viernes, 5 de abril de 2013

CATARSIS EN LA DIPUTACION PROVINCIAL




Una de las cosas que peor se aguanta, a determinada edad, es el cinismo. Cuando se han visto y vivido demasiadas cosas, sorprende la facilidad de los humanos para olvidarse de la “viga en su ojo”, para criticar sin medida las “pajas” en los ojos de los demás.
Están los de la Diputación de Toledo tirándose el champú, las bolsas de basura y los tubos fluorescentes, a la cabeza del contrario. Toda una catarsis depuradora de comportamientos poco o nada ajustados al rigor normativo, administrativo y contable.
Porque, en esa casa, el rigor ha sido a lo largo de su historia el “santo grial” de su comportamiento. Todos los que allí trabajan o han trabajado, políticos y funcionarios, saben de lo que estoy hablando.
Empezando por el acceso a esa casa, nadie podrá negar que el rigor en esta materia sea paradigmático, de todos conocido y valorado. En esa casa, todos los que han concurrido en una oposición de cualquier categoría, han podido comprobar que las personas que consiguieron su puesto lo hicieron con méritos más que sobrados.  Sólo los mejores pasaron los estrictos filtros de selección. Que frecuentemente, por no decir casi siempre fueran amig@s, herman@s, prim@s, cuñad@s, hij@s, sobrin@s, ti@s, amig@s, yernos, nueras y afines políticos de los diputados, alcaldes y concejales de las distintas zonas de la provincia, son meras especulaciones de mentes retorcidas, en orden a desprestigiar a una institución que siempre tuvo a gala su vítrea transparencia.
Que, además, la afinidad política de los seleccionados fuera proporcional al peso del equipo de gobierno, oposición y sindicatos, con alguna pincelada, a veces de brocha gorda, de algún funcionario, es mera casualidad. Ya sabemos que la combinatoria matemática da mucho de sí e igual que se puede encontrar ese paralelismo, se podrían encontrar otros muchos, como con el número del calzado, el color del pelo o la manera de vestir.
Esos cuentos de que algunos iban al examen con las preguntas debajo del brazo o que los cancerberos de los ejercicios, plancha de vapor en mano, levantaban las solapas de los sobre donde se guardaban los ejercicios para cambiar los malos por los buenos... Esos son patrañas, producto de mentes enfermas de envidia, que no pueden asumir que los buenos, los que se machacan los temarios concienzudamente, son los que aprueban y los demás tendrán que asumir su fracaso.
Y una vez dentro, esos criterios de rigor, troquelados en los exámenes de ingreso, se mantendrán a lo largo de todo una vida profesional. Los ascensos, complementos, remuneraciones extraordinarias, comisiones y toda esa selva que, en otras áreas de la función pública, son motivo de controversia, en la diputación, muy al contrario, son motivo de asombro por la ecuanimidad y los criterios de objetividad, profesionalidad y excelencia que los avalan.
Esa manía de censurar el ejército de asesores, que ayudan a  los esforzados diputados a sobrellevar la pesada carga de sus ayuntamientos, sumada a la de la Diputación ¿Cómo podrían llegar a todos los extremos exigidos por tan complicado compromiso? Sólo por poner un ejemplo del que me gustaría huir, pero es que viene que ni pintado: ¿Qué haría el actual presidente de la Diputación, con su escuálido currículum, si no tuviera a su alrededor ese compendio de sapiencia, conocimiento y experiencia de los asesores que le rodean?
Se pone, en la información, que he leído, bajo sospecha a las dos empresas suministradoras de los enseres en litigio ¡Ya estamos como siempre, metiéndonos con los pobres empresarios, con los emprendedores, esos que tienen que ganarse la vida y la de sus empleados luchando a diario! Invito al fiscal a que analice todas y cada una de las empresas que han suministrado obras y servicios a la Diputación y le invito también a que lo haga con todo tipo de despachos profesionales: jurídicos, ingeniería, arquitectura, economía, informática, arqueología, agrónomos, bellas artes…. Vamos, que se me acaba el vademécum de profesiones y no habrá una sola en la que se pueda encontrar el más mínimo atisbo de amiguismo o compadreo.
En cuanto a los precios, invito a cualquiera al que no le importe perder el tiempo, a que analice las certificaciones de obras patrocinadas por esa santa casa. Podrán comprobar el ajuste minucioso a los precios de mercado de todas y cada una de las partidas y más aún, si la obra era en el pueblo de cualquier diputado.
Por no hablar de la joya de la corona: El Hospital Provincial, esa casa donde generaciones de toledanos hemos aliviado nuestras dolencias, donde una pléyade de magníficos profesionales ejercían su docta maestría, poniéndola al servicio de los más menesterosos. Pero aquí también la envidia hizo su labor: que si cobraban mucho, que si tenían consultas privadas…-¡habladurías!-, que si una auxiliar, en ese hospital, cobraba más que una enfermera en el SESCAM… Como digo yo: ¡que las comparaciones son odiosas! Un día me dijo un diputado de la cosa, “César, cuando firmo las nóminas del hospital, lo hago sin mirar, porque me da vergüenza. Como  yo le dije: pues ten cuidado, no sea que te vayas a firmar encima de la corbata. ¡Memeces!
¡Qué falta de delicadeza, por tanto la de esos señores que están tirando por tierra el benemérito prestigio de una institución que ha sido prístina, faro y guía de buenas prácticas a lo largo de su dilatada historia! Y es que no hay peor cosa que no saber dónde uno se encuentra. Miren a su alrededor, miren esos sobrios muros, testigos de lustros de lucha por el bien común, sobre todo, por el de algunos.
 Mírense a los ojos los unos a los otros y verán claramente la verdadera razón de por qué se están tirando el friegasuelos a la cabeza. Es que de cosas más importantes mejor no hablar, que de eso todos tenéis mucho que callar.

