el deterioro del Sistema de las Autonomías.

domingo, 16 de febrero de 2014

EL CORTIJO ANDALUZ

Carlos Arniches, Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura juntos, no hubieran escrito un vodevil tan completo, como el que se ha vivido estos últimos días en el PP, en referencia a la designación del candidato a la Presidencia  Regional en Andalucía.
No es posible hacer las cosas tan rematadamente mal. Un acontecimiento que debería servir para lanzar a un candidato en la región andaluza, sin duda y en términos políticos, la más importante de España, se ha convertido en un despropósito donde todo el mundo sale malparado, incluido el elegido.
Rajoy ha impuesto su autoridad, se dice. Falso. La autoridad no se impone, y eso es lo que más me preocupa. Cuando se tiene autoridad nadie actúa por su cuenta, poniendo en práctica la típica política de hechos consumados. Rajoy ha actuado y nadie se la ha puesto enfrente, eso no es autoridad.
La Secretaria General, por su parte, tampoco ha andado fina que digamos. ¿Tan poca memoria tiene para no acordarse de cómo llegó ella a Castilla la Mancha?
En aquella ocasión el presidente regional José Manuel Molina, candidato in péctore, reusó a la candidatura para las elecciones regionales, refugiándose en al ayuntamiento de Toledo. También él en aquella ocasión intentó poner su candidato. Pero el enfado de Génova no se hizo esperar: Molina fue fulminado junto con su candidato, y después del intento fallido de Rajoy para fichar a Pedro Barato, apareció María Dolores de Cospedal, que fue elegida candidata en una Junta Directiva Regional en Albacete, en un acto que no duró más de diez minutos Ni un pequeño discurso, ni unas palabras de presentación o agradecimiento: empatía cero. Todo un ejemplo de democracia interna y respeto a la militancia. Cuando salí de aquel acto le comente a un compañero: “pintamos menos que la Blasa en los títeres”.
En esta ocasión María Dolores se pone de acuerdo con Zoido, presidente regional, que tampoco quiere asumir la responsabilidad de la candidatura a las elecciones andaluzas, para refugiarse en el ayuntamiento de Sevilla, y nombrar a su candidato, José Luis Sanz. Lógicamente si esto no se hizo con el conocimiento de Rajoy, como parece evidente, la reacción de éste ha sido la que cabía esperar.
Aquí la política de hechos consumados no ha dado resultado. Pero esto ha tenido graves consecuencias: ha obligado al presidente a enfangarse en cuestiones que la Secretaria General le debería dar resueltas, ha dejado en evidencia que el partido en Andalucía, como ocurrió en Castilla la Mancha, pinta menos que la Blasa en los títeres, y lo que es más grave ha dejado un panorama desolador donde se acumulan los  cadáveres políticos, en la antesala de unas elecciones muy importantes no solo para el PP sino para toda España.
Y digo esto último porque una Andalucía en manos del PP cambiaría mucho el panorama de la política nacional. La deriva centrífuga del PSOE entregado a todas las componendas con nacionalistas de todo tipo, por más que Susana Díaz aparente lo contrario, se vendría abajo sin el apoyo de tan importante región.
Por eso es verdaderamente aterrador que los responsables del partido no sean capaces de ver más allá de sus ombligos, y sigan metidos en esa actitud pueril, esa política de capillas, política de salón de señoritos para alimentar su ego.
Hoy la noticia no es José Manuel Moreno, no es Arenas, no es Cospedal, ni siquiera Rajoy. Hoy la noticia es que el PP de Andalucía sigue siendo un cortijo, y con esa imagen vete a ganar unas elecciones en Andalucía.



miércoles, 29 de enero de 2014

GAUGAMELA

En el año 334 a.c. Alejandro Magno atraviesa el Bósforo para adentrarse en la Persia de Darío. Venció a éste en las batallas del río Gránico e Isos, para después darse un paseo conquistando toda la parte costera Asia hasta Egipto, donde fundó la ciudad de Alejandría. Alejandro se tomó su tiempo para que Darío se rehiciese sabiendo que la batalla decisiva estaba por llegar. Los dos sabían que esa batalla sería la definitiva, la que permitiría, o no, a Alejandro hacerse dueño de toda Asia hasta el Hindukus. Todo el mundo conocido hasta esa fecha.
Darío había preparado la batalla minuciosamente: eligió el sitio en una explanada que se preocupó en allanar para que nada dificultase la maniobrabilidad de sus tropas, sobre todo de los temible carros falcados, ocupó los sitios más favorables, sembró el terreno de trampas, para dificultar las maniobras de la caballería. Pero sobre todo disponía de una cantidad ingente de efectivos muy superiores a las de Alejandro.
Viendo aquel panorama, Parmenión, el general más veterano y más prestigioso de Alejandro, que ya había servido a las órdenes de su padre Filipo de Macedonia, le indicó la conveniencia de atacar por la noche, cuando es más difícil coordinarse y el número de tropas tiene menos incidencia en el resultado de la batalla. Alejandro rechazó aquella idea diciendo: “lo que me proponéis es una artimaña cuyo único objetivo es no dar la cara”… estoy decidido a atacar a plena luz del día, pues prefiero lamentarme de mi mala estrella antes de avergonzarme de mi victoria”. Alejandro sabía que conquistar toda Asía suponía dejar claro a todo el mundo la derrota sin paliativos del Darío.
A lo largo de la historia hay muchos ejemplos de hombre que prefirieron dar la batalla antes de entregarse a componendas. Hay ocasiones en que las batallas se tienen que dar, además se tienen que  dar abiertamente, para que todo el mundo sepa quién tiene la autoridad. La Auctoritas. Por decirlo en lenguaje llano: la gente debe saber quién manda. Cuando no se sabe quién manda, puede mandar cualquiera.
Valga este largo prólogo, en parte consecuencia de mi devoción por Alejandro Magno, para introducirnos en las últimos acontecimientos, vividos en nuestro país, como consecuencia de los desvaríos ideológico-político-administrativos de nuestro gobierno, La sensación de improvisación, de falta de criterio, de endeblez ideológica, de ausencia de espíritu de servicio, la obsesión por la autoprotección de los titulares de las instituciones, están produciendo no solo la rechifla general, si no lo que es más grave, el desarme moral de todo un pueblo.
Episodios como, la salida masiva de presos. Las concentraciones de asesinos, a los que solo se les enfrenta un periodista, salvando de paso la dignidad de toda una Nación. El vodevil de la subasta de la luz, donde no sabemos si nos engañaron aquel día o lo vienen haciendo desde hace años. La filtración a la prensa de la operación contra ETA. Los acontecimientos de Gamonal, donde cuatro de extrema izquierda, rompen por la fuerza la voluntad de todo un pueblo. Las becas ERASMUS de los niños de papá. La externalización de la Sanidad Madrileña. Los bandazos con la imputación de la Infanta. Son claros ejemplos de un gobierno sin rumbo, sin criterio; y lo que es peor: sin intención alguna de ejercer la autoridad que todos le dimos, y que estamos deseando que ejerza.
A un gobierno podemos perdonarle que se equivoque al tomar decisiones, lo que no se le puede perdonar es que los estragos vengan por no tomarlas, por subvencionar a los que amenazan, por ceder con tal de no enfangarse. En definitiva por no dar la cara con tal de ganar tiempo hacia no se sabe dónde. No se puede gobernar desde el parapeto, desde la distancia, desde la falta de compromiso, sin la asunción de los riesgos inherentes al cargo. No se puede gobernar, como las ruedas de prensa,  a través del plasma.





domingo, 5 de enero de 2014

LAS CRUZADAS

Cuando uno desde la distancia, en este caso obligada para tener un mínimo de perspectiva, oye y escucha a diario, las manifestaciones de los nacionalistas catalanes con su presidente a la cabeza, no tiene por menos de asombrase del desconocimiento de la Historia que tienen en esa comunidad.
¿Cómo es posible que un pueblo moderno, y en teoría culto, no se dé cuenta de la manipulación al que le tienen sometido, la caterva de dirigentes cuyo único denominador común y única  habilidad demostrada, es la de enriquecerse en el ejercicio de poder?
¿Cómo no son capaces de ver que son el único pueblo de España que no echa la culpa de sus problemas a los demás, en vez de pedir responsabilidades a los suyos?
¿Cómo no son capaces de responder ante las injusticias, que en aras a su nacionalismo, se ven sometidos un sinnúmero de conciudadanos?
¿Cómo no son capaces de valorar la santa paciencia de la que está haciendo gala el pueblo español ante la sinrazón, los despropósitos, y hasta la chulería de la que hacen ostentación sus voceros.
Es curioso comprobar como los sentimientos más profundos del ser humano son los que producen las mayores catástrofes. Los sentimientos religiosos, por ejemplo han sido, y siguen siendo fuente de calamidades sin cuento: El “Dios lo quiere” de las cruzadas, el “Alá es grande” de la Yihad. Han sido a lo largo de la historia el soniquete que todo lo justificaba.
Muertes, violaciones, pueblos enteros masacrados, calamidades en nombre de doctrinas que sobre el “papel”  solo hablan de concordia, respeto, amor,  misericordia. Doctrinas con cientos de testimonios de sacrificio, entrega, y amor al prójimo. Pero, qué contar de las barbaridades que en su nombre se han perpetrado.
 La Iglesia Católica, por poner un ejemplo cercano y más conocido, que con el pretexto de perseguir herejes no hizo otra cosa que consolidar el poder de nobles y reyes. O los luteranos que a la vez que se veían perseguidos por los católicos del Duque de Alba, andaban machacando  los anabaptistas, los primeros comunistas de la historia, que se les fueron de las manos; y estos últimos matando a diestro y siniestro, a todos los que no seguían su doctrina. Todavía resuena en el mundo árabe la masacre que se produjo en Jerusalén después de su conquista por Godofredo de Gullón en la Primera Cruzada, mataron a musulmanes, judíos y a los cristianos allí residentes. Claro eran colaboracionistas. Para qué seguir con lo que es de sobra conocido.
En el siglo XX, la religión fue dando paso a las ideologías; lo que no dejaba de ser para muchos una nueva religión. En su nombre una vez más se cometieron de nuevo toda clase de violaciones e injusticias. Nunca en la historia de nuestro mundo, y en tan corto espacio de tiempo,  se amontonó tanta muerte y tanta destrucción, como la que se hizo en aras del fascismo y el comunismo. Las nuevas religiones fueron la peste de nuestro tiempo. Sobre el “papel”, el nacionalsocialismo y el comunismo tampoco dejaban entrever que pudieran ser germen de tanta barbarie.
Algo parecido ocurre con los sentimientos de pertenencia. Los nacionalismos, ese sentimiento íntimo de amor a lo tuyo a los tuyos a lo que te rodea, a tu cultura, a tus raíces, a tus antepasados, a tu tierra. Sentimiento entre bucólico, poético, siempre mítico, que te identifica como persona, que no te obliga a preguntarte quien eres, que eres, como eres, no sea que te lleves una sorpresa. Eres de la tribu, de tu tribu, no tienes que preguntarte nada más. Hacerse preguntas sobre uno mismo siempre es embarazoso, y más  si las respuestas  las sospechas en tu fuero interno, porque tonto no eres.
No tienes necesidad de ser justo con todos, solo con los tuyos. Ni solidario, solo con los tuyos. Ni respetuoso, si no es con los tuyos. Solo tienes obligaciones contigo mismo. Solo tienes que responder ante ti y los tuyos. Has hecho un monumento a la primera persona del pronombre: yo, mí, me, conmigo.
Igual que los fascistas, comunistas o los cruzados, todo te está permitido: “Dios lo quiere”. La pertenencia a la tribu te justifica.