lunes, 25 de marzo de 2013

CAMISAS PARDAS


El pasado viernes por la noche vi en la tele como unos energúmenos increpaban a Marcial Marín,  Consejero de Educación de la Junta de comunidades de Castilla la Mancha. Desde aquí le mando un abrazo. Me sorprendió que en un programa de una cadena de ámbito nacional –la Sexta- fuese noticia un Consejero de la Junta. Mi sorpresa terminó cuando conocí el contenido del mismo: iban a hablar sobre el acoso que están sufriendo los políticos del PP por parte de los afectados por desahucios, preferentes y otros.
En el programa aparecieron toda una serie de grabaciones en las que aparecían nuestros compañeros, objeto de todo tipo de insultos, amenazas, y vejaciones. Imágenes durísimas, que ni siquiera los muchos años de experiencias en política me permitían digerir. Imágenes que te traen a la cabeza las palabras del Duque de Zalamea: “al Rey la hacienda y la vida se ha de dar pero el Honor es patrimonio del Alma  y el Alma solo es de Dios”
Al día siguiente, sábado, barruntando los largos días de vacaciones, empecé a leer el último libro de la trilogía de Ken Follett: “El Invierno del Mundo”. Las primeras páginas relataban los sucesos ocurridos en Alemania en el año 1933, que fue el año de la quema del Reichstag y de la ocupación del poder por parte de Adolf Hitler.
En aquella ocasión los “camisas pardas” se dedicaron, con la inacción cómplice de la policía y las instituciones de le efímera República de Weimar, a quitar del medio a todos sus enemigos políticos, de cara a las  elecciones generales que se tenían que celebrar en los próximos meses. Se quemaron periódicos críticos con los nazis, se encarcelaron decenas de miles de comunistas, o se dieron palizas a cualquier persona hostil con el nuevo orden.
Pero a pesar de todos esos esfuerzos, el partido nazi no obtuvo mayoría absoluta como ellos pensaban: obtuvieron un cuarenta por ciento de los miembros de la cámara. Insuficientes para gobernar a su antojo. Para resolver ese pequeño inconveniente, Hitler decidió en la primera sesión del parlamento presentar la ley de Habilitación, que como su propio nombre indica habilitaba al gobierno para, vía decretos, gobernar a su gusto sin contar con el parlamento. Hacía falta una mayoría cualificada que Hitler no tenía, pero a base de trampas: no computando a los diputados comunistas que metió en la cárcel. Amenazas de persecución a los católicos del partido de Centro, y chantajes al resto consiguió la mayoría de dos tercios exigidos por la legislación vigente en ese momento. Un  Reichstag recién salido de las urnas, tomado hasta el último de sus rincones por los “camisas pardas”,  se hizo el haraquiri.
Según avanzaba en la lectura de esas páginas empecé a ver el paralelismo entre ambos sucesos. Los sucesos del Congreso, cuando estos energúmenos no pudieron controlar su frustración por la admisión a trámite de la Ley que ellos mismo proponían. Lo que indica  a las claras que a estos poco le importan los desahucios. El acoso a los diputados y  a sus familias por parte de grupos organizados. La falta de respeto al cumplimiento de la Ley. La pasividad de las fuerzas del orden y de las instituciones a esta coacción al poder legislativo. Y sobre todo la chulería con que estos señores se manifiestan, fruto indudable de la impunidad con la que se sienten.
Oyendo relatar a Esteban González Pons lo ocurrido en su casa, se vinieron a mi mente los fantasmas de otro hecho ocurrido por aquellos años en España, la visita de otros energúmenos a la casa del jefe de la oposición. José Calvo Sotelo, se llamaba.
Siempre he defendido la teoría de que la izquierda ocupa el poder por las buenas o por las malas. Cuando gobiernan los suyos se reparten el Estado hasta la ruina. Cuando mandan los demás se procura que les dure lo menos posible. Con este objetivo todo vale: preferentes, desahucios, onceemes, y veintitresefes.
¿Por cierto, como es posible que estos personajes aparentemente sin recursos, localicen con cámara de televisión incluida, a un consejero de Castilla la Mancha de paso por la estación de Atocha para montarle el número? Lo dicho, pura mafia.