sábado, 14 de diciembre de 2013

PAGADOS DE SÍ MISMOS

La ruptura del PP con respecto a su electorado y a los grupos sociales que le sustentaban es una realidad que denunciaba en mi anterior artículo. Pero lo más grave es que esa ruptura se está produciendo con su militancia, con sus afiliados y simpatizantes, un grupo numeroso y abnegado de personas que han sido nuestro sostén, al menos cuando las cosas iban mal.
Esa ruptura se ha escenificado de manera nítida en el fracaso o no convocatoria de las comidas de Navidad, tradicionales desde que existe el partido. ¿Dónde quedan aquellas celebraciones donde se sobrepasaban sin problemas los mil quinientos comensales? ¡Cuando no teníamos poder! Cuando lo único que podíamos ofrecer era cariño y palmadas en la espalda.
Pero aquellas comidas y cenas eran el sustento emocional y hasta ideológico de muchos militantes. Era la manera de decirles a todos que pertenecíamos a una familia, Era la manera de infundir ánimos, de dar consignas, en definitiva de dar la cara.
Ahora en el poder, con todo a nuestro favor, lo aviamos con una Junta Directiva. Es decir: los instalados se juntan y se aplauden así mismos, sobre todo a la jefa, y se van a su casa tan a gustito.
Las razones se me escapan.
Puede ser una cuestión de comodidad. Es cierto que la asistencia a estas comidas era  difícil de llevar, en días en los que todo el mundo se mete en celebraciones. Pero hombre, si te traen y te llevan en coche oficial, tampoco la cosa es para tanto.
Puede ser por miedo al fracaso. A la gente le da por comparar: con las celebraciones del PSOE, con las propias de años anteriores, de unas provincias con otras…y aquí nadie quiere arriesgar el poco o mucho prestigio que tengan. Los líderes de quita y pon, mayoría en la actualidad, no arriesgan.
Puede ser por miedo a dar la cara. Estas convocatorias llevan mucho movimiento de teléfono, y a lo mejor hay que marcar el teléfono que días atrás no atendimos, porque teníamos muchas ocupaciones como para hacer caso a los plastas de los militantes. No digamos lo difícil que es el cuerpo a cuerpo, inevitable en estos sitios. Lo mismo hasta te sacan los colores. Y no digamos si salta algún francotirador.
En definitiva todos son inconvenientes.
Pero la verdadera razón no es esa, porque todo eso y más son capaces de hacer los dirigentes actuales de nuestro partido cuando a ellos les interesa. La razón es la fractura entre los dirigentes de nuestro partido y sus bases. No hay contactos con la militancia. Esa ausencia de contactos se hace más evidente en estas celebraciones de Navidad, pero es continua  y constante a lo largo del tiempo.
Los actuales dirigentes pagados de sí mismos, se creen que sacaron los puestos que tienen por oposición, o por méritos, y no al partido que los sustenta. Por eso detestan la relación con las bases. Por eso evitan los contactos con ellas. Son los únicos que les pueden recordar por qué están ahí. Estos que cuando vengan mal dadas, se irán a su casa; donde estaban cuando la guerra de Irak, o el 11-M, a disfrutar de las ventajas y prebendas acumuladas en su mandato.
En definitiva no hay partido, no hay un grupo social e  ideológico. No lo hay porque no quieren que lo haya. No lo necesitan, porque cuando el mandar se termine ellos desaparecerán. Tienen lo que necesitan, un grupo de capataces y furrieles a órdenes. ¿Para qué más?