jueves, 7 de marzo de 2013

CLASE MEDIA

A veces la conjunción en el tiempo de diversos acontecimientos de poca importancia puede ser la señal premonitoria de otro de mayor calado. En estos días, por distintas causas, tuve conocimiento de que un camarero suele cobrar poco más de seiscientos euros trabajando a jornada completa; a un amigo que trabaja en una empresa de logística, después de dos años de congelación salarial le bajan el sueldo un 5%; un joven de la pandilla de mis hijos, ingeniero de telecomunicaciones, trabajando en una empresa de campanillas, se despide porque solo le pagan 1500 €, y se pasa el día dando saltos de un país a otro. A una sobrina licenciada en Derecho, master en Derecho Tributario, titulada en inglés y alemán, la pagan 1200€ trabajando sin horas en un despacho de esos con nombre de fábrica de detergentes. También se habla de la liberalización de las farmacias, por cierto, justo después de que la Administración las descapitalizara, no sé si para ponérselo fácil a las grandes cadenas que están locas por entrar el negocio.
 Por otra parte el Gobierno se plantea el reto de adelgazar la Administración, y alrededores. Claro, no es lógico que ciudadanos que desde el camarero al ingeniero de teleco, ganan entre 600 y 1500€, estén financiando un estado en el que sus funcionarios gana salarios entre 2000 y 6000 €, y algunos más incluso. O los 36000€ al año que de media gana un trabajador del metro de Madrid, empresa deficitaria en 800 millones de euros al año.
 Como no se sostendrá por mucho tiempo que cada dos trabajadores con los niveles salariales anteriormente enunciados, puedan mantener un jubilado con una pensión por encima de los salarios que ellos mismos están cobrando.
 Son demasiadas cosas que no cuadran, para que esto pueda funcionar mucho tiempo más sin que pase nada. La noticia que leo hoy de que la masa salarial pública aumentó en 2012 un 3,5% y la privada bajo un 11,5% no se podrá mantener ni un día más por muchas huelgas que hagan los de la Sanidad Pública, los de Telemadrid, los del Metro, o los de Iberia. Los ciudadanos no pueden mantenerse en la indigencia para que determinados grupos mantengan sus privilegios, o niveles retributivos en total desacuerdo con la realidad de la calle.
 La conclusión es que la crisis nos está llevando a la destrucción sistemática de la clase media, y la clase media era la que enriquecía al país y la que dotaba de recursos al Gobierno para mantener las políticas sociales. Su desaparición traerá como consecuencia el ineludible empobrecimiento del Estado, y la formación de dos grupos sociales muy diferenciados: la de los menesterosos asalariados y la de los próceres y acaudalados. En ambos casos dos grupos de escasa tributación: los unos porque no tienen y los otros porque no pagan. En todo caso miseria y escasez. Nos espera por tanto una sociedad muy parecida a la de China: los jerarcas de la industria, las finanzas o la política; y los currantes menesterosos atontados con la ipad. Aquí en España los empresarios de las grandes corporaciones, los políticos a sus órdenes, y los medios de comunicación y jueces como sus guardias de corp, y el pueblo llano currando y contándose sus penas por el wasap. Y es que la inmanencia en lo tecnológico parece que desdramatiza la mediocridad en la que vivimos.
 Pero la consecuencia más grave de la desaparición de la clase media, no estará solamente en los aspectos económicos o tributarios. La clase media además de alimentar al Estado, es el motor de toda actividad productiva. Aquellos que están dispuestos a cualquier esfuerzo y sacrificio para labrarse un porvenir, mejorando su nivel de vida, son los que hacen que la sociedad avance y prospere. Por el contrario si esa voluntad solo va a servir para llegar a lo sumo a los 2000€, porque si tienes la suerte de ganar algo más se lo llevará Hacienda, que nadie espere que ese esfuerzo dinamizador se produzca. 
 Tampoco hay que dejar de lado otro aspecto benefactor de la clase media, y este afecta a nuestros políticos: La clase media es el mayor y mejor catalizador político existente. La clase media es la única clase interesada en que los cambios políticos se produzcan razonablemente sin saltos en el vacío. Esta gente medita su voto analiza los pros y los contras de votar a una determinada formación política.
 Esa clase no puede correr riesgos. Los menesterosos no tienen nada que perder, cualquier aventura será mejor que seguir como están. A los poderosos les da lo mismo, siempre les va bien; a ellos siempre les quedará Suiza. Solo la clase media se la juega a la hora de decidir el futuro político de la sociedad a la que pertenecen. Porque viven de ella y con ella. No tienen escapatoria. Por eso son prudentes. Pero si conseguimos que esa clase se vaya desvaneciendo, la deriva aventurera consustancial con las clases más desfavorecidas hará acto de presencia en sus decisiones. Los “grillos” le van a quitar el sueño a más de uno.

domingo, 17 de febrero de 2013

MAFIA


A finales de los años sesenta vivía en Segovia. Allí estaba yo preparando mi partida a Madrid para continuar con mis estudios en la Complutense, cuando se me acercó mi padre con un librillo entre sus manos. Era un libro pequeño, casi un folleto. Editado en rústica y de aspecto ajado y vulgar. Mi padre me le alargó y con solemnidad  me dijo: “léelo y cuando termines me le devuelves”. Era un libro editado por el servicio de publicaciones de la Guardia Civil, mi padre era capitán del Benemérito Cuerpo. El título no dejaba lugar a dudas: “Manual del Guerrillero Urbano”. Cuando terminé de leerlo y se lo devolví, solo me dijo tres palabras: “obra en consecuencia”. Nunca le agradeceré lo suficiente a mi padre ese gesto de generosidad, que me advirtió, con tiempo, de lo que después, a lo largo de los años, pude comprobar hasta la saciedad; las artimañas de la izquierda para manipular a los suyos y  acosar a sus adversarios.
Entre las munchas enseñanzas el libro dedicaba un apartado al control y manipulación de asambleas de trabajadores. Allí estaba recogida la manera de situarse de los activistas: en la parte trasera y en los laterales de tal manera que cuando se manifestaran con gritos y consignas, para apoyar o rechazar a los intervinientes, no fueran reconocidos por el grueso de trabajadores. De esa manera se controlaba o, en su caso, agitaba la reunión a su capricho e interés.
Hace unos días vi en las noticias de  televisión la votación de una asamblea de trabajadores de la limpieza de Sevilla. En aquella votación se echaba por tierra un preacuerdo del comité de empresa con la compañía adjudicataria del servicio. Aunque la toma fue muy cota recogía el instante de la votación, la avalancha de brazos en alto venía de atrás hacia adelante: de manual. Por supuesto la votación brazo en alto, que es  antítesis de cualquier criterio democrático.
Comentándole este hecho a un militar en la reserva, con experiencia en destinos de la OTAN, y la circunstancia que se daba en ese servicio de limpieza en la que los puestos se heredan de padres a hijos, este me dijo: eso también pasa en el servicio de limpieza de Nápoles… y eso lo controla la Mafia.
Aquello me dio que pensar y yo me pregunto si en este país no existe un grupo de personas, que sin una organización estructurada, sí son fieles a una serie de principios intelectuales que al final producen las mismas consecuencias que produciría una organización mafiosa.
¿Por qué las huelgas de basura solo se producen en ciudades gobernadas por el PP? ¿Por qué la gestión privada de hospitales presente en todas las comunidades autónomas, solo produce huelgas en las gobernadas por el PP? ¿Por qué las concentraciones de indignados, y las agresiones, solo se producen en las sedes del PP? ¿Por qué se le organiza a Ana Mato la que se le ha organizado por tres bolsas de confeti, y pasan desapercibidos los setecientos millones de euros de los ERES de Andalucía? ¿Por qué jueces, medios de comunicación, y público en general, se tiran en barrena al menor indicio de irregularidad de la derecha, y son tan condescendientes con la Izquierda? ¿Por qué la policía judicial es tan exigente y encuentra tantas cosas, incluso las que no son ciertas, cuando del PP se trata, y están ciegos ante las fechorías de la izquierda? ¿Por qué, en ocasiones, esta masa inconexa pero hábilmente dirigida,  tiene el apoyo de la Iglesia? ¿Por qué hay gente dispuesta a montarle a un gobierno el numerito de “los papeles” de Bárcenas, y no son capaces de tocarle un pelo al decadente PSOE? ¿Por qué se critican las escasas  donaciones al PP de particulares exigiendo, incluso, los nombres de los donantes, y se ven normales las “con- donaciones” millonarias de bancos y cajas a PSOE, IU o nacionalistas, cuando esas las pagamos todos? ¿Por qué la policía no tiene inconveniente en degradar a los detenidos, esposándolos de tal manera que se hagan evidentes los grilletes, o en un acto público del partido, cuando del PP se trata, y son tan cuidadosos de hacerlo con los de la izquierda? ¿Por qué hemos estado a punto de meter en la cárcel a una chica por gastarse ciento y pico euros,  con una tarjeta que se encontró; y a los secuaces de Gordillo, la audiencia de Sevilla, les absuelve del asalto a un supermercado con el agravante de violencia con las trabajadoras de ese centro. Donde estaban las piantes feministas de la izquierda en ese caso? ¿Por qué ese afán de echarle al aliento al cogote del Jefe del Estado, por parte del Juez del caso de su yerno?  ¿Por qué se habla tanto de la financiación irregular de los partidos, y se habla tan poco de las ingresos que los medios de comunicación acumulan consecuencia de esa financiación? ¿Por qué ante la monumental estafa de las preferentes, los manifestantes llevan en las pancartas las fotos de Rajoy o Rato que nada tuvieron que ver con la cuestión? ¿Por qué no tenemos ningún comunicador tan sectario y falaz a nuestro favor, como los que abundan en la Sexta, en nuestra contra? ¿Por qué los artistas son tan valientes en contra de nosotros, y tan mansos con nuestros adversarios? ¿Por qué ese bula que tiene la izquierda para esquivar el Estado de Derecho, y lo de frente que se lo encuentran los de la derecha? ¿Por qué es tan bonito decir que eres de izquierdas, y tan feo decir que eres de derechas; cuando la izquierda ha traído las mayores calamidades de la historia de la humanidad?
Todo eso no ocurre por casualidad, eso ocurre porque forma parte de un cuerpo social que se mueve a consta de consignas. Cuerpo social construido ladrillo a ladrillo desde los inicios de la transición por la izquierda, ocupando posiciones estratégicas en sectores clave de la producción y los servicios, las instituciones, universidades, o en los cuerpos de seguridad, donde colocaron a los suyos, regalándoles el puesto de por vida, o en su caso la gabela. Un magma como la lava de un volcán arroya y destruye todo lo que encuentra a su paso. Nada ni nadie le para en la consecución de sus objetivos. No es de extrañar que la derecha solo llegue al poder ante el deterioro y el desgaste de la izquierda. Ellos siempre llegaron a través de episodios de carácter singular: 23F, 11M y a punto lo hemos tenido con los “papeles” de Bárcenas.
Por el contrario el PP solo cuenta con los que por mérito o por amistad entraron en esos puestos, infinitamente menores en número y solo obligados con su esfuerzo, o con su amigo, pero nunca con el partido o con la ideología. Ni siquiera somos capaces de limpiar de los sitios sensibles, a los que claramente se comportaron de forma indigna no solo con el PP, si no con el puesto que ocupaban.
Vamos que seguimos igual. Aquí nos montan otro 11M y ni nos enteramos.

viernes, 25 de enero de 2013

LOS SOBRECOGEDORES ACONTECIMIENTOS DE GÉNOVA

 Las noticias aparecidas en el diario El Mundo, sobre las cuentas del extesorero del partido Jesús Bárcenas, y las posteriores filtraciones relacionadas con la entrega de sobresueldos a determinados componentes del partido, suponen un “palo” de proporciones siderales para la organización y para su credibilidad ante los ciudadanos, pero sobretodo son demoledoras dentro de nuestras propias filas. ¿Con qué cara salimos a la calle? Ya sé que algunos la tienen muy dura, pero para la mayoría de los militantes es descorazonador escuchar noticias como éstas. Ya era difícil de soportar por la mayoría la vidorra de algunos de nuestros compañeros, sin haber hecho nada digno de mención; pero pensar que los recursos del partido se repartían entre cuatro amigos, es sintomático de una manera de entender el modelo de partido.
 No entro en la verisimilitud de las noticias, ni en el alcance real de las mismas, lo más grave es que se puedan plantear esos comportamientos, en una organización que debe vivir de las cuotas de sus militantes, y de sus esfuerzos personales y económicos. Pensar que las cuotas extraordinarias que, siendo presidente tuve que implantar, para ayudar a la protección de nuestros compañeros en el País Vasco han podido terminar en semejante desagüe pone los pelos de punta. Quizá algunos compañeros, hoy muy bien instalados, que se resistieron hasta que me puse serio, para aflojar la cuota, estaban más acertados que alguna militante que dio doscientas mil pesetas de las de entonces.
 Pero lo que se trasluce de todo esto, y de lo que a diario nos llega, es que el sistema ha colapsado y hay que tomar medidas radicales. No estamos hablando de apuntalar, pues al final no habrá puntales para tanto deterioro, estoy hablando de construir desde abajo un nuevo modelo con nuevos planteamientos, más que políticos, éticos.
No podemos engañarnos, todos lo sabemos. En cada partido se sabe aquellos a los que no les cuadran las cuantas. Los sueldos, incluso de Presidente de la Comunidad Autónoma, no dan para un piso en Pintor Rosales, por hablar del partido de enfrente, que del mío me da pudor hacerlo. No se trata de tener pruebas, solo se trata de analizar los signos externos, que en muchos casos son evidentes e inexplicables. Las matemáticas son tozudas y la razón más todavía. Asombra, por tanto, la indiferencia con determinados comportamientos, por parte de las clases dirigentes de los partidos; ese afán de mirar para otro lado, cuando se sabe que en política, al final, todo termina saliendo a la luz.
 Y el origen de todo está en las campañas electorales. Es en ese momento cuando los líderes se dejan querer y regalar, todo se justifica a la hora de no quedarse atrás en la demostración de fuerza. Demostración de fuerza que no es otra cosa más que la capacidad de gastar a manos llenas y sin control. Es en ese momento cuando los candidatos se ponen en manos de los que luego les pedirán su agradecimiento en todas las formas posibles. Pero sobre todo se crea un vínculo de dependencia y se deja el camino expedito para que, una vez en el poder, se pida la devolución del favor. Pero es en esos momentos cuando los líderes, también, se ponen en manos de los conseguidores, y de aquellos, que en ese torrente de ingresos y gastos, desvían en su provecho tanto como sea posible.
Y para saber esto solo hay que asomarse a una campaña electoral y ver que los gastos no se compadecen con lo establecido y acotado por las Juntas Electorales correspondientes. Y esto está a la vista de todo el que quiera verlo: políticos, jueces, periodistas o ciudadanos que simplemente tengan la curiosidad de hacerse la pregunta. Sanchís y su heredero Bárcenas administraron esos recursos durante años y decenas de campañas lectorales. En ese maremágnum, todo es posible.
Lo de los sobres, ¡que decir! Si hasta las instituciones han estado pagando irregularmente a sus miembros. Una anécdota puede ilustrar este estado de cosas: llegado al Ayuntamiento de Toledo, cobraba como concejal veinticinco mil pesetas con una transferencia bancaria que mensualmente me hacía el ayuntamiento. A la hora de hacer la declaración de la renta, pedí al secretario que me hiciera un certificado de esos pagos, y me dijo que no me lo podía hacer, porque la naturaleza de esos cobros no era de recibo. No podía dar crédito a lo que estaba oyendo: ¡el ayuntamiento de Toledo me estaba pagando en B! Al final después de mucho tira y afloja se me hizo el certificado. Pero eso mismo pasaba en la Diputación. En las Cortes de Castilla la Mancha, el famoso caso de las cuentas del Grupo Popular no fue otra cosa que el cobro de ese tipo de remuneraciones, que podrían ser legítimas, pero claramente irregulares. Quiere esto decir que si eso pasaba en las administraciones, con todo tipo de controles administrativos: ¿que no pasaría en los partidos?. Así no se podemos andar, cuando estamos en el permanente punto de mira de la sociedad, y lógico es que así sea. No sé cómo saldremos de ésta, pero torres muy altas han caído cuando han entrado en escena los contables. No sería justo, pero la tibieza con este tipo de comportamientos se paga muy cara.

lunes, 24 de diciembre de 2012

CRISIS

Los últimos días del año en curso nos dejan un panorama que espero mejore en el próximo: impuestos desbocados, recortes de prestaciones sociales, más paro, los nacionalistas que se echan al monte, la clase política bajo mínimos, los jueces a cualquier cosa menos a hacer justicia, y así un rosario de sinsentidos que tienen al pueblo expectante y perplejo.
Y es este pueblo, más sufrido que soberano, el único que está dando la talla. El único que está asumiendo el coste de la crisis callado y aguantando estoicamente todo lo que le quieran echar encima. Haciendo un esfuerzo de solidaridad, que en modo alguno tiene el más mínimo reflejo en aquellos elementos del Estado que viven en la indignación permanente cuando les tocan los privilegios acumulados durante decenas de años de manga ancha.
 El pueblo asiste atónito a la frivolidad con que unos y otros se manifiestan, exigiendo el mantenimiento de un estado de cosas que fue causa directa de la situación que ahora estamos sufriendo. Y más asombro, si cabe, produce el espectáculo de un gobierno que no es capaz de balbucear más allá de tres o cuatro frases, cuando tiene artillería de grueso calibre que podría utilizar para alegría y regocijo de ese pueblo deseoso de que se termine con la mamandurria que ha saqueado durante estos últimos años el bolsillo de tantos españoles.
 ¿Es que no hay nadie que les pida a los médicos, que se manifiestan por la gestión privada de algunos hospitales, que expliquen por qué esa gestión mantiene la calidad de la atención y, a pesar de pagar los beneficios empresariales, cuesta menos dinero? ¿Es que no hay nadie que les pida que expliquen donde se va ese dinero? ¿Es que nadie cuenta que en esos centros: cualquier jefe de servicio, ente sindical, coordinador de enfermería, encargado de mantenimiento, de suministros y demás jefecillos varios tienen montado su cortijo para provecho de ellos mismos y de sus allegados en el negocio? ¿Es que nadie les dice que la llamada “carrera profesional” es un pretexto para subirse el sueldo un 50%? ¿Y qué hay del absentismo? ¿Cabe más esperpento que la Ley de Garantías de los Servicios Sanitarios de Castilla la Mancha sea realmente una ley que lo que hace es trasladar a los pacientes a la medicina privada? ¿Cabe más demostración de que solo la medicina privada es capaz de dar la asistencia en tiempo y forma a los vecinos de Castilla La Mancha? ¿Cómo es posible que los médicos lleguen a un acuerdo con el Consejero para que no les quiten determinados complementos salariales a cambio de disminuir el presupuesto de gasto corriente? ¿No cabe preguntarse si esa disminución va ir en contra de nuestra salud? Y si no es así ¿Por qué razón se producían esos gastos tan fácilmente amortizables? Y mientras tanto aquí los paganos mileuristas asistiendo a la partidita de póker entre los que no bajan de los tres mil al mes.
 Claro que también el Gobierno tenía que hacérselo ver: Dispuesto a hacer justicia social a la buena de dios, va a hacer bueno un dicho de mi abuela Faustina que decía que “las destrozonas siempre tienen suerte”. Aquí si ganas menos de mil euros: te suben la pensión un 2%, tienes la justicia gratis, la guardería, las medicinas más baratas, puedes elegir colegio, plazas públicas en residencias de ancianos, etc.
 Con ese sistema lo que realmente se está haciendo es crear una casta de ciudadanos que ganando menos realmente ganan más que otros que con una nómina un poco más alta no tienen acceso a esos servicios. La subida de las pensiones va a conseguir que los que ahora cobran 999 € van a pasar a cobrar 1019 € y los que cobran 1000 € pasen a 1010 €. Señora ministra que las matemáticas dan un poquito más de sí.
 El caso de las tasas judiciales es, si cabe, más sangrante cuando no se ha metido en vereda a la nube de jurídicos del Estado o de la CCAA que se dedican a contestar a los recursos vía silencio administrativo, o lo que es más grave, con fotocopias de cartas tipo, en las que nunca se entra en las razones que los administrados, pacientemente, aportan en sus escritos; obligándoles a recurrir al contencioso, por el simple desprecio hacia los derechos que los ciudadanos pretenden hacer valer ante la Administración. ¿Y si en ese contencioso al administrado le dan la razón, quien le resarcirá de esas tasas? ¿Quién corregirá la desidia de ese funcionario?
 En esta época de crisis, también el Gobierno debe dar señales de respeto hacia aquellos a los que les exige tantos esfuerzos, en muchos casos, muy por encima de sus posibilidades. No se puede ser tan exigente con unos y tan laxo con otros, Aquí o cada palo aguanta su vela o el barco se va al garete.

martes, 13 de noviembre de 2012

VAMOS A CONTAR MENTIRAS

En el PP de Castilla la Mancha empieza a haber “andancio”: en un partido en el que el proyecto político es consecuencia de la suma de variados proyectos personales de poder y/o de supervivencia, no se puede esperar otra cosa. Estamos llegando al ecuador de la legislatura. Hay que hacerse hueco y la cosa no conviene dejarla para demasiado tarde. Viene esta reflexión a cuento de un comentario que, días atrás, me hizo una persona, que decía estar bien informada. Me comentó que “en la próxima crisis de gobierno se cargaban a Leandro Esteban; incluso, posiblemente la crisis se hiciera sólo con ese objetivo”. No di importancia al comentario, contestándole que eso sería un macutazo de los muchos que aparecen periódicamente. Además “Leandro - le dije-, es uno de los pocos baluartes del gobierno, pues acumula una experiencia política que otros no tienen, con una habilidad dialéctica escasa en la mayoría de los miembros del gobierno”. Mi interlocutor insistía: “la cuestión no es si Leandro es más o menos competente, sino los celos del tándem Vicente Tirado y Jesús Labrador, que no ven con buenos ojos su protagonismo”. 
La cosa quedó así, pero para mí fue motivo de reflexión; la cuestión no es si era o no cierto el comentario, sino el hecho de que estuviera en la calle. En la formación del Gobierno, después de las elecciones autonómicas, María Dolores coloca al Secretario General Vicente Tirado en la presidencia de las Cortes, un puesto cómodo, poco comprometido, pero muy bien pagado. Y a su amigo Jesús Labrador, en el puesto políticamente más importante, pero a su vez el más comprometido: Consejero de Presidencia y AA.PP. El paso del tiempo deja a las claras la incapacidad de Jesús Labrador para hacer frente a las dificultades del puesto, cosa que no sorprendió a nadie, pues su trayectoria política venía definida por su amistad con el Secretario General y su estancia, de ocho o diez años, en la Comisión de Control de la arruinada, intervenida y luego extinta CCM. Pero María Dolores ve, en las listas de las Elecciones Generales, la oportunidad de dar una salida airosa a Jesús Labrador y, de paso, cerrarle el paso en esas listas a Arturo García Tizón, que necesitaba estar en el Congreso, para no perder la posibilidad largamente ansiada de ser ministro, sueño, por otra parte, compartido, quizás con menos premura, por María Dolores, que ve en Arturo un obstáculo para esa aspiración.
 Pero María Dolores no puede enfrentarse a Arturo, a quien tanto debe y con más ascendiente en la provincia de Toledo que Jesús Labrador. Por otra parte éste es el Secretario Provincial y no puede enfrentarse a su presidente. La salida es dejar a Jesús Labrador en la Delegación del Gobierno. Al cuidado de la Guardia Civil y la Policía, no tendrá problemas.
 Esto deja la situación de la siguiente manera: Arturo firmemente asentado en la Diputación, con la vista puesta en Madrid. Leandro de apoderado del Gobierno Regional y de su presupuesto. Y los dos “factótum”, en sus respectivas jaulas de oro, pero con escaso protagonismo y a expensas más que nunca de la voluntad de María Dolores, que tiene la mente en otras cosas, pero de lo que no se pueden quejar, porque, gracias a eso, ellos llegaron tan alto. 
Pero la posible marcha de Arturo ha desatado en la Diputación otro conflicto: una reforma en la organización de los órganos de gobierno, ha sido paralizada por un grupo de diputados liderados por Emilio Bravo, y los alcaldes de Gálvez, Torrijos y Dosbarrios, todos muy de la cuerda de Vicente Tirado. La razón era que, en esa reorganización, se daba más protagonismo al Portavoz (Jaime Ramos), que al Presidente del Grupo (Emilio Bravo), cosa lógica, por otra parte. Pero esa importancia era fundamental de cara a una posible sucesión. De ahí la oposición de éstos. 
Y no es la primera cosa que le paran a Arturo. Determinadas reformas, que, en su día, se anunciaron a bombo y platillo, y muy necesarias para el buen funcionamiento de esa casa, han sido frenadas, bien por la incompetencia de algunos, bien por el interés de otros, y hoy duermen en el “dique seco”. Lustros de nepotismo de políticos y altos funcionarios, no se pueden eliminar de un plumazo. Son demasiados intereses de demasiada gente y de demasiado cerca. Allí siguen, con sueldos de infarto, los altos cargos de la casa, muchos socialistas, mantenidos incomprensiblemente por los diputados del PP a los que parecen tener bien agarrados. Esa es la razón de ser de las diputaciones, y la dificultad de su desaparición, mantener el “cortijo” de cuatro amiguetes. 
Como no podía ser de otra manera, Talavera no podía estar ajena a ese baile de intereses: a Gonzalo Lago, le pasa un poco como a Rajoy, que no da motivo a grandes polémicas. Hace su trabajo, mejor o peor, pero no se mete en líos. Esa actitud está sacando de quicio a la izquierda, que no ve la manera de por dónde hincarle el diente. Lo que les obliga a hacer más tonterías de las previstas. 
Pero para la derecha de dentro del partido y alrededores, dos años son mucho esperar, antes de lanzarse al destronamiento de su alcalde. Primero fue el empleo de su señora, producto de un pésimo asesoramiento al respecto pero ¿cuántas señoras han colocado los socialistas sin tanto escándalo? Cierto es que no lo hizo bien y Gonzalo tenía alrededor personas con experiencia y conocimientos para saber cómo hacerlo, otra cosa sería que no se dejase aconsejar, o lo hiciese de quien no debiera. Lo que sí es cierto es que el tema se saca a la luz pública y se publicita, incluso con cándidas intenciones, por elementos y aparato del propio PP.
 Luego esos mismos amigos quisieron meterle en la despeatonalización de la calle Trinidad. ¿Cabía mayor barbaridad que despeatonalizar una calle en el centro histórico de la ciudad? En esta trampa no cayó, pero algunos de los “suyos” le llamaron dictador. 
Ahora algún ideólogo, desde tribunas oficiosas, le anima a la sublevación contra todo, incluso contra su propio partido ¡¡Talavera lo exige!! 
 En Talavera se ha abierto la veda; con Florentino Carriches no esperaron tanto, aquí también hay quien necesita hueco. 
Este panorama lo que realmente denota es la falta de estructura. Un partido entregado a los intereses de una casta que sólo lucha por su permanencia. Quien conoció aquella maquinaria, que Bono puso en marcha desde el Palacio de Fuensalida para perpetuarse en el poder, no tiene por menos que lamentar la falta de “empresa”. Allí, a diario, Cristobal Rozalen dirigía un ejército en febril actividad orientado a la captación de votos. A diario se recibían visitas de personas o grupos, que aunque fuese brevemente recibía el presidente. Desde allí se dirigía toda la acción política, todas las campañas de propaganda, en definitiva había una organización pensando en cómo ganar las próximas elecciones, en el convencimiento que los votos se consiguen de uno en uno y con mucho trabajo. Al día de hoy, en Fuensalida sólo hay un grupo de señores que vinieron de Madrid de mano de la presidenta, enfrentados con lo que allí tiene el Consejero de Presidencia, a los que tratan de catetos. No hay proyecto de partido, no hay maquinaria, sólo francotiradores. Es cierto que enfrente no tenemos a nadie y cada vez menos. Pero, a poco que se recuperen, sólo tendrán enfrente a un grupo de personajes sin dirección, preocupados sólo por lo suyo. Tenemos un inmenso arsenal: muchas balas y muchos fusiles, pero de distinto calibre. ¡Hombre, siempre se los podremos tirar a la cabeza